Llamó poderosamente la atención desde las primeras imágenes; encandiló por el detallismo de sus excelentemente animados tráilers; su historia cautivó incluso antes de ser contada: era el must see de la temporada, el anime más precioso del año. Una serie tan hypeada que cuando por fin llegó… no fue lo que nadie se esperaba.

Hablamos, claro de Violet Evergarden.

Un anime que llegó a Japón durante la pasada temporada de invierno, y que se estrenaría en Netflix España el 5 de abril. Desarrollado por Kyoto Animation, sus trece capítulos cautivaron a muchos… pero decepcionaron a otros tantos.

Y quizá parte de la culpa sea de la sinopsis que circulaba por todas las webs especializadas, y que copio a continuación:

Auto Memory Dolls:

Ha pasado bastante tiempo desde que ese nombre causó expectación. Originalmente inventado por el profesor Orland exclusivamente para su amada esposa, las Auto Memory Dolls se expandieron por todo el mundo, creándose agencias que permiten el alquiler de estas muñecas autómatas.

“Voy a correr lo más rápido que pueda a donde quiera mi cliente, soy la Auto Memory Doll Violet Evergarden”.

Una chica que casi parece haber salido de un cuento de hadas, con su cabello rubio y ojos azules, dijo esto con su belleza inorgánica y dulce voz”.

Sea lo que sea lo que te evoca este fragmento, olvídalo, pues Violet Evergarden tiene más bien poco que ver con él.

El anime nos sitúa en un país que acaba de salir de una guerra cruenta, una época inestable donde las negociaciones por los tratados de paz conviven con la pobreza, la tristeza por la pérdida de los seres queridos y la esperanza por quienes aún podrían regresar.

En medio de esta turbulencia política, económica y cultural ha florecido la profesión de las Auto Memory Dolls: mujeres formadas para escribir cartas (fundamentalmente) de toda índole, para transformar los sentimientos de sus clientes en textos que lleguen al corazón de sus destinatarios. Así, ellas viajan allá donde alguien las requiera, portando en sus manos el poder de las palabras.

La historia se centra en Violet Evergarden, una joven que desde su niñez fue utilizada como arma de guerra, y que no conoció amor alguno hasta que llegó a manos del Mayor Gilbert Bouganvillea, el único que supo tratarla como una persona. Tras perder el contacto con él después de la guerra, decide convertirse en Auto Memory Doll para llegar a comprender el significado de las últimas palabras que le dijo el Mayor.

Es así como inicia un viaje de superación y descubrimiento, en el que deberá luchar por entender los sentimientos de quienes la rodean, y los suyos propios.

Esa es la verdadera sinopsis de Violet Evergarden: un anime que gira en torno al significado del amor, en torno al poder de las palabras. Que presenta una historia preciosa, sensible y madura.

Estructurada en capítulos autoconclusivos, cada uno de ellos narra las vivencias de una persona que le descubrirá a la protagonista las variaciones del amor, el dolor de la pérdida, y la necesidad de la esperanza. Así, Violet irá comprendiendo la complejidad de ese sentimiento hasta llegar al desenlace su propia historia, en un anime emotivo a rabiar, que me hizo llorar prácticamente en todos sus capítulos.Los personajes de Violet Evergarden son complejos y llenos de matices. Sobre todo Violet, que presenta una de las mejores construcciones de personaje que he tenido el placer de ver en el anime (un formato caracterizado por personajes en los que suele exagerar una sola de sus características). A la protagonista la veremos aprender, confundirse, sufrir, sentir culpa y también perdonarse, llorar y reír, en una evolución natural y profunda.

Magistral también el trabajo con los personajes que solo salen en un capítulo, pues han sabido condensar en unos pocos minutos toda la fuerza y la emotividad de toda una vida, haciéndolos reales, humanos.

Porque sí, Violet Evergarden también va de humanidad, de lo que nos convierte en personas. Y por eso, creo, logra traspasar las pantallas hasta removernos el corazón, porque no hay personaje con el que, en algún momento, no nos sintamos identificados.

Claro que la construcción de grandes personajes exige tiempo, por lo que estamos ante un anime de desarrollo lento, pausado. Y esa ha sido una de las principales quejas entre el fandom: que el anime era lento y aburrido.

Sí, en los tráilers se veían escenas de batalla tan bien animadas que dejaban perplejo. Sí, la estructura en capítulos autoconclusivos no favorece precisamente a acelerar el ritmo.

Pero Violet Evergarden tiene un discurrir plácido no por error, sino porque debe tenerlo. A mí no hubo un solo segundo en esta serie que me aburriese. Ni uno solo. Su narrativa me parece soberbia; sus diálogos, auténticos y poderosos.

Pero vayámonos a un elemento en el que imagino que no habrá discrepancias: el apartado visual. Violet Evergarden no se denominó el anime más precioso del año por nada. Vale, los tráilers estaban un poquito inflados (esto lo hacen a menudo), pero estamos ante una de las obras mejor animadas y más preciosistas que se ha visto en mucho, mucho tiempo. En Violet Evergarden todo fluye; cada pequeño detalle está lleno de matices, de color, de movimiento: solo hay que contemplar las flores, la hierba meciéndose en el viento o las ondulaciones del agua.

El diseño de personajes y de escenarios es bellísimo. Su estilo y ambientación steampunk harán las delicias de los amantes del género.

Este anime tiene escenas tan abrumadoramente hermosas que te roban literalmente el aliento. Y las de acción, aunque pocas, no se quedan atrás. Los de Kyoto Animation se dejaron la piel en esta obra, que demuestra como pocas el poderío de la animación japonesa.

La banda sonora también está a la altura. Compuesta por Evan Call, calza perfectamente con la emotividad y la sensibilidad del anime, con piezas tan magistrales como “Believe in…”, interpretado por Aira Yuki, o el propio “Tema de Violet Evergarden“, que combina la música con sonidos de máquina de escribir.

Por su parte, el opening, “Sincerely”, lo interpreta TRUE, quien también tiene otros temas en la OST. El ending se titula “Michisirube” y lo canta Minori Chihara.

Puedo decir, sin duda alguna, que Violet Evergarden es (y seguirá siendo) uno de los mejores animes del año. No solo por su historia, que, como cualquier otra, puede gustar más o menos, sino por la calidad que rebosa en todos sus aspectos: una trama dramática, madura y emotiva, unos diálogos cargados de verdad y poesía, una narrativa a mi parecer muy acertada, unos personajes humanos, un apartado visual inmejorable y una banda sonora que emociona por sí sola.

Esta serie está hecha con todo el mimo y el detalle que Japón sabe imprimirle a sus grandes obras. Pero ojo, no es para todos: si necesitas acción y un ritmo frenético para disfrutar de un anime, mejor ni te replantees Violet Evergarden. Si, sin embargo, te gustan las historias con un buen desarrollo de personajes, con un poder dramático devastador, de ritmo calmo y capacidad para tocarte el corazón, debes ver esta gran serie.

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