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       Artículo de literatura

El cuarto jinete: Armagedón, de Víctor Blázquez


 Terror / Suspense
Jorge Lara Gómez   17/05/2013
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     MÁS dinámica, MÁS agresiva, MÁS sorprendente, MÁS terrorífica y brutal. Víctor Blázquez da alas a su cuarto jinete y ha conseguido lo improbable: superarlo.
Portada ECJ_ ArmagedonArmagedón Bíblico: aparece en el libro del Apocalipsis, capítulo 16, versículo 16 y se refiere generalmente al fin del mundo o al fin del tiempo, mediante catástrofes en varias religiones y culturas o también a un lugar donde tendrá lugar la batalla definitiva.

Armagedón Blázquez: aparece en esta su segunda novela, continuación de “El cuarto jinete”, capítulo 1, página 17 y tras un excepcional prólogo de Javier Cosnava, y se refiere y referirá hasta la página 570, a que no importa cuanto corras, porque hay demonios de los que no puedes escapar, un demonio llamado “Muerte”, una muerte que se ha convertido en el estilo de vida en Los Ángeles...

¿Pensabais que la pesadilla había terminado? ¿Qué es posible poner coto a la muerte? ¿Qué el cuarto jinete se encaminaría mansamente hacia su cuadra y se retiraría a vivir de las rentas, en forma de almas arrancadas a base de dentelladas ponzoñosas en el bucólico Castle Hill, a algún paraíso fiscal a salvo de las inspecciones fiscales y de miradas indiscretas?… pues no, a este jinete aún le queda una carrera (¿una?) quizás la más larga, quizás la definitiva… y todo por un beso (y no el de la flaca, no) uno de esos de película con música de violines de fondo, unos violines cuyas cuerdas no cantan: chirrían, se quejan y lloran, pero no por los desdichados amantes, sino por el fúnebre destino que acaban de sellar ambos para toda la humanidad. Nunca una demostración tan sincera de amor fue tan incompatible con la vida del ser humano. Con ese beso, Jason y Carrie han condenado a muerte al planeta, convirtiéndo al chico en una probeta andante, en un recipiente del peor virus conocido y concebido alguna vez por la psique humana, y él aún no lo sabe. Hasta ahora solo hemos asistido a un mal sueño en una cama cualquiera de Castle Hill. La verdadera pesadilla está a punto de tomar forma tras las puertas del hotel Radisson de Los Ángeles, la ciudad más extensa y poblada del estado de California… Abandonad toda esperanza terrícolas, ¿oís ese trote? Es el cuarto jinete, y blande una guadaña con una promesa de muerte y destrucción, sí, en efecto, estáis en lo cierto: la esperanza se desvanece a cada paso que da, todos estáis muertos pero aún no lo sabéis.

A Lyndon, los zombies siempre le han resultado criaturas estúpidas, sin el carisma de los vampiros, la fascinación de los extraterrestres o la sorpresa de los nuevos monstruos”. Claro que Barry Lyndon, productor de cine de bajo presupuesto, nunca jamás en su vida ha visto un zombi, y mucho menos lo ha tenido a dos palmos de sus propias narices, y aunque ahora lo tiene delante, cree que su vista le engaña, porque el corazón de esa chica desmembrada hace unos segundos no latía, y ahora está de pie y babea como un pez fuera del agua moviendo frenéticamente las mandíbulas y emitiendo unos sonidos guturales que parecen decirle: "California ya no existe, el sueño acabó amigo Lyndon". Ya nada se muere en Los Ángeles, quien parece morir vive de nuevo y el culpable de que el caos prevalezca sobre el orden, lo tiene un líquido negro y viscoso. Nombre en clave: “Cuarto Jinete” (aunque pudo haberse llamado “Harvey Deep”); tasa de contagio: 100%; tasa de mortalidad: 100%; tasa de esperanza para el ser humano: 0%.

Imagen Victor Blazquez_1 ECJ_armagedon

“El Cuarto Jinete: Armagedón” (editorial Dolmen, colección Línea Z y disponible en FantasyTienda), supone la continuación del trágico e implacable deambular del virus pandémico que redujo la pequeña población de Castle Hill a un triste recuerdo y es más que una segunda parte. Hay segundas partes que sirven de transición hacia un fin de saga y otras que expanden (y a veces superan, como es el caso) el universo creado en la primera entrega.  Este segundo tipo de “segunda parte” es lo que encontramos en “Armagedón”, dado que se publica hoy mismo no quiero, ni puedo (es lo que tienen las reseñas sobre novelas inéditas: prohibido el spoiler) daros nombres, tramas, o desenlaces más allá de lo ya conocido por la sinopsis, así que os invito a zambulliros en la novela, más extensa (bastante) que la anterior, y descubrirlo por vosotr@s mismos.  Encontraréis una novela mucho más global; no en vano el virus expande sus tentáculos y ha escapado de Castle Hill para recabar en la ciudad de las estrellas de alas caídas, desatando toda su fuerza y crudeza sobre sus casi cuatro millones de habitantes, pero no se detendrá ahí. El decorado por donde actuarán los personajes ahora es inmenso, abarcando mas allá de la geografía americana: "Las fronteras de Canadá, Guatemala y Belize serán traspasadas por la infección apenas cincuenta horas después del brote en Los Ángeles. Para entonces, también aparecerán brotes en Panamá, Colombia y Venezuela…” de forma que lo que estaba confinado en un pequeño pueblo, alcanzará a la totalidad del mundo, un mundo donde vivir se convertirá en todo un privilegio, en un bien escaso.

