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       Artículo de literatura

El Rey Trasgo. La Ciudadela y la Montaña, de Alberto Morán Roa.


Jorge Lara Gómez   30/08/2012
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     El mejor debut de fantasía de 2012: Un derroche de inventiva, una sorpresa inesperada, un regalo para los sentidos. Un orgasmo literario que culmina con un gran ¡NOOOOOOOOOOOO!
portada el rey trasgoSiempre he pensado que el mejor momento de una novela, quizás cuando más la disfrutas, cuando ese cosquilleo es más intenso, es cuando comienzas a leer sus primeras páginas ya que realmente no sabes que vas a encontrarte, que viaje vas a comenzar y quienes serán aquellos que te acompañen durante el mismo. Sí, es cierto que lo normal no es leer una novela “a ciegas”, siempre tienes una ligera idea de la temática que aborda, o has leído la sinopsis o bien alguien te la ha recomendado. También puede llamarte la atención su portada, cuando pasas frente a ella por un escaparate o estas echando un vistazo por los estantes de cualquier librería, aunque a estas alturas juzgar a priori un libro por la calidad de su portada sería un tremendo error a la par que un absoluto disparate. En el caso de “El Rey Trasgo. La Ciudadela y la Montaña” (Kelonia Editorial, colección Ficción y disponible en FantasyTienda) me llamó la atención (y mis fervorosos deseos de hincarle el diente) por el “boca a boca” o más bien “muro a muro” que estaba generando y que pululaba por la maquiavélica invención de Mark Zuckerberg, llamada “Facebook”. 

Así que cuando por fin lo tuve entre mis manos, y pasados cinco minutos de estar babeando con su dedicatoria personalizada, comencé el viaje, y lo primero que encontré fue una magnífica presentación de un también magnífico corrector: Fernando Martínez Gimeno, empezamos bien. Lo siguiente, una cita de William Shakespeare: “Unos nacen grandes, otros alcanzan la grandeza y a otros la grandeza les es impuesta” a la que, al principio, no le di más importancia pero que tras llegar a la última letra de la última palabra de la página 303, descubrí el sentido que realmente tiene y el por qué de su uso; y llegué a mis conclusiones pero no las desvelaré, salvo una: esta novela alcanzará la grandeza, porque su autor nació grande… y ya por fin el capítulo primero comenzaba narrando las peripecias de un caballero frente a un dragón con muy malos humos, y fue en ese instante, en ese preciso momento que a veces llega tan sutil como el susurro del viento cuando habla en voz baja, que supe con toda claridad que iba a disfrutar cada segundo de la trama que ante mí se presentaba… ¿comenzamos? 

separador rey trasgoUna ciudad que flota en el cielo”. Eso es la Ciudadela, antaño, cuando aún se disputaba la Guerra de la Gran Frontera, no era más que un trozo (enorme) de roca suspendida en el aire sin ninguna utilidad, pero que tras el paso de aquellos, ahora convertidos en héroes, que primero la pisaron, luego edificaron y por último, descubrieron un inmenso poder mágico en sus entrañas que le permitía, entre otras ¿habilidades?, desplazarse a voluntad, pasó a ser un arma disuasoria, abrumadora y sobre todo, tan contundente como rápida, capaz de reducir a polvo una rocosa fortaleza en menos de lo que tarda en caer al suelo una piedra lanzada desde la muralla. Un arma tan definitiva que erradicó de un plumazo el tiránico dominio del imperio de Kara al que tenía sometido, entre otras, a la naciones de Esidia, Thorar y Ara, las naciones del Grifo, el Jabalí y el León respectivamente…ochos años han pasado desde aquello, la Ciudadela, símbolo de paz, sigue gobernada por los comandantes de cada nación: El combativo y apasionado Larj de Ithra, de Thorar, el indolente y astuto Orimedas Xo de Ara, y el sosegado y templado Kais Gaev de Esidia. Pero tales diferencias de carácter crearan una mella en la roca, mella que creará surco, surco que creará fisura, fisura convertida en grieta y grieta…no hay roca que resista un goteo continuo de agua, y la envidia, las ansias de poder, el odio, las luchas internas se han extendido por la ciudadela como una ola marina, y sobre el alférez esidio Kalean Eranias, al que la grandeza le será impuesta, recaerá la titánica misión de devolver las aguas a su cauce o de ahogarse en el intento. 

