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El Hobbit de J.R.R. Tolkien: 70 Años de un clásico |
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Reportaje de El Hobbit, con motivo del 70 aniversario de publicación de la precuela de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien. |
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De la imprenta al gran público
“El Hobbit” se publica por fin el 21 de Septiembre de 1937, con una tirada de 1500 ejemplares, y automáticamente se convierte en un Best Seller, quedando agotada la primera edición para las navidades de ese mismo año. El éxito a ambos lados del Atlántico provoca que Tolkien reciba en Abril de 1938 un premio otorgado por el New York Herald Tribune, por el mejor libro para niños de la temporada. Por supuesto que, ante tanto éxito, comenzaba ha surgir una sed de aventuras sobre hobbits, y se le pidió a Tolkien que escribiera una continuación. El académico inglés accedió con gusto, no sin antes intentar que Allen & Unwin se interesara por el “Quenta Silmarillion”. Al ser rechazado ese manuscrito inconcluso y desordenado, comenzó lo que sería su obra cumbre, donde los hobbits tendrían un papel fundamental y donde la mitología que ya tenía casi desarrollada podría encontrar un lugar para salir a la luz.
Entonces “El Hobbit” dejó de ser el cuento para niños, que los invitaba a investigar sobre antiguas runas y les enseñaba a no ser codiciosos, y pasó a convertirse en el punto medio entre dos obras largas y complejas para las que este libro es el eslabón perfecto dentro de toda una creación que todavía hoy día sigue dando de qué hablar. De esta forma se abrieron las puertas de la Tierra Media en todo su esplendor con una historia que tendría una y muchas idas y regresos. A partir de la concepción de “El Hobbit” como relato puente se empezaron a construir las edades de Tierra Media, y en algún momento Tolkien se dio cuenta que necesitaba una historia de dónde “sacar” a los hobbits. Así surgieron las tres ramas o razas principales de donde nacieron los hobbits de ESDLA, y los acontecimientos que conformaron la historia de tan pacífico pueblo. También, como es lógico, se necesitó algo que explicara por qué se escogió a Bilbo como número 14 dentro de la compañía liderada por Thorin Escudo-de-Roble, y de esta manera se fueron mezclando cada vez más las concepciones de “El Silmarillion” con los pasajes de “El Señor…”, aunque esta historia no sería publicada íntegramente hasta 1980 en “Cuentos Inconclusos”
Pero volvamos al tema… Hay múltiples ediciones de este libro; en tapa dura, de bolsillo, ilustrado por el propio Tolkien u otros artistas...tantas que ya se habla de épocas de “El Hobbit” muy definidas sobre todo por algún interés particular de los editores. De entre ellas las más representativas son, por supuesto, las primeras ilustradas por el propio Tolkien. Aunque Rayner Unwin decía que el texto no necesitaba ilustraciones, el genio creador de Tolkien no se detuvo ante esto y produjo no sólo la llamativa cubierta del libro, y los mapas en él presentes, sino 12 ilustraciones en blanco y negro que fueron incluidas en la primera edición. Los norteamericanos, al hacer su primera edición quisieron apuntarse un tanto y pidieron que las ilustraciones fueran a colores así que Tolkien puso manos a la obra y coloreó 5 de las ilustraciones. Al final sólo 4 fueron las seleccionadas, pero ya se había sentado las bases para darle más material de invención al profesor inglés.
Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la aparición de ESDLA aminoró un poco el impacto inicial de este primer libro… Ahora teníamos tres libros más con hobbits como protagonistas de una historia épica que, como colofón terminaba con los habitantes de este pueblo tan pacífico sublevándose para reconquistar su libertad. Pero aún así se siguieron haciendo reediciones y reimpresiones del libro. Algunas muy curiosas, otras muy sobrias, e incluso dos o tres que fueron muy polémicas por la portada que presentaron. Incluso existe una edición norteamericana ilustrada con los diseños utilizados en la cinta animada por Rankin-Bass que data del mismo año en que se produjo la película (1977). Pero sin duda alguna las ediciones de las últimas décadas son las que más se aprecian hoy en día, junto con aquellas primeras cuando aún Tolkien estaba vivo.
