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Marte Verde (Trilogía de Marte 2), de Kim Stanley Robinson |
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El lector amante de la colonización espacial, del sueño de enfrentarse a nuevos mundos, sigue teniendo en esta segunda pieza del puzzle marciano una nueva entrega con la que continuar el sueño y el viaje. |
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Minotauro publicó, en el mes de abril pasado, el segundo volumen de la Trilogía de Marte, Marte Verde (publicada originalmente en 1994) en su nueva y flamante edición. Este libro trae detrás suyo, al igual que Marte Rojo (del que ya hablamos en Fantasymundo), un sinnúmero de reconocimientos formales (premios) e informales (de autores y aficionados), contribuyendo aún más a agrandar la figura de su autor -pues el trabajo necesario para tamaña obra es, no hay duda, ingente y exigente-, y a dotar de contrapeso a una obra en conjunto floja e irregular de la que destaca como gema entre el fango esta trilogía marciana aún insuperable.
Marte Verde es, sobre todo, la continuidad lógica de Marte Rojo. Esta continuidad se deja notar de forma clara y sin tapujos, tanto que podemos decir que es un 'calco' de la estructura de la novela anterior: los mismos 10 capítulos que en el anterior libro, llevados por otros 10 personajes distintos, vuelven a acercarnos a 10 visiones distintas para este nuevo cuadro de lo que es el segundo intento de colonización terrestre del Planeta Rojo.
También podemos identificar los mismos cuatro niveles de lectura de los que ya hicimos concreta síntesis en nuestra crítica pasada (Marte Rojo, también publicada en Fantasymundo), y que dirige la mirada del lector -de lo más general a lo más concreto- desde las grandes teorías científicas aplicadas al contexto colonizador, a la psique de unos personajes imperfectos inmersos en una transcendental misión para el futuro de toda la humanidad. Con, incluso, las mismas deficiencias en cuanto a transcendencia de unos niveles sobre otros, o lo poco trabajadas que están ciertas perspectivas al tener que depender del cuadro marciano general. Hasta aquí, nada nuevo sobre Marte.
Las novedades están en el argumento, pues Marte Verde es la historia del segundo intento colonizador, llevado por una nueva segunda generación de colonizadores. Aquella generación del primer intento sigue presente aquí, a través de mecanismos de modificación biológica de los cuerpos enfocados hacia la longevidad, y tendrá su importancia a la hora de culminar los aspectos de una colonización que continúa quemando etapas hacia la adaptación completa del planeta a través de su terraformación. Y es que, además de los personajes, esta es la otra gran novedad de la novela: entramos en una segunda fase del proyecto colonizador donde, descubiertos ya los principales secretos del planeta, es hora de comenzar su modificación. Como es evidente, el aumento del número y tipo de personajes dificulta aún más la ya compleja convivencia, máxime cuando vemos cómo la población se extiende por todas las zonas del planeta, y los ectógenos (hombres creados in vitro) empiezan a tener un peso 'interesante' en el destino marciano. Nuevos tiempos y nuevos retos a los que el lector asistirá con pasión, si bien -insistimos- se encuentran al servicio de un planeta cuyo protagonismo absoluto lleva a que se nos muestre de forma más extensa y diversa que en la entrega anterior.
¿Podemos soñar con nuevas realidades, sin tener esa curiosidad, esa brújula inconsciente, a través de la cual nuestra mirada apunta hacia el futuro?
En este volumen, por tanto, Kim Stanley Robinson se limita a seguir y estirar la línea temporal y social de la anterior entrega, con una originalidad que va, únicamente, un poco más allá de lo que ya vimos y leímos en el libro anterior -siendo esta distancia realmente notable con respecto a las obras del tema que se pueden encontrar. Se ve, por ejemplo, en cuestiones como el papel de la empresa en la colonización y la explotación de los recursos marcianos, las relaciones de la cada vez más sólida comunidad marciana con aquella terrestre, o incluso la posición de dependencia/independencia o colonia/soberanía de Marte con respecto a la Tierra.
Incluso, en esa capacidad de mímesis con Marte Rojo, esta novela sigue conservando los mismos 'peros' que aquella. En primer lugar, por supuesto, un ritmo aún más inestable en cuanto a la transición de las escenas que van desde la acción a la descripción, o viceversa; ralentizando y acelerando la narración sin una coherencia que lo justifique y, por tanto, afectando a la legibilidad y comprensión del argumento. En segundo lugar, los personajes siguen estando al servicio de una voluntad descriptiva en la que Marte es el protagonista absoluto y eje central de todas las historias, personales y sociales, de la trama; sus características continúan poco definidas y su personalidad se puede caracterizar como 'plana' o 'de relieve bajo' en los personajes más longevos y con más tiempo. Y en tercer lugar, algunos hilos narrativos -conste: poco significativos en la grandiosidad del total del libro- con una clara debilidad argumental, que no sostienen su coherencia con el conjunto de la trama y que cuesta sostener hasta el final.