separador rey trasgo_2Araetes gaue, quiara gaue: Corazón humano, corazón de montaña”. En una pequeña librería de Sepyom, un antiguo asentamiento de cazadores, convertido en pueblo minero por su cercanía a las montañas, las cuales se creía que encerraban grandes tesoros, sobrevive un viejo “ratón de biblioteca” llamado Helmont, junto a un misterioso acompañante, Mirias al que encontró ante su puerta una mañana simple y vulgar y que pareció materializarse por arte de birlibirloque, no siendo más que un guiñapo de venas extrañas y tan flaco como un galgo corredor, lo acompañó dentro, le dio de comer, lo sentó en un taburete y desde entonces vive como estatua muda e inmóvil, siendo un misterio absoluto, recibiendo los cuidados de Helmont y cosechando alguna que otra moneda caritativa… un día aparece Tobías, un corazón roto que busca respuestas, un erudito de mente inquieta y espíritu aventurero, buscando información sobre la misteriosa tribu salvaje de los Picos Negros, aquellos que extraen el corazón muerto de sus difuntos y los guardan en el interior de las rocas. La búsqueda de respuestas le llevará a encontrar un libro, entre sus páginas habita un rapsoda de vocación y profesión que guiará a Tobías en el hallazgo de respuestas, miedos, sufrimiento, tragedia, dolor y de una terrible verdad que puede que cambie el destino del mundo conocido, y es que es bien cierto aquello que se dice sobre que la ignorancia es garante de felicidad. 

separador rey trasgo_3Afuera saltaron los trasgos, trasgos pequeños de cara fea y dedos largos, montones de trasgos, antes de que nadie pudiera decir peñas y breñas” Una aventura, es como una cueva, y lo peligroso de las cuevas es que a veces uno no sabe lo profundas que son, a dónde pueden llevar, o lo que te espera en su interior. Este es el dilema al que se enfrentan un grupo de juglares entre los que se encuentra Lucio Nemerías, y junto a los cuales recorre aldea tras aldea alegrando los corazones de aquellos que quieren ver al hombre más fornido, al rapaz más alto, a la dama más hábil o al poeta entre poetas. Durante su periplo itinerante deciden tomar un atajo para robarle tiempo al tiempo y llegar antes a su nuevo destino que les aguarda, para ello se adentran, desoyendo toda advertencia y toda señal sibilina, en las cavernas y pasadizos de la montaña, en las entrañas de los Picos Negros, con poca bebida en sus pellos de cuero, con aún menos, comida en sus zurrones, apenas un par de antorchas para dar luz allá donde reina la oscuridad y un pequeño libro donde Lucio relata todo aquello que le dicta su mente y todos aquellos secretos que las rocas le susurran al oído en su largo y tedioso caminar hacia ninguna parte, hacia una negrura inmensa y monótona que los ha engullido como una agujero de negro, de repente un coro de risitas estridentes, un traqueteo delicado acompañado de un sonido de voces retorcidas, y es entonces cuando todo se precipita y las antorchas se apagan… un pálpito hecho certeza: “erramos el camino”. 

Y mientras manejando los finos hilos del destino, un macabro titiritero, el Rey Trasgo, decidiendo quien merece estar abajo, allá donde el mundo es oscuro, y quien le hará compañía arriba, donde tan solo habitan las nubes… 

foto alberto moran roaAdmiro la excelente prosa de Tolkien, la narrativa de Michael Moorcock, la fuerza descriptiva de Cela, el manejo del lenguaje de Valle-Inclán, el torrente creativo de Alan Moore, la capacidad de Grant Morrison de crear tramas complejas y universos” declara Alberto Morán Roa, que a fe, que ha conseguido crear un cóctel exquisito con la esencia de cada uno de ellos al que le ha añadido un poco de música folk, libros de historia para reflejar armas, armaduras y batallas con precisión y su experiencia en esgrima antigua para describir los combates a espada, para, poco después, traducir todo ello en un dominio del verbo escrito y un estilo literario muy depurado que realmente sorprende en un autor novel, virtudes éstas a través de las cuales ha conseguido en poco más de un mes, colarse con los mismísimos dragones danzarines de “Big” Martin en los top ten de ventas de algunas librerías especializadas, y es que lo que nos ofrece el autor es literatura de alta gradación. El mismo autor que me tuvo durante dos días buscando por la red información sobre el premio (internacional según él) que durante ocho años consecutivos llevaba ganando y de sugerente nombre: “El Hombre Más Feliz del Mundo” al que él doto de personalidad, sentido y vida (tendrías que ver la descripción del premio que me mandó) y que resultó ser un premio ficticio, una pequeña broma y que yo me creí de “pe a pá”, y es que en El Rey Trasgo, la fantasía empieza ¡desde la misma biografía!, plas, plas, plas (aplausos). 


