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Tormenta (Saga de Dresden 1), de Jim Butcher |
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Desmitifica de manera amable y correcta muchos de los clichés del género fantástico, pero al tiempo se vale de muchos otros para crea situaciones casi de anacronismo, en una acción continua que se lee de un tirón y que hasta se hace corta. |
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Los aficionados a la literatura fantástica y el cómic siempre han sido fetichistas. Ahora esta tendencia por adorar objetos se ha expandido a casi todas las áreas del entretenimiento y, para no confundirla con filias de connotaciones sexuales, se ha llamado merchandising.
Pero sigue siendo un puro hábito fetichista el bucear por la Red en busca de una réplica de las Bolas de Dragón de Toryama o de una copia de “El Necronomicón”. Las réplicas y los objetos en si tienen suma importancia, aun en nuestros tiempos en el que parece que las sociedades consumistas no les dan ningún valor con su política de usar y tirar. Creo que muchos de los que lean estas líneas no estarán de acuerdo y que lucharían, como lo haría yo, para defender su colección de figuras de MacFarlane.
Pero ese gusto por el coleccionismo de objetos es muy antiguo, y lo que tenemos afición por esto de la literatura, pronto comprendemos que el valor de un texto se engrandece si la edición es cuidada. Creo que nadie busca en la actualidad esas encuadernaciones de incunables con cubiertas de piel y lomo de bisagra propio de grimonios medievales ¡Quien pillara uno! ¿Verdad? Pero a todos nos gusta la tapa dura y el papel ahuesado.
Por otra parte a mi siempre me han gustado las ediciones baratas y de bolsillo, principalmente porque durante mucho tiempo era a las únicas que mi economía tenía acceso y porque además aprendí a degustar esa estética pulp de volúmenes rebajados, que en muchas ocasiones retenían ese formato por ser los textos que albergaban aportaciones de pequeños editores que buscaban más la difusión de una obra que les parecía recomendable, que el negocio en si y que por tanto no tenían demasiado en lo que invertir en virguerías de imprenta.
Les cuento esto porque (Además de necesitar una entradilla para el artículo) creo que “Tormenta” de La Factoría de Ideas, de Jim Butcher, está un poco descompensada en su calidad del libro como objeto respecto al precio que refleja en portada.
En un momento temporal en que la difusión de contenidos se centra, y casi debe su existencia, a la presentación y el soporte que alberga los mismos, sostengo que hay que cuidar las ediciones y ajustar los precios con sumo respeto para el público que necesita alicientes para abrir la cartera y pagar, en vez de tirar de la siempre socorrida Red. Hay MP3 si, pero también hay PDF.
Pero hay que tener en cuenta que las buenas historias no se dejan ver con facilidad en estos días y La Factoría de Idea nos trae a España en la colección Ventana Abierta y gracias a la traducción de Noemí Risco Mateo, un argumento interesante, de lectura fluida y sumamente ameno.
“Tormenta” es el primer volumen de la saga de Harry Dresden del norteamericano Jim Butcher. En este libro, Butcher nos presenta a su creación y protagonista, el mago Harry Blackstone Copperfield Dresden, que reside en la ciudad de Chicago y que es el único mago autentico que aparece en la guía con esa ocupación. Nada de fiestas infantiles, o shows para convenciones, siquiera sesiones de espiritismo con té y pastas. Dresden se dedica a hacer magia de verdad, fundamentalmente a encontrar cosas, más que nada porque la gente no cree en magia y son pocos los que le llaman para que deshaga maldiciones o se encargue de seres sobrenaturales. De vez en cuando recibe algún encargo para que haga exorcismos, pero normalmente los supuestos sucesos paranormales de este tipo están en la cabeza de los clientes y Harry no cobra por cosas no relacionadas con la magia.
Esto de ser horrado conlleva encontrase sin blanca, contando los centavos de los bolsillos para poder pagar el alquiler de su apartamento-despacho-laboratorio que comparte con su gato Mister (Todos los magos han de tener un gato, claro) y con la calavera parlante Bob, espíritu-base de datos que le hecha una mano a la hora de realizar pócimas o de recordar fechas, pues Dresden tiene un pequeño problema con la tecnología o más bien la tecnología lo tiene con Dresden. Su aura mágica interfiere en todo lo que sea mecánico haciendo que deje de funcionar sin solución posible y así no hay forma de tener un ordenador que remplace al exasperante Bob.
Así que nuestro mago malvive en una casa cochambrosa, a oscuras para que su magia no haga reventar las bombillas y esperando a que suene el teléfono y cruzando los dedos para que la voz al otro lado del auricular no marque sólo para preguntar: "¿Eso de ser mago va en serio?".