Marte Verde gana en valor en cuanto al conocimiento que el lector puede tener del Planeta Rojo. En este tomo hay gráficos, mapas, diagramas... que refuerzan el discurso científico, quizás menos de los que nos gustaría, pero si los suficiente y con el rigor mínimo exigible como para reforzar una narración con la exigencia científica y la dureza descriptiva de la presente. Y es que vamos a necesitar esos saberes cuando nos enfrentemos a la construcción de grandes espejos espaciales o notables ciudades construidas con los últimos avances en nuevos materiales. ¿Podemos soñar con nuevas realidades, sin tener esa curiosidad, esa brújula inconsciente, a través de la cual nuestra mirada apunta hacia el futuro? Stanley Robinson nos da las claves, y a nosotros sólo nos queda el leerlas y aprender de toda su sabiduría.
Esta es una obra que podemos resumir en pocas palabras: las mismas guías estructurales y argumentales que guiaron la anterior entrega, sirven para un nuevo argumento que se limita a ir un poco más allá que Marte Rojo conservando las mismas esencias de la trilogía. El lector amante de la colonización espacial, del sueño de enfrentarse a nuevos mundos, del momento en el que la humanidad pueda pisar uno de nuestros más cercanos compañeros de Sistema Solar, sigue teniendo en esta segunda pieza del puzzle marciano una nueva entrega con la que continuar el sueño y el viaje.
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5 Comentarios recibidos
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Usuario: Mithrand (10-Octubre-08)
No... soy aficionado a ESE juego. Hace años que no juego en PC, y en consola, sólo a la Wii y muy de vez en cuando, no dispongo de tiempo. Desde mis tiempos de universidad no uso el PC para jugar, a no ser a alguna chorradita en flash, siempre online xD
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Usuario: capitan123 (09-Octubre-08)
¡Otra vez nos encontramos estimado!
No hace falta que me digas que eres aficionado a los Pc games.
Y pensar que cuando cursé mi secundaria, seguda mitad de los sesenta y principios de los setenta, ni siquiera existían las simples calculadoras. Pensar en una PC y los games que existen hoy, hubiese resultado cosa de ultra ciencia ficción.
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Usuario: Mithrand (09-Octubre-08)
Ehhh ehhh... no te metas con el Age of Empires eh :lucha2: :meparto:
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Usuario: capitan123 (08-Octubre-08)
Stanley Robinson le erró fiero, debía haber comenzado con Marte infrarrojo y terminar con Marte ultravioleta y de esa manera hubiese podido injertar unos cuantos volúmenes más.
Mi amigo Pablo, que sufría de insomnio recurrente y al parecer ningún medicamento ni médico lograba curar, por fin dió con un profesional que le prescribió una droga excelente y finalmente pudo dormir. Pero...el laboratorio que la elaboraba, al poco tiempo cerró sus puertas. Desesperado, recurrió nuevamente al médico para encontrar solución a tal problema. Este le dijo: "Mire mi amigo, aunque tal medicamento no se elabore más, yo le daré una fórmula casera y usted podrá dormir como un tronco. Compre Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul, y dormirá cada vez que lea.
Contento, Pablo fue en busca de tales libros. Mas no pudo conseguirlos. De vuelta en el médico con el nuevo problema, éste le dijo: " No se haga problema mi amigo, si no consiguió la trilogía, le daré la fórmula casera para obtenerla, tome nota: Una parte de "Total recall", dos partes del juego "Age of empires", una parte de la "Enciclopedia de Ciencias políticas" , tres partes de "Tratado de geología" y finalmente una parte de la enciclopedia de "Ciencia y Técnica"
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Usuario: Warren Keffer (28-Mayo-08)
Si la primera novela me fascinó, ésta pronto me resultó aburrida y pesada. La acabé y también acabé la tercera porque soy cabezón, pero las partes malas superan bastante a las buenas. Pocos personajes calan lo suficiente como para ser recordados, pocas historias resultan trascendentes, y el número de páginas es demasiado elevado. ¿Y era en este tomo donde se tira todo un capítulo con gilipolleces de psicología, con esquemas y chorradas incomprensibles? Lo que más me gustó, el realismo del trasfondo, tanto científico como social; lástima que se quedara ahí la cosa.
De Marte Verde sólo recuerdo el tramo inicial (las bases ocultas bajo el hielo, con Hiroko, Coyote...) y de Marte Azul el final porque es bastante agridulce. De los personajes sólo recuerdo a Boone, Maya, Nadia, Arkadi, Coyote, Hiroko, el marciano (pero por aburrido), la ecologista (no recuerdo el nombre, salía muy poco), el plasta del psicólogo y el que vino de la Tierra, que tampoco recuerdo el nombre.
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