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El libro de Nobac, Premio Minotauro 2008, de Federico Fernández Giordano
Alejandro Serrano   07/03/2008 Comentarios (15)
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     En El libro de Nobac se mezclan con habilidad dos géneros que han dado memorables obras: el policíaco y el fantástico. Federico auna ambos bajo una misma novela maravillosamente.
El libro de Nobac, Premio Minotauro 2008, de Federico Fernández GiordanoEl pasado 7 de febrero, los directores de Fantasymundo fuimos invitados a Madrid por Ediciones Minotauro, para presenciar la ceremonia que galardona a la novela que, a juicio del jurado convocado por la editorial, merece ser acreedora del Premio Minotauro, el mejor dotado económicamente hablando del mundo en la fantasía, la ciencia ficción y el terror. A la sala de celebraciones Nueva Fontana, en el centro de la capital española, acudieron editores, escritores, representantes de conocidas páginas del género y otra serie de personalidades afines al mundillo. Juntos presenciamos la ceremonia, que resultó ser breve y estuvo precedida por una inquietante voz en off que describió sucintamente el premio y los patrocinadores de éste, a la vez que un vídeo se proyectaba en las pantallas que circundaban la pasarela central de la sala de fiestas.

Tras esto, el jurado salió a la tarima, compuesto por Fernando Delgado, Eslava Galán, Laura Falcó, Clara Tahoces (anterior ganadora por Gothika), Pere Matesanz, Olga Rubio, Ángela Vallvey y José López Jara, editor de Minotauro, mientras todos esperábamos el nombre del ganador del Premio. Tras unas palabras iniciales, este último anunció al galardonado en la edición del 2008: Federico Fernández Giordano, uruguayo afincado desde muy joven en Barcelona, por su novela “El libro de Nobac”, quien salió ávido para atrapar al minotauro, la famosa estatuilla que acompaña a los 18.000 euros del premio. Ni que decir tiene que los medios gráficos, en particular Telemadrid, lo secuestraron enseguida.

Federico Fernández Giordano, Premio Minotauro 2008 por El libro de NobacFederico Fernández Giordano era hasta entonces un autor desconocido, que triunfó entre varios reconocibles finalistas, y que nos dejaba a todos con un sabor extraño, como si realmente poco se hubiese dicho del premio en sí, ya que en ese momento desconocíamos también de que trataba la novela. Tras una breve continuación en forma de copichuelas y animadas charlas con los amigos de Sedice, con David Mateo y las amigas que nos acompañaban, encontramos a Sergi Díaz y Laia Brunet, compañeros de fatigas en Minotauro, con quien también intercambiamos algunas impresiones, y con el editor, José López Jara, que sin duda estaba en su salsa con tantos compromisos y gente a quien agradar. Tras unas breves palabras con él, abandonamos la sala acompañados del escritor Javier Negrete y su compañera, Marimar, Alfonso Merelo, los amigos de Sedice y David Mateo, también escritor, conocido por su saga La Tierra del Dragón, con quienes cenamos en un VIP’s cercano.

No fue hasta varias semanas después que recibimos de manos del editor de Minotauro “El libro de Nobac”, y lo primero que me impresionó fue el diseño de la portada y la contraportada, de veras exquisito, de parecida vistosidad a “Gothika”, de Clara Tahoces, anterior ganadora del Premio, pero al mismo tiempo diferente, con numerosos arabescos y tonos terrosos muy bien conjuntados entre sí: de veras precioso. Aunque la verdad sea dicha, uno espera del premio Minotauro algo más que una portada bonita que induzca a regalar. Uno espera un interior acorde con la fama del premio, que enganche al lector, lo tenga en ascuas y lo sorprenda.

Gala del Premio Minotauro 2008 (El libro de Nobac)Y vamos a ser sinceros, “El libro de Nobac” tiene calidad por dentro, y demuestra que una editorial puede apostar tranquilamente por un autor desconocido si éste es bueno. De la historia que narra no puede decirse que sea por entero original, de hecho tanto ésta como el estilo en el que está plasmada beben hasta saciarse de los relatos de Edgar Allan Poe y de H.P. Lovecraft, con una riqueza de léxico, una intención y un tempo propios, que sume gradualmente al lector en una paranoia de la que difícilmente podrá escapar hasta las últimas páginas.