Ahí tenemos entonces la famosa edición con el espléndido Smaug de John Howe en la portada, que después devino en un impresionante libro tridimensional (1999) con 10 páginas completamente ilustradas por el reconocido artista, donde las principales escenas de la novela cobran forma para deleite de chicos y grandes. También tenemos la novela gráfica (1989) ilustrada por David Wenzel donde Charles Dixon y Sean Deming hacen una magnífica adaptación de la obra perdiendo muy poco del texto original y, por supuesto, la edición del 60 aniversario (1997) magistralmente ilustrada por Alan Lee con un total de 60 ilustraciones entre las realizadas a color y las hechas al carboncillo. Esta edición es una de las más recomendadas por los fans a Tolkien no solo por su calidad como libro, sino también por su alta estética visual donde, como es costumbre en este ilustrador, las imágenes conviven en armonía con el texto que están representando. Curiosamente el único que no ha realizado nada específico para “El Hobbit” ha sido Ted Nasmith, excepto las pocas ilustraciones para el juego de mesa “La Montaña Solitaria” (1984) donde vemos su versión del conocido dragón, que incluso es una pieza giratoria dentro del juego.
Por otra parte es imposible hablar de ediciones literarias de “El Hobbit” sin mencionar “El Hobbit Anotado”, con notas de Douglas Anderson, que además del relato incorpora al margen del texto una serie de interesantes comentarios, sobre las fuentes de la historia y los personajes, su relación con la vida de Tolkien y sus otras obras, etc. Además viene adornado con muestras de las diferentes ediciones ilustradas de El Hobbit en todo el mundo; y no menos interesante, incluye también un apéndice en el que se registran los múltiples cambios (a veces muy sustanciales, como en el episodio de Gollum) que sufrió el libro en sus distintas ediciones en inglés desde 1937.
Más recientemente a éste libro se le han unido otros dos que vienen a ser lo que “La Historia de la Tierra Media” significa para “El Silmarillion”: una versión extendida del texto donde se incluyen todos los documentos relacionados con “El Hobbit” y sus diferentes variantes y versiones durante los años. Los libros publicados en este mismo año 2007 para celebrar el 70 aniversario de la obra, que se recogen bajo el título “La Historia de El Hobbit” (“Parte 1: El Señor Bolsón” y “Parte 2: Regreso a Bolsón Cerrado”), tienen la curiosidad de explorar a fondo la concepción de la obra mucho más allá que lo publicado en “El Hobbit Anotado”; y poseen la particularidad de no ser editados por Christopher Tolkien sino por John D. Rateliff, e incluir muchas ilustraciones muy poco conocidas y mapas no publicados anteriormente salidos del genio creativo de J. R. R. Tolkien.
Un “Hobbit”… ¿Dos “Hobbit”?
Cuando el 10 de Diciembre de 2001 la trilogía fílmica dirigida por Peter Jackson irrumpió en las salas de cine, una pregunta comenzó a rondar por la mente de aquellos que quizás no estaban al tanto de los medios, pero conocían la historia de los anillos… ¿Por qué no nos llega “El Hobbit” primero… acaso no es el inicio de la historia? ¿No es acaso lo más lógico? Y sí, era muy lógico pensar que “El Hobbit” debía haber precedido a cualquier cinta de ESDLA, pero desgraciadamente los seguidores no tienen la culpa de los derechos comerciales no negociables, así que tuvimos que disfrutar de la “segunda parte” de la historia antes de la que dio origen a uno de los libros más leídos a nivel mundial.
Por supuesto que esta decisión no afectó a los que conocemos la historia, y el pequeño recuento al inicio de “La Comunidad del Anillo”, así como alguna que otra referencia dentro de ese mismo filme, hizo que la falta de “El Hobbit” fuera un poco más llevadera. Pero los que se enfrentaban por primera vez a “El Señor de los Anillos” —y créannos que no fueron pocos los que descubrieron la historia en la sala de un cine o en la pantalla de su PC— no se imaginaban que antes de esa historia de hobbits había todo un clásico literario que seguramente descubrirían al buscar el libro que inspiraba la mega producción. Lo cierto es que, seguramente, de no haberse llevado a la realidad el proyecto de ESDLA con todos sus aciertos y desaciertos, hoy el clamor por una cinta de “El Hobbit” no sería tal, y quizás las empresas cinematográficas no estarían enfrascadas en ver quién se lleva el millonario gato al agua.