Con Armagedón lo que espero conseguir es que el lector no sea capaz de separar los ojos del papel, que disfrute y sienta tensión, cariño, odio y miedo… transmitir emociones, al fin y al cabo


Víctor ha dotado de una mayor profundidad a la acción, a la tensión de las escenas, algunas de ellas de una emoción desbordante y otras realmente terroríficas, macabras que te harán torcer el gesto. ¿Los personajes? Pues nuestro querido “amigo” el narrador (auténtica seña de identidad de la primera entrega) sigue con nosotros, protegiéndonos a la vez que produciéndonos una sensación de impotencia mucho más acentuada.  En esta ocasión, el narrador  tiene mucho más trabajo y debe moverse aún más rápido, ya que las escenas no se limitan a calles o comercios, esta vez, aunque la acción se centra principalmente en el centro de Los Ángeles, Víctor ha ido metiendo, para deleite del respetable, capítulos, historias que se irán sucediendo a lo largo y ancho de otras ciudades, de otras fronteras, lo que nos permitirá viajar con el narrador por diferentes puntos geográficos como si fuéramos montados en el mismísimo coche de Google Street View (gran trabajo de documentación por parte del autor) solo que en lugar de ir digitalizando el entorno, asistiremos atónitos a como la infección se propaga sin freno alguno. Estos entreactos también harán posible que descubramos a un puñado de personajes memorables, como cierto reverendo metodista convertido en héroe por necesidad, un patriota sobre cuyas espaldas recaerá la defensa de La Casa Blanca, un cowboy que escopeta en mano (“Hagamos rock and roll, preciosa“) liderará una barricada inútil cerca de Fort Knox, o un asesino despiadado en forma de lobo con piel de cordero, cuya intrahistoria me parece de lo más acertada... además de los ya conocidos de la primera entrega, los cuales irán “mutando” su personalidad con el devenir de los acontecimientos, por ejemplo veremos a una Verónica que abandona su faceta más sexy para enfundarse un traje mucho más humano, con todas sus virtudes y miserias, a un Mark mucho mas unido a la pequeña Paula la cual encontrará a un amiguito de “fatigas” ¿y el detestable Brad Blueman? Pues nos daremos cuenta de que nunca fue un villano, tan solo un cobarde que será manejado por un AUTÉNTICO hijo de mala madre. 

Imagen portadas varias ECJ2_Armagedon

Si el germen de “El cuarto jinete” (editorial Dolmen, colección Línea Z, disponible en FantasyTienda) fue una comisaría de policía, un grupo de supervivientes encerrados en su interior, y unas criaturas que les atacaban desde el exterior que desembocaron en lo acontecido en Castle Hill y ahí terminaba la andadura del jinete, su autor ha querido más, nosotros quisimos más, y de esos barros, estos lodos, algo que, según confiesa, no le ha resultado complejo: “Lo cierto es que los personajes cobraron vida de nuevo en mi mente y me condujeron en su huida. Prácticamente me guiaron de la mano todo el camino, y así es muy sencillo escribir”. Pero precisamente en los personajes es dónde le pongo una nota baja. Dado que es tan apabullante la puesta en escena (hablamos de un continente entero) y que, aunque hay un decorado principal -en el que para mi gusto se extiende demasiado-, de vez en cuando salta de plató –dejándonos con ganas de saber mucho más- , Víctor a veces incide demasiado en unos personajes, y demasiado poco o nada en otros; unos los desarrolla a conciencia y otros resultan planos; también encontraremos algunos flecos sueltos del tipo ¿y que fue de este? o ¿que pasó con este otro que de repente desaparece?. Las escenas de acción cuando se congregan gran cantidad de “arrastrapiés”, también es algo que el autor debe apuntarse pare refinar, ya que algunas resultan repetitivas y otras atolondradas, algo erráticas y confusas… pero sin duda lo que menos me ha gustado, mas bien me ha dejado abatido, apesadumbrado, es el hecho de que al terminar la novela te quedes con la sensación de que el mundo se ha convertido en una esquela gigantesca: “R.I.P Planeta Tierra”.