La historia se inicia de un modo muy acorde a las viejas novelas de misterio: un anciano muy enfermo solicita los servicios literarios de la pareja protagonista, Edgar Pym (el homenaje está claro), escritor, y Lisa Lynch, periodista. El primero es un juntaletras vinculado al mercado editorial sobre todo por libros más cercanos a la publicidad que a la creatividad, y la segunda es una respetada columnista, que parece la antítesis de su compañero de encargo. Mientras Lisa es ordenada y sistemática, Edgar vive sumido en el caos, incapaz de afrontar su propia decadencia personal. El anciano, de nombre Valdemar (otro homenaje palmario), desea algo común a todos aquellos que presienten cercana su muerte, que otros dejen constancia escrita de su vida y milagros. Les cuenta el infierno al que se ha visto sometido los últimos cuarenta años de su vida: un libro, que obra en su poder, escribe su propia historia en sus páginas cada noche, sin intervención de nadie, y lo que el libro predice, sucede al día siguiente. Valdemar desgrana la historia de su vida ante la pareja protagonista en sucesivos encuentros, que descolocan cada vez más a Edgar y Lisa, quienes comienzan a advertir poco a poco el cariz siniestro del libro y de sus protagonistas.

Fantasymundo tras la Gala del Premio Minotauro 2008El personaje ausente que más llama la atención es precisamente el profesor Nobac, amigo de Valdemar y eminente investigador cuyos trabajos científicos estuvieron vinculados a varias universidades europeas. No existen fotografías ni demasiada información acerca de él, dejando de lado las apreciaciones de Valdemar, que datan de los tiempos en los que ambos protagonizaban sonoras y largas juergas nocturnas. Se trata de un individuo brillante en lo académico pero de un carácter misántropo y sumamente volátil, capaz de las más excéntricas reacciones y de gustos más bien oscuros. Edgar y Lisa no tardan en advertir en Nobac al personaje nodal de la historia de Valdemar, a la clave necesaria para desentrañar el misterio de un libro que se muestra cada vez más inquietante y real.

Si algo puede decirse de esta novela sin temor a equivocarse, es que está escrita con calidad. Aunque tiene en contra, en cuanto a originalidad se refiere, el estilo copiado sin misericordia de Edgar Allan Poe, el tempo de la novela está muy bien escogido. Aunque tarda en arrancar, y se pierde en el inicio en una maraña de descripciones y presentaciones de las que tan sólo más tarde entendemos su oportunidad, recupera rápidamente el hilo narrativo y crea interés en el lector, que se transformará posteriormente en inquietud e interés cada vez más crecientes.
 
Alfonso Merelo, Blanca y David Mateo en la Gala del Premio Minotauro 2008Federico va proporcionando pequeñas dosis de información al lector a través de situaciones a cual más variopinta, para que éste pueda asimilar conceptos poco a poco ideas y sucesiones de hechos que, presentados de sopetón, podrían conducir a una pérdida fatal de credibilidad en el texto escrito. Deja que el lector penetre en los entresijos de la novela de forma pausada y que cada vez vaya exigiendo más y más, mientras observa como los personajes confunden sus realidades de forma cada vez más paranoica, hasta que al final toda la historia, hasta los homenajes a grandes escritores, cobra sentido pleno.

En “El libro de Nobac” se mezclan con habilidad dos géneros que, bajo ciertas condiciones, han dado memorables obras: el policíaco y el fantástico. No es fácil aunar esto bajo una misma novela sin perder credibilidad, y Federico lo hace maravillosamente. Aunque la estructura de la novela es muy de “misterio de salón”, y lo que Valdemar cuenta puede asemejarse más bien a la paranoia senil de un moribundo que a algo desesperadamente real, el elemento fantástico está tan presente a lo largo de toda la historia, y es dibujado de forma tan palpable que al final se hace con la totalidad de la trama, dejando al lector con una buena impresión general del libro. Sin duda, un digno ganador del Premio Minotauro.

Alfonso Merelo tras la Gala del Premio Minotauro 2008Quizá no se parezca al resto de ganadores en la temática, ya que aquí se opta por la mezcolanza de géneros, y la fantasía está, por así decir, más difuminada. Pero al mismo tiempo se hace tan real en los detalles y tan encuadrable en una realidad cotidiana, que terminas por aceptar lo que el autor propone sin pararte a pensar demasiado en el “porque” de las cosas, para centrarte en las consecuencias de un hecho casi increíble, de una pesadilla tan visual y cercana, que no tienes más remedio que aceptar. Este, sobre todo, es el mérito de la novela, ya que la originalidad de la presentación no es achacable a su autor, sino a su inspiración, Edgar Allan Poe. Sin embargo, el primero homenajea al segundo de forma muy lograda. Si he pecado de no inmiscuirme en los vericuetos de la trama que ata el “Libro de Nobac”, que me disculpe el lector, más que descuido, se trata de intencionalidad, ya que pretendo evitar a toda costa que el excesivo conocimiento de la misma por anticipado evite a alguien disfrutar de esta novela.