Quédense con detalles de calidad como el del bar McAnally`s y no hagan demasiado caso de las frases publicitarias que comparan a Butcher con J.K. Rowling
Pero de vez en cuando a Harry le llama su amiga Karin Murphy, inspectora de departamento de policía de Chicago, una rubia diminuta y atractiva de armas tomar que es la responsable de la sección de eventos paranormales del Cuerpo y que, al tener al mago como colaborador en las investigaciones, es su principal mecenas. Murphy es una de las mujeres de la vida de Harry que comparte protagonismo con Susan Rodríguez, una periodista de aspecto explosivo que trabaja para el diario “El Arcano” especializado en temas preternaturales. La reportera siempre anda tras los faldones de la gabardina de Dresden intentando sacarle información para su columna y para ello no duda en utilizar todas sus armas de mujer.
Luego esta Johnny Marcone, un hampón sumamente relacionado y que domina los asuntos ilegales de la cuidad. Crimen y magia tienen en común que es mejor no hacer preguntas sobre ellos y es inevitable que los caminos del mago y el gangster se crucen en más de una ocasión.
Este es a grandes rasgos el universo de Dresden que, aparte de tener de ocuparse de preocupaciones mundanas, tiene lidiar con el Consejo Blanco, los asuntos internos de gremio de los magos, que le tienen cierta ojeriza por algo que paso hace tiempo y que le han puesto como guardián al siempre dispuesto a hacer cumplir la ley, caballero Morgan.
A todo esto en “Tormenta” comienzan a sucederse brutales asesinatos que solo han sido posibles de cometer gracias aun gran control mágico y claro que nosotros sepamos solo uno presta sus servicios en Chicago.
Les cuento todo y no les desvelo nada, eso se lo dejo a ustedes para que disfruten de esta narración que utiliza la primera persona de manera magnifica haciéndonos participes de los pensamientos intrínsecos de Dresden, lo que es sumamente chocante al ver como luego reacciona sin hacer demasiado caso de sus propios miedos, debilidades y consejos subconscientes. Butcher crea un personaje con carácter propio que se consigue quitar con facilidad de la cabeza al omnipresente Constantine de Vertigo Comics, y que rebosa frescura y un humor cínico y ácido.
Tomando prestados elementos, estéticas y situaciones del género negro, las combina a la perfección con elementos del folclore, de la mitología y de las reglas de los manuales de rol, los juegos RPG y los cómics, en complicidad con el lector iniciado en estos pagos al tiempo que los descubre para quienes nunca se hallan atrevido en esas disciplinas. La documentación en pequeños detalles, que solo se pueden denominar como freaks, es genial como pondrán apreciar en las teorías sobre las palabras mágicas, las bases elementales de las pócimas o la conducción de las energías arcanas.
Desmitifica de manera amable y correcta muchos de los clichés del género fantástico, pero al tiempo se vale de muchos otros para crea situaciones casi de anacronismo, en una acción continua que se lee de un tirón y que hasta se hace corta, pero perfectamente llevada a su conclusión lógica.
Hay un "pero": la línea del horizonte del argumento queda demasiado baja, es todo demasiado pequeño, uno se ve forzado a visualizar la acción como una serie de televisión y no como una película. Creo que esto se debe a la utilización recurrente de los mismos lugares y personajes así como lo limitado del plantel protagonista y del escenario elegido.
Mi compañero de fatigas José Vicente López (Pequeño Vicent en reyertas de encrucijadas de caminos con sable español en la diestra) me comenta que en efecto hay una adaptación para la pequeña pantalla y que la historia encaja a la perfección en ese formato, sobre todo por la utilización de pequeños ganchos argumentales que se salen de la historia general y que nos pinchan, dejándonos vislumbrar esbozos del pasado de Harry y de sus conflictos futuros.
Quédense con detalles de calidad como el del bar McAnally`s y no hagan demasiado caso de las frase publicitarias que comparan a Butcher con J.K. Rowling por mucho que lo diga el “ Los Ángeles Times”, no tienen nada que ver. He leído ya el siguiente tomo “Luna Llena” que demuestra que este primer éxito de “Tormenta” no es una casualidad, pero de eso les hablaré otro día si el señor Serrano lo cree conveniente.
Suelo terminar con unas frases mías que inciten a la lectura, esta vez no me hace falta pues Jim Butcher lo hace por mí:
“Me llamo Harry Blackstone Copperfield Dresden. Invócalo bajo tu responsabilidad. Cuando las cosas se ponen raras, cuando lo que da miedo en la noche encienda la luz, cuando nadie pueda ayudarte, llámame.
Estoy en la guía.”
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