Imagen antologia Con Z de zombiePero aún a costa de estos detalles no tan brillantes, creo sinceramente que si la primera entrega os dejó sin habla, esta nueva entrega os va a dejar sin aliento. Víctor Blázquez ha madurado como escritor con esta novela, como han madurado sus personajes. Se ha enfrentado al reto de ampliar el escenario, la trama, el desarrollo de la historia y de estar al altura de las expectativas creadas a raíz de su primer trabajo y he de decir que, en mi opinión, sale muy bien parado, creando una historia donde lo único que importa es sobrevivir los próximos diez minutos y después ya se verá, donde o matas o mueres… o mueres y matas. Estamos ante un autor esencialmente honesto, que huye de "esas polémicas" tan de moda últimamente en las redes sociales y que no “vende” su producto como si fuera la última Pepsicola “Z” del desierto. Se ha basado en ingredientes básicos: un virus, el ejército, un escenario acotado y un puñado de gente intentando sobrevivir, pero esto de la literatura es como las ensaladas: lo importante no son los ingredientes sino como los mezclas, y la mezcla resulta realmente sabrosa, diferente, adictiva… pero no te saciará el apetito, querrás repetir. Pero no contento con cultivar, jugar y mezclar sustancias “zombilescas”, ya anda experimentando con otros géneros, como el apocalíptico con un relato incluido en la antología que él mismo ha coordinado: “Postales desde el fin del mundo” (editorial Universo, disponible en FantasyTienda) o lo que está por llegar de la mano de Tyrannosaurus Books: “Orilla Intranquila”.

El cuarto jinete: Armagedón” ha tardado en ver la luz: problemas de imprenta, cambios constantes de programación, retrasos en las fechas de publicación… ha sido lo más parecido al parto de la salamandra negra de Los Alpes cuyo tiempo de gestación (3 años y 2 meses) es el más largo del que se tiene constancia por parte de un ser vivo.  Sin embargo estos continuos atrasos han permitido la aparición, por ejemplo, de portadas alternativas como las que se muestran un poco más arriba (y que podéis ver al completo y por separado en la galería de FantasyMundo) surgidas de las manos de ilustradores como Daniel Expósito o Alexis Pujol Val o escritores como Juande Garduño;o los concursos como el actualmente activo (pulsa aquí para acceder a él) en el que puedes ganar un ejemplar de “Con Z de zombie”, una antología limitada a 100 ejemplares y compuesta por cinco relatos “Z”.. así que finalmente estamos ante un parto “bien aprovechaó” como se dice castizamente. Un parto en la forma esencial de novela de zombis (¡ojo!, también tiene toques de thriller o terror), eso es de Perogrullo, pero quizás no lo sea tanto el mensaje que a veces se oculta y otras supura con el devenir de sus páginas, ¿acción deliberada, fortuita, o producto del azar por parte del autor? Lo desconozco, pero existe, está ahí, como un poso de una taza de café, el poso está desde que la taza está llena, pero solo lo ves cuando ya no queda nada en ella, cuando solo se ve el fondo, y es un poso en forma de pregunta que surge cuando le despojas a la novela de los personajes, de la acción, de los zombis… cuando lo reduces a una mínima expresión en forma de toxina: ¿estamos preparados para controlar un virus, una epidemia?

Imagen virus_3 ECJ2_ArmagedonAquellos que hayan visto “Contagio” de Steven Soderbergh saben a que me refiero. Esto es sin duda lo más inquietante, a la par que realista, de esta novela. Imaginaos que de repente, sin tener claro el origen, un virus mortal de alto contagio se propaga y, en pocos días, empieza a diezmar a la población, decenas de millones de muertos. Quizás una variante más agresiva de la gripe aviar, o una mezcla de Ébola (cuya tasa de muerte es casi del 100% pero difícil de contraer), con una cepa de gripe común (contagio altísimo pero muy baja mortalidad), tendrías el virus definitivo ¿la OMS, EL MUNDO, están preparados para algo semejante? No, no, no y mil veces no y en la novela queda de manifiesto, por si había alguna duda, lo fácil que puede resultarle a un virus saltar de huésped en huésped, de frontera en frontera, de país en país, de continente en continente, y es que la muerte siempre acaba encontrando el camino de entrada.  Esta idea fundamental es quizás lo más notable de la novela y la parte que más me ha impactado, gustado e invitado a la reflexión, un claro y fuerte “toque de atención”: ante una situación como la planteada, el ser humano sería aplastado, masacrado, por el virus... o por los zombis, como se llegó a debatir no hace mucho en un parlamento canadiense.  En cualquier caso, esperemos que la cuestión se quede para siempre en mera especulación.

Una lucha frenética contra el tiempo, una huída desesperada hacía ninguna parte, una pesadilla de la que no puedes despertar, abandona toda esperanza, el Armagedón ha llegado. Si Dios creó al Cuarto Jinete, Víctor Blázquez lo ha convertido en un incansable Pegaso cuyo mortífero vuelo no tiene límites, vuelo que hoy comienza aquí…

Grge_dixit: ¿Qué segundas partes nunca fueron buenas? Espera a leer “El Cuarto Jinete: Armagedón” y me cuentas.

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