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El uso de las armas (La Cultura 4), de Iain M. Banks
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Una muestra de literatura con mayúsculas, capaz de desarrollar un análisis profundo de ideas, con una estructura articulada y entendida como un complejo engranaje de relojería. |
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“El uso de las armas” (La Factoría de Ideas, disponible en FantasyTienda) es una muestra de literatura con mayúsculas, capaz de desarrollar un análisis profundo de ideas, con una estructura articulada y entendida como un complejo engranaje de relojería, a través de hilos narrativos apasionantes y personajes creíbles.
Lo que hace de Banks tan excepcional es, sobre todo, una notable versatilidad en el manejo del lenguaje y su capacidad de provocar emociones y dar giros con frases tan cortas como contundentes.
La Factoría de Ideas editó en este 2009 el antepenúltimo título que le resta, y cuarto de la serie, para completar la publicación de la saga de La Cultura: “El uso de las armas” (Solaris Ficción nº 119; publicada originalmente en 1990). A cada novedad suya, la obra del escritor escocés Iain M. Banks (Dunfermline, 1954) se consolida como una referencia más clara del catálogo de La Factoría; que recientemente ha añadido una nueva obra de ficción, “Juegos de familia” (colección Línea Maestra nº 20). Banks es, sin duda, el autor más heterodoxo, sólido y diverso de la narrativa escocesa, y una apuesta por su obra es una apuesta segura en calidad y disfrute.
“El uso de las armas” es una muestra de literatura con mayúsculas, capaz de desarrollar un análisis profundo de ideas, con una estructura articulada y entendida como un complejo engranaje de relojería, a través de hilos narrativos apasionantes y personajes creíbles. Resulta muy interesante la concepción de dos tiempos distintos que, intercalándose, nos cuentan el pasado y presente del personaje que lo une todo: Cheradenine Zakalwe, a la vez un joven con ganas de vivir y un experimentado militar atormentado por el dolor de la guerra. Como correctísimo es el ritmo con el que se desarrollan los acontecimientos y que, progresivamente, nos llevan a un clímax final no por sorprendente menos coherente con el fondo moral de una historia por momentos más conmovedora.
Banks no renuncia aquí a ninguna de las esencias que lo hacen tan reconocible y característico para un lector de Ciencia Ficción: unas gotas de humor negro, aderezado con una buena dosis de crítica social, personajes del mundo de La Cultura –como los Drones- y, sobre todo, un desarrollo de sensaciones e imágenes muy vívido construidas mediante intensas enumeraciones y adjetivaciones. Lo que hace de Banks tan excepcional es, sobre todo, una notable versatilidad en el manejo del lenguaje y su capacidad de provocar emociones y dar giros con frases tan cortas como contundentes (y que la traducción de David Cruz Acevedo traslada con una lograda expresividad).
El buen pulso con el que se traslada ese contraste de experiencias, y el perfecto encaje de las piezas, nos transmiten progresivamente el conocimiento de un personaje principal de lo más interesante. El elenco de secundarios que lo acompañan lo hace de forma necesaria y natural en los dos episodios de su vida que se desarrollan. Y las muchas aristas de unas personalidades que evolucionan y cambian con el paso de las páginas, enriquecen la novela al permitir tratarle numerosos temas sin interrumpir en ningún momento el devenir de la historia.
Si el lector se pregunta si esos temas tienen que ver con la guerra, la respuesta es afirmativa. Sin embargo, no se deje engañar, Banks introduce en “El uso de las armas” una variedad y ahondamiento excepcionales en su estudio las causas y consecuencias de los conflictos bélicos: el reclutamiento y la asimilación de los pueblos –ajenos a La Cultura como a cualquier otra fuerza imperialista, el uso de la guerra como extensión de la política de conquista, los procesos de colonización sociales y mentales, las consecuencias de la tortura y la sinrazón, la ruptura con los modelos y pautas de convivencia preexistentes, la futilidad de la amistad o la lealtad cuando amenazan las bombas con su caída, etc. La lectura debe ser atenta para no perderse matices transcendentales en un tapiz tan denso como bien tejido.
“El uso de las armas” entra, a partir de la historia de Zakalwe, en la dimensión geopolítica de La Cultura. Los personajes de Diziet Sma y Skaffen-Amtiskaw, negociadora y drone respectivamente, representan la dimensión imperialista y de conquista de una Cultura a la que le conocíamos ya el hambre de poder, pero que hasta ahora no habíamos visto en su aspecto más estratégico y calculador. Las vidas de los planetas, sociedades y personas no parecen importar en la marcha de una máquina política cuya única meta válida es el cumplimiento de sus objetivos a través de cualquier medio. Si el humor y el perfil amable en algunas partes de la historia pueden reconocer aspectos positivos en La Cultura, el análisis de fondo se encarga de dejar clara una crítica directa e inmisericorde.
“El uso de las armas” es, junto con “Excesión” (La Factoría de Ideas, Solaris Ficción nº 44), una de las mejores novelas de La Cultura, y por extensión de Iain M. Banks. Literariamente de una calidad indudable, entretenida y muy bien articulada, consigue dejar el sabor de boca que sólo dejan los mejores libros. A cada nueva obra, Banks evoluciona y desarrolla nuevas posibilidades, por lo que perderse cualquier libro suyo es perderse un descubrimiento, y “El uso de las armas” presenta un descubrimiento de gran valor.
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