En fin, como dijimos, ahora al calor de la realización fílmica de la Trilogía “El Señor de los Anillos” el clamor por llevar al cine “El Hobbit” se eleva mucho más de lo que nadie nunca hubiera imaginado. Los rumores se suceden uno tras otro… que si se realiza…que si no. Que si el director será Peter Jackson…o no. Que si los derechos todavía no han sido liberados… en fin, toda una serie de noticias que más que informar tienden a confundir incluso al seguidor más acérrimo y mejor informado de la obra de Tolkien. Lo único verdadero es que sí hay una intención de llevar “El Hobbit” al cine, y que lo más recomendable sería que lo hiciera quien ya nos trajo la Tierra Media a las pantallas en una trilogía que será recordada durante muchísimo tiempo. Pero nosotros no podemos enfrentarnos a las grandes compañías que controlan la producción cinematográfica, por lo que tenemos que esperar aunque nos cueste aceptarlo.
De momento lo que se sabe es que muchos del staff de la trilogía fílmica han mostrado su interés en participar, sobre todo los tres personajes que están presentes en ambas obras literarias. Así Ian Mckellen ha hecho público que sería Gandalf de nuevo, Ian Holm no descarta la posibilidad de encarnar a Bilbo una vez más, y Hugo Weaving se ha mostrado interesado en volverse a meter en la piel de Elrond.
Por otro lado queda la parte del guión… y ahí sí que se ha hablado mucho… demasiado diríamos nosotros... ¿Por qué expresamos esto? Pues sencillamente porque se está planteando la posibilidad de hacer dos películas en vez de una (incluso hay rumores de que sean tres), donde se incluyan también pasajes de “El Silmarillion”… Sí, leyeron bien, no nos equivocamos, y he ahí la gran polémica que se ha desatado. Incluso los más acérrimos Tolkiendili han protestado porque en realidad sería una mezcolanza horrible. El caso es que los dos libros se vinculan de alguna forma, pero no hay una línea de continuidad en la historia que pueda servir de puente. Los relatos de “El Silmarillion” se concentran en la Primera Edad del Sol en su mayoría, llegando a mostrar algunos eventos de la Segunda Edad; mientras que los hechos narrados en “El Hobbit” transcurren casi en las postrimerías de la Tercera Edad. Esto nos da un lapsus de tiempo de casi 6000 años de diferencia
Por otro lado dos películas de “El Hobbit” podrían explorar muchísimos pasajes que solo se mencionan en la historia impresa, y que venimos a conocer a profundidad cuando leemos ESDLA, como puede ser la desaparición de Gandalf para atender el llamado del Concilio Blanco y su enfrentamiento al Nigromante, nombre provisional de un Sauron que poco a poco recuperaba su poder. También podría incluirse la interesante historia de cómo nuestro querido Mago convenció a los enanos (realmente no estaría mal incluir esa parte como una especie de flash-back), y cómo dio con Thrain en las mazmorras de Dol-Guldur, pero esto ya queda en el terreno de las especulaciones.
Sea cual sea la decisión final, lo cierto es que ya se han montado varias páginas webs que se han lanzado a una campaña de recogida de firmas y envíos de solicitudes para que la película se lleve a feliz término. De éstas la más conocida y pionera en este empeño es la web The Hobbit Film, a la que apoyamos y deseamos de todo corazón que logre su objetivo. Eso sí, una película de “El Hobbit” tiene que ser una cinta seria… y no en el sentido de poco jolgorio que posee la palabra, sino en que debe respetar al clásico pues a pesar de seguirse considerando “para niños” la historia de “El Hobbit” es mucho más que una nueva mina de oro entregada en bandeja del mismo metal al más reciente Midas del cine. Hasta entonces volvamos a entrar en el agujero en el suelo que se abre en el primer capítulo de “El Hobbit” y sumémonos una vez más a la aventura de Bilbo y compañía para explorar el ancho mundo, que para muchos es nuestro segundo hogar, y es conocido como Tierra Media.
Este artículo fue publicado originalmente en el Informativo Estronia, un boletín semanal por correo electrónico que editan los autores desde Cuba, quienes nos han permitido publicar su trabajo en Fantasymundo. Puedes solicitarlo en: estronia@gmail.com o pinchando sobre la imagen bajo este texto.

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