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15 Comentarios recibidos
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Usuario: capitan123 (09-Octubre-08)

Estimadísimo Alejandro, por lo que observo en tus comentarios no eres una persona de andar con vueltas. Muy bueno.
Me he tomado el trabajo de leer algunos comentarios/post (pues busqué en la web sobre tí) de tu autoría, y debo reconocer, me agrada el estilo frontal que utilizas.
Lástima, resulte casi imposiblre charlar contigo café de por medio, pues a todas vistas, eres una persona que conoce muy bien el mundo de autores y editores.
Bueno, debo decirte, y como has supuesto desde un primer momento, no hace falta que lo reconnozcas; soy un novel de medio tiempo.
Es decir, no me considero un escritor. En muchas ocasiones se suscita el polémico tema: ¿Quien es un escritor?
Para algunos, el que escribe. Para mí, un escritor es : el que escribe, le publican lo que escribe, y por último, mucha gente compra sus obras.
Al escribir, he incursionado en el mundo de las letras, hace unos pocos años, y aunque ésta sea una actividad adicional la cual desarrollo debido a mi desempleo o subempleo en este país banana llamado Argentina (lo niegue quien lo niegue, es la realidad), no soy ajeno a las visciscitudes, desengaños, frustraciones, ilusiones rotas, que sufren los noveles.
A mis cincuenta y cinco años, he visto correr mucha agua bajo el puente y ante mis ojos, y por ser un asiduo lector desde mi tierna infancia, han pasado cientos de novelas.
¿Donde quedaron las obras de aventuras/ficción/fantasía de estilos clásicos? ¿A donde diablos fueron a parar los escritores cuyas obras leíamos en un santiamén, pues no veíamos la hora de saltar a la página siguiente para saber queiba a ocurrir más adelante?
Si bien aún quedan algunos buenos, la mayoría "rellena" sus obras con tediosos baches descriptivos y plomizas retrospectivas, de lo contrario, lo verdaderamente entretenido de la obra tendría el tamaño de un folletín.
Con respecto a la evaluación de los manuscritos, coincido plenamente con lo que has vertido. La calificación luego de leer y para evaluar un escrito, pasa por el estado de ánimo del sujeto.
Un tipo que concurre a una sala cinematográfica a ver una comedia reidera, en tanto tiene severos problemas familiares que ocupan su mente, contemplará azorado como los demás se ríen a carcajadas mientras él permancerá impávido pensando "¿De que se ríen éstos gansos? ¿Les causa gracia ésta estuidez....?"
Entonces, si al encargado de avaluar un manuscrito no le agrada el género ficción o digamos no es su preferido, o su estado de ánimo es pésimo pues su mujer lo ha abandonado fugándose con un tipejo, cuando le toque leer una de éste género, dirá que no sirve. ¿Es así mi estimado Alejandro, o me equivoco?
Bueno, para terminar, pues es mucho lo que tengo para decir, me agradaría, me escribas a carlstan@gmail.com , pues necesito, si quieres, una opinión.


Usuario: Mithrand (09-Octubre-08)

Na, no te preocupes, Capitán... estas cosas pasan y más si ni nos conocemos ni sabemos que aire respira el otro. Volviendo al tema, la manera más efectiva de "descubrirse" ante una editorial es presentar manuscritos, aunque como tú señalas tampoco es una panacea. Tienen equipos de lectura, pero lógicamente van sobrados de trabajo y faltos de personal, y según sea la época o la editorial, puede pasar de todo.

Lo que está claro es que en ocasiones tratar con editoriales es una lotería, pero también hay que tener en cuenta el trabajo que desarrollan, y los recursos que pueden destinar a según que cosas. Claro, tampoco puede uno desaconsejar a nadie presentarse a un concurso, cuando el acceso a la publicación es tan, tan complicado... cualquier pequeño resquicio es un ventanal, o lo parece. Ya te diré cuando junte tiempo para preparar algo xD

De hecho, hay muchas editoriales que buscan "jóvenes talentos", pero en mi opinión, suelen fallar. No tienen suficientes recursos para hacer una buena prospección, y a veces hemos sufrido todos obras que, tras leerlas, uno no entiende como pudieron pasar el filtro de la edición. Pero en fin, también para gustos existen los colores.

