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       Artículo de literatura

Las Fuentes del Paraíso, de Arthur C. Clarke


Fco. Martínez Hidalgo   17/10/2010
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     Seguramente, una de las mejores novelas de SciFi especulativa jamás escrita. Sin lugar a dudas, una lectura obligatoria para todos los que (alguna vez) hemos soñado con los ojos abiertos como platos y la mirada perdida en las estrellas.
Portada de Las Fuentes del Paraíso, de Arthur C. ClarkeDurante décadas Arthur C. Clarke (1917-2008) sintió una inmensa fascinación por el país en el que residió de forma continuada sus últimos años: Sri Lanka. Allí profundizaría más en su cultura, en la fuente de sus leyendas y su religión pero, sobre todo, también en la cautivadora magia de su paisaje.

En entrevistas o declaraciones fueron numerosísimas, y continuadas durante años, las manifestaciones de fascinación por aquel país. Pues bien, oculto tras el nombre de Taprobana, Sri Lanka es escenario principal de una de sus mejores, más memorables y más premiadas novelas: ‘Las fuentes del paraíso’ (1979, disponible en FantasyTienda), ganadora del premio Nébula en 1979 y del Hugo en 1980; de la que Alamut, en una traducción de Carlos Gardini, nos presenta una nueva edición.

Esta es una novela de ideas. Toda ella construida como un ajuste de cuentas personal con la mojigatería y con las barreras mentales que la humanidad le impone, con extraña regularidad, a sus propias posibilidades de avanzar y alcanzar sus sueños.

Las fuentes del paraíso’ es, a pesar de su notable edad –treinta y un añitos de nada, una novela de máxima vigencia y actualidad. La lucha de Clarke por imponer la ciencia sobre la sinrazón, desterrando del progreso humano al escepticismo egoísta y a la crítica vacua, son temas universales y por tanto representan, en cuanto válidos para todo tiempo y lugar, un hilo de debate siempre latiente y vivaz. Todos ellos viven (es cierto) en la obra de Clarke, presentes de una u otra manera, pero es en ‘Las fuentes del paraíso’ donde asumen una de las formas más fascinantes y de mayor calidad.

Porque esta novela es la historia de un sueño colectivo y una ambición personal: la del ingeniero Vannevar Morgan por construir un sistema de ascensores capaz de situar a la humanidad en la órbita estacionaria geosincrónica de la Tierra. Una vez allí sería mucho más sencillo afrontar el viaje especial u otros tanto retos planetarios y exoplanetarios.

Sin embargo, y a pesar de que en el s. XXII ya es posible superar todos los retos técnicos para llevarlo a cabo (la construcción de materiales, las técnicas de construcción, el financiamiento…). Morgan sigue encontrando las principales barreras donde siempre estuvieron: en la pésima manía de las comunidades políticas, y especialmente de las comunidades científicas, por afirmar con rotundidad maniquea que cualquier propuesta de vanguardia es “imposible”, que no puede hacerse, que no merece siquiera la pena el intento.

Morgan lucha denodadamente contra las creencias religiosas y las leyendas populares, contra el escepticismo científico y las envidias personales, contra las desgracias imprevistas y los riesgos improbables. Y se encontrará con no pocos obstáculos: científicos de prestigio convertidos al escepticismo religioso, científicos mediocres empeñados en imponer su impotencia intelectual sobre el talento ajeno, medios de comunicación ávidos de noticias sensacionalistas a costa del esfuerzo de los demás… Y Morgan, como Clarke, no se andará con chiquitas a la hora de afrontar y juzgar a todas estas barreras.

Arthur C. Clarke

Arthur C. Clarke construye esta historia con una documentación y un análisis rigurosísimo. Los detalles de ingeniería y sus soluciones están expuestos, meditados y analizados con maniática exhaustividad. Con el paso de las páginas sentimos que nos lleva en volandas hasta el mismo s. XXII. Algunas realidades de nuestro tiempo aparecen escritas en un estado avanzado con el que autores posteriores ni siquiera pudieron empezar a especular. El retrato de escenarios y atmósferas es de una precisión e imaginación apabullantes. Y, por supuesto, la calidad de la trama y los argumentos funcionan a la perfección. ¡Hasta tiene tiempo para introducirnos una simpatiquísima autorreferencia a la que al lector le encantará acceder!

Esta es una novela de ideas. Toda ella construida como un ajuste de cuentas personal con la mojigatería y con las barreras mentales que la humanidad le impone, con extraña regularidad, a sus propias posibilidades de avanzar y alcanzar sus sueños. Clarke afronta este juicio no con un tono sumarial y vengativo, sino con gran esperanza, optimismo y espíritu constructivo. Morgan rompe límites y supera obstáculos e, igual que él, cualquier persona en cualquier momento de su vida es capaz, con voluntad e inteligencia –e inevitables dosis de buena fortuna, de cualquier cosa. Ese es su mensaje y, pasados dos años desde su muerte, su mayor legado para la posteridad.

Con un ritmo vertiginoso y una pluma de muchos quilates, ‘Las fuentes del paraíso’ es una novela excelente que se lee en un suspiro y perdurará por mucho tiempo en la memoria de los lectores. Posiblemente, la mejor obra de Clarke. Seguramente, una de las mejores novelas de SciFi especulativa jamás escrita. Sin lugar a dudas, una lectura obligatoria para todos los que (alguna vez) hemos soñado con los ojos abiertos como platos y la mirada perdida en las estrellas, pensando qué haríamos si nuestras ilusiones, algún día, pudiesen llegar a convertirse en realidad.

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