Hace años, exactamente en 2015, aterrizaba en Europa un juego que llevaba años triunfando en Japón, Yo-Kai Watch. La fama de este título consiguió que se convirtiera en el primero de una larga saga que a día de hoy parece no tener fin para fortuna de todos los fans del mundo entero. Esta saga de juegos nos llega de la mano de la desarrolladora Level-5, que ya cosechaba largos triunfos como la saga del Profesor Layton, Fantasy Life o Dragon Quest, entre otros. Y para sumarse a esta lista de éxitos, el pasado septiembre de 2018 llegaba el nuevo juego de la saga, Yo-Kai Watch Blasters, que, siguiendo el estilo de Yo-Kai Watch 2, se lanza con dos ediciones posibles entre las que elegir: Liga del gato rojo y Escuadrón del perro blanco. La historia en ambas ediciones es prácticamente la misma, la diferencia entre ellos radica en los Yo-Kais y misiones especiales de cada uno, así como otras sorpresas que para descubrir habrá que jugar a cada uno de ellos; algo que no desaconsejo, ya que, aunque la historia se puede conocer desde un punto de vista, jugarla desde el otro nos seguirá entreteniendo como si no la conociésemos ya.

La historia del primer juego comenzaba con Nathan, un muchacho que por accidente descubría el maravilloso universo de los Yo-Kai gracias a un trabajo de clase. Y aunque el resto de los juegos de la saga han seguido esta trama, así como la misma dinámica de juego que se presentó al principio, Yo-Kai Watch Blasters no. En esta nueva aventura viviremos nuevos cambios no solo en la perspectiva de la trama, sino en la forma de jugar.

Empezamos hablando de la historia que viviremos en cada una de las ediciones disponibles, ya que es la diferencia más llamativa porque por primera vez en la saga nos pondremos en la piel de los Yo-Kais. Nuestros amigos se han reunido para formar la Asociación Blasters y su principal objetivo es luchar contra los villanos que surgirán durante todas las noches en la Pesadilla Súbita, cuando aprovechan para hacer el mal y sembrar el pánico. Pero al principio no podrán con todos, pronto nos daremos cuenta de que el equipo formado es bastante débil para enfrentarse al más fuerte de todos. A partir de aquí la idea es ir entrenando y frenando a los Yo-Kais malos de nivel más bajo antes de avanzar con los más fuertes. Este gracioso grupo estará a las órdenes de Jibanyan o Komansan, dependiendo de la edición que estemos jugando, gato o perro respectivamente. La historia es bastante lineal y, como ya he comentado, con pocas diferencias entre cada una de las ediciones. Esto puede parecer algo pesado, pero en realidad no es así y además ayuda a quienes no han jugado a los juegos anteriores de la saga y no saben de qué va realmente la historia y qué son los Yo-Kais.

Como todo grupo cuyo principal objetivo es luchar contra el mal, nuestros amigos tienen una base en la que se reúnen para comprar objetos para las distintas misiones a las que nos enfrentaremos, entrenar y organizarnos para la hora de combatir. Dichas acciones y demás están repartidas por cada una de las plantas del edificio que conforma nuestra base. Hay que destacar que al principio no podremos acceder a cada una de estas plantas, sino que tendremos que esperar un poco para poder acceder a ellas. El movimiento de una zona a otra puede ser andando o de forma instantánea pulsando en el mapa del edificio que hay en la pantalla táctil de la consola.

Aunque la historia no nos aburrirá, realizar las misiones que encontremos puede cansarnos si jugamos durante un largo periodo de tiempo, ya que la mayoría tratan de lo mismo: enfrentarse a un Yo-Kai malo, salvar a un inocente o buscar objetos para seguir avanzando en la historia. Que casi todas estas misiones no tengan una historia interesante al no ser de la trama principal acentuará nuestro aburrimiento. Una vez explicadas de qué pueden ir las misiones, hay que hablar que en la mayoría de ellas para conseguir nuestro objetivo tendremos que luchar. Y aquí está otra de las diferencias principales de este título con el resto que forman la saga, y es que para luchar ahora iremos en grupo de cuatro y no de seis como estábamos acostumbrados. Además, cada uno de los miembros del equipo representará un rol en concreto: atacante, sanador, defensor o comando. Durante los combates solo jugaremos con el jefe del equipo con el que estemos luchando, mientras que los otros tres integrantes pelearán de forma automática, aunque podemos cambiar que Yo-Kai estamos manejando pulsando sobre el perfil de cualquiera de ellos en la pantalla táctil. Esta opción es bastante útil cuando veamos que alguno de nuestros compañeros está perdiendo vida y el Yo-Kai que hace de sanador no cumple su función, simplemente pasaremos a controlarlo y a curar a los miembros que lo necesiten. Estas batallas, junto con los entrenamientos que realicemos en la base del equipo, permitirán que vayamos subiendo las distintas habilidades que posee cada Yo-Kai. Este nuevo modo de combate consigue que estemos atentos a la batalla al tener que controlar los aspectos vitales de cada uno de los miembros, aparte de las acciones del que manejamos en ese momento.

A nivel gráfico no encontramos diferencias sustanciales con los otros títulos que conforman esta saga de videojuegos, lo que es un acierto porque siguen siendo igual de llamativos para los nuevos jugadores y los veteranos no se sentirán desconcertados cuando comiencen a jugar esta nueva aventura. Sobre el aspecto sonoro, desgraciadamente tampoco hay muchas diferencias, lo que volverá a provocar cansancio en el jugador al ser la música tan parecida y en muchas pantallas la misma, así como los sonidos de los Yo-Kais. Este aspecto no ayuda a que no nos aburramos al realizar las mismas misiones o parecidas mientras jugamos. A pesar de este gran punto en contra, hay que destacar que el doblaje en español es muy preciso y consigue que cada uno de los Yo-Kais con los que nos encontremos y manejemos sean totalmente distintos y podamos reconocerlos hasta con los ojos cerrados.

En conclusión, Yo-Kai Watch Blasters consigue estar a la altura de la saga a la que pertenece, pero no destacar. El aburrimiento que nos consigue producir con misiones repetitivas y con el aspecto sonoro no lo salva que sea un modo de juego novedoso a lo visto hasta ahora en el universo Yo-Kai. Está claro que, aunque merece la pena jugarlo, no conseguiremos pasárnoslo del tirón como otros títulos anteriores, ser un mejor equipo y entrenarse no es suficiente para mantenernos enganchados si se vuelve repetitivo.

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