Eso sí, otro problema es la falta de diálogo. Muchas veces ni siquiera contestan al autor del manuscrito, o lo hacen sin aportar razones de descarte, pero eso sucede con todas, y supongo que en parte por las razones que acabo de comentar. El mundo editorial es complicado, y no tengo una varita mágica barata (si a alguna editorial le interesa alguna varita que esté bien de precio, razón Esfera Fantástica xDD) :rueda:

http://www.esferafantastica.com
Usuario: capitan123 (09-Octubre-08)

Siempre me queda algo en el tintero, en fin....
Siendo las 23:56 de Argentina, y antes de ir al lecho. Debo decirle Sr. Mithrand , que ser irónico es uno de mis grandes defectos, que espero, sepa perdonar.
Todo lo que usted supone sobre mí, y sabe bien a lo que me estoy refiriendo....es cierto, al menos en parte.
Envíeme un correo a carlstan@gmail y charlamos, si quiere por supuesto.
Usuario: capitan123 (09-Octubre-08)

Ah!! Bueno, bueno, entonces veo que me he topado con una persona sincera. Sabe que sucede estimado amigo, y como le dije antes, no es que desconozca la realidad, lo que en realidad envenena, es el mero hecho que el espíritu de lo que en realidad debería ser una editorial, impulsar nuevos talentos; ha sido reemplazado por éstos mercanchifles, por un vulgar negocio.
Para que me entienda el concepto. Mas allá del dinero, creo que para un ser humano existen muchas otras cosas más importantes. Afirmar lo contrario, es como decir que a un médico lo único que le interesa es ganar dinero y para nada la salud de la persona, ¿nos entendemos?
Que me diría usted si un buen día, Dios no lo quiera, usted recurre a un médico con una emergencia y en la cual es cuestión de vida o muerte, suya o de alguien muy querido y el médico le dice: "Me paga tanto por adelantado o no lo atiendo" , usted le diría: "¡Pero me muero!" y el le dice: " Me importa un carajo su vida, ésto es un negocio" La medicina, también es un negocio, pero antes está la vida.
El espíritu de un editor debe (en teoría) pasar por enriquecer a sus lectores ofreciéndoles cosas nuevas, lecturas que enriquezcan a los lectores, lecturas que apasionen y buscar nuevos talentos. En el último de los casos, no ser tan mierd....y decir la verdad: "Señores escritores noveles, no envíen originales porque no nos interesan un carajo" , "Somos honestos y no realizamos certámenes literarios, pues resultarían un fraude a la hora de los premios" o "Sólo pueden enviar sus obras para una eventual edición todos los autores conocidos que hayan editado y tenido cierto éxito" y no: "Pueden participar los escritores de todo el mundo enviando sus obras a..."
La mayoría de las editoriales acotan a los pobres noveles y sobre todo a los de escasos recursos, con bajezas como: "Debe enviar sus manuscritos encuadernados en piel de ornitorrinco macho virgen, por quintuplicado, en formato Axr345, simple faz, escrito a mano y en letra gótica" De la manera que proceden, se llama hipocresía, falsedad, cinismo.
En contrapartida, a estos pobres pelotudos, se les escapan negocios multimillonarios como el de Harry Potter, y antes, muchos otros. Por ser lo que son y como son.
Algunos se quejan más tarde, diciendo: "La gente ya no lee como antes" y nunca se preguntan "¿Y que le ofrecemos para leer?"
A su disposición y un afectuoso saludo desde Argentina para usted y para skualo.
Mi correo, por si alguna persona desea escribirme, nunca se sabe: carlstan@gmail.com

Usuario: skualo (09-Octubre-08)

Es que pensar que una empresa privada se va a gastar varios miles de euros, más una edición de un libro y una campaña publicitaria en un produto (si... producto) que puede que sea arriesgado que triunfe en el mundo editorial... es un tanto inocente. Como ya dije antes, para premios que de verdad valoren la labor del escritor y busquen nuevos talentos, debemos remitirnos a premios sin dotación económica. Diría que ni siquiera los de asociaciones como la asociacion española de fantasia y ciencia ficción y algunos otros diría que sirven para descubrir jóvenes talentos, pues el hecho de la restricción de voto invita más al politiqueo que a las verdaderas valoraciones.

Por cierto, yo tambien trabajo para editoriales, y no defiendo el hecho de que mandar un manuscrito sin nombre... al premio planeta es como irse a vender caramelos a la consulta de un dentista jeje.
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