Los que le conocen bien dicen de él que su mente siempre se encuentra en paradero desconocido, pero por lo poco que le conozco y he podido hablar con él, creo que sabe muy bien dónde está y cuál es su lugar. Ha sabido rodearse y dejarse aconsejar por profesionales literarios de alto copete (no hay más que echar un vistazo a la sección de “Agradecimientos” de la novela) y se ha visto arropado por una editorial joven pero de gran proyección como Kelonia nacida desde la humildad y la ambición y comandada por dos amantes incondicionales, en todos los sentidos, de la literatura en general y de la fantasía en particular: Carmen Cabello y Sergio R. Alarte (autor de “El Yelmo del Caballero”, editorial Ajec y disponible en FantasyTienda) con una marcada intención de editar lo que a ellos les gustaría leer dentro de la literatura española y apostando para ello por autores primerizos de gran talento como es este caso, o el de nuestra antigua compañera, Cristina Puig y su “Crónicas de Erehländ: La Reina Oscura” (que se publicará este mes de Septiembre dentro de la colección Kelonia Joven y de la que ya conocemos la portada y sus primeros capítulos) y a la que desde FantasyMundo le deseamos toda la suerte del mundo. 

“El Rey Trasgo me eligió para contar su saga, yo solo tenía ideas sueltas, conceptos, esbozos de personajes e interacciones. Surgió con una idea muy sencilla: una criatura, solitaria y enloquecida, delirando en las cumbres de unas montañas. Esa semilla se alimentó de un sustrato de mitología, historia y fantasía épica. Así fue cómo surgió una región, una nación, sus habitantes, un continente, un mundo”

Cuando oí hablar de “El Rey Trasgo. La Ciudadela y la Montaña” por primera vez, me vinieron enseguida a la mentes dos escenas: esa en la que Flint Fireforge se corona como Rey de los Gullys en “Flint, Rey de los Gullys” (Preludios de la Dragonlance - Segunda Trilogía 2, de la editorial Timun Mas y disponible en FantasyTienda) y la conversación que el Gran Trasgo tiene con Thorin, el enano, acerca de los motivos que le han llevado a internarse en sus dominios portando la espada que los elfos llaman Gondolin pero que los trasgos conocen como “Mordedora”…lo que ocurrió a continuación ya es conocido por todo aquel que haya leído “El Hobbit” (editorial Minotauro, disponible en FantasyTienda). El motivo por el cual me visitaron estos recuerdos a modo de flashbacks es algo que aún no entiendo porque carece de sentido, en el primer caso ni Flint ni los Gullys sobre los que reina, son trasgos sino enanos. Y en el segundo, el Gran Trasgo no es otra cosa que un orco, el error se debe a la traducción al español de “El Hobbit”, donde se empleó la palabra “trasgo” para referirse a las aberrantes criaturas de gran tamaño y apestoso olor, que luego pasaron a denominarse, esta vez correctamente, “orcos”, en la traducción de “El Señor de los Anillos” (editorial Minotauro, disponible en FantasyTienda).  En fin, cosas de la materia gris.  Como cosas de la materia gris es, que en más ocasiones de las que puedo confesar, haya dejado de leer para volver atrás y mirar la portada y cerciorarme de que, en efecto, el libro estaba escrito por un autor español, ¿esto es un halago? Pues no, es una auténtica estupidez, con “Z” mayúscula, de un servidor, que movido por esos complejos que durante taaaaantos años nos impidieron pasar de cuartos de final, no terminaba de creerse que en el terreno de la fantasía literaria española se pudiera “parir” un libro tan rematadamente bueno. Mis disculpas Sir. Albert, pero equivocarse es volver a nacer, o eso dijo Confucio

portada el rey trasgo_2No te quedes ahí. Quiero que la abras en canal y le escudriñes las tripas. El veredicto no me importa tanto como tener un análisis somero de mis virtudes y defectos que me ayude a mejorar” fueron sus palabras exactas cuando le dije que reseñaría su novela y que en ella le sería, como creo que soy siempre, objetivo y justo. Pues bien, hurgué, excavé y escruté con ojo clínico, y sí, encontré virtudes, muchas, algunas ya las he comentado, y también defectos, los menos. Hay autores que se pasarán media vida escribiendo y nunca darán con “esa novela” que marque un antes y un después en sus carreras literarias, que los haga grandes referentes. Hay otros a los que sin embargo les alcanza la grandeza a las primeras de cambio, como puede ser el caso, casi podría asegurarlo, de Alberto Morán Roa. Y es que este tipo, es un gran trasgo, si tenemos en cuenta que la definición que aporta la RAE sobre este vocablo es “niño enredador”, ya que de eso nos hace partícipe el autor: de un gran enredo, que el mismo define como: “Un mundo fantástico a caballo entre el Alto Medievo y el Renacimiento, entre la paz y el miedo. Personajes que, sin estar llamados a la grandeza, buscarán aquello que les impulsa a vivir, ya sea por honor, por miedo o para saldar una cuenta pendiente. Tramas en las que los misterios revelan su rostro entre sombras y la esperanza asoma débilmente, como el sol entre nubes de tormenta. Una historia en la que caben la épica y la melancolía, la magia y la crudeza de la realidad, lo mejor y lo peor del ser humano” y que está compuesto por una serie de historias paralelas, unas más belicosas, otras más pausadas y otras directamente aterradoras, que Alberto va describiendo, desarrollando y entremezclando sin atropellarse, sutilmente, disfrutando del regusto dulce que deja en el paladar una bebida sabrosa; y a través de las cuales conoceremos a personajes muy bien construidos, con alma, con carisma, con personalidad, desde el adorable y melancólico Tobías, hasta el totalmente detestable Aunas Xefon, pasando por el incomprendido Rey Trasgo o el misterioso Fanagar. Un gran enredo que te atrapa como mosca en tela de araña y que no tiene visos de dejarte marchar hasta que el telón, que maquiavélicamente entreteje en estos momentos el escriba Morán Roa, no caiga sobre el escenario dando por concluida la función. 

Pero cuidado con los cantos de sirena y las alabanzas sobre la carta de presentación de esta insultantemente joven (26 primaveras) promesa literaria, ya que quizás entre todos le estemos concediendo muy poco margen de mejora. ¿No estaremos aupándole demasiado pronto a la cima de los Picos Negros y creándole una presión innecesaria para lo que está por llegar? Sosiego y calma querido mío, porque aún tienes defectos que pulir, como el personaje de Kalean, que no me termina de convencer, pasa de cero, el hombre tranquilo, a cien, brazo armado ejecutor, en pocos segundos, en muy pocos párrafos, y más que héroe parece tener superpoderes saliendo demasiado bien parado de demasiadas complicadas situaciones. Por otra parte algunas descripciones de las batallas quedan un poco cojas y no te queda claro si el caballero estaba encima, debajo, en el centro o “pa dentro” de la Wyverna (no leía acerca de estos bichos desde los tiempos de Geralt de Rivia, ¡gracias Alberto!) con lo que la escena te produce un ligero desconcierto, o esa otra alrededor de una fogata donde hay dos salvajes, una marca y un palo y cuyo resultado me resulta poco creíble. Y por último aconsejarle una mayor soltura y eficacia en el uso de los cliffhanger, las escenas finales de un capítulo que generan el suspense, la tensión necesaria que provoquen que el lector se enganche al siguiente episodio… minucias, al fin y al cabo, simples gotas de agua turbia en un mar cristalino. Y es que si el año pasado fue “Bajo la hiedra” de Elspeth Cooper (editorial Minotauro, disponible en FantasyTienda) el mejor debut de fantasía del 2011, honestamente creo que es justo reconocer en “El Rey Trasgo. La Ciudadela y la Montaña” al mejor debut de fantasía del presente año. 

Y ahora ¿qué?: “ La historia que tengo en mente podría extenderse a lo largo de unas seis novelas que, si bien forman parte de algo mucho más grande, puedan leerse de forma independiente, con una historia cerrada, coherente e interesante por sí misma, crear volúmenes que puedan disfrutarse individualmente. La siguiente novela está escribiéndose y dejándose querer una barbaridad. Las tramas están discurriendo con soltura, me siento cómodo con la narración... una gozada. Va a ser un libro más largo que el original, calculo que a este ritmo lo tendré terminado para febrero/marzo del año que viene”, así que amigo mío, si ya conociste al Rey Trasgo, siéntate junto a mí, hazme compañía en esta fría noche y cuéntame la historia de Orakis Nemla, quién rechazó con éxito a los piratas de Qoria… en caso contrario, siéntete afortunado, te espera el comienzo de una gran aventura. 

Regnabo, regno, regnavi, sum sine regno: reinaré, reino, he reinado, carezco de reino… y es que tengo el total convencimiento de que esta cita será la piedra angular de la saga, que ha comenzado poco a poco, a subir el primer escalón de una escalera muy, muy larga. 

El Consejo de Jorge: Ya se sabe que un mago nunca llega tarde o pronto, llega cuando él se lo propone. El Rey Trasgo sin embargo, no espera a nadie, así que ya sea en Wyverna, Draco o Grifo acude a tiempo a la cita, porque el Rey te espera, para susurrarte al oído como va a cambiar el mundo a partir de sus cenizas.

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