Ediciones Pàmies trae a nuestro país esta novela que sin duda satisfará a los amantes de la novela histórica y que abre la serie Vindolanda. Un viaje a la dura frontera del imperio romano cuando un nuevo emperador, Trajano, acaba de sentarse en el trono. La ilustración de la cubierta es obra de Calderón Studio (como suele ser habitual en el Catálogo de esta editorial) y la soberbia traducción ha corrido a cargo del escritor Pedro Santamaría, de quién recientemente os reseñamos Al servicio del Imperio. El contenido de esta ficción goza de una magnifica documentación; la razón la encontramos en su autor, un reputado historiador que declara que se inspiró en un texto encontrado en las excavaciones del fuerte de Vindolanda, redactado entre el siglo I y el siglo II. El texto original, escrito en tinta sobre una fina tablilla de madera, puede ser contemplado hoy en día en el Museo Británico.

Adrian Goldsworthy

Adrian Goldsworthy nació en 1969. Tras licenciarse en la Universidad de Oxford en Historia Antigua y Moderna, obtuvo el doctorado en Literae Humaniores (Historia antigua) en 1994. El tema de su tesis fue El ejército romano como fuerza de combate, 100 aC-200 dC. Fue investigador junior en la Universidad de Cardiff durante dos años y posteriormente enseñó a tiempo parcial en el King’s College de Londres; fue profesor asistente en el programa de la Universidad de Notre Dame en Londres durante seis años. Ha dado conferencias sobre una gran variedad de temas, incluyendo tanto la historia griega como, especialmente, la romana. También ha impartido un curso sobre la historia militar de la Segunda Guerra Mundial en Notre Dame y ha sido asesor en varios documentales del canal TV Historia. Con esta novela se adentra por primera vez en la novela histórica de la Roma imperial. Adrian Goldsworthy vive en el sur de Gales.

Ilustración de cubierta obra de Calderón Studio

El britano Tito Flavio Ferox es un centurión regionarius de la Legión II Augusta a cargo de un pequeño territorio situado en la frontera más septentrional del Imperio romano. Alguno de los fuertes romanos levantados en la época del emperador Claudio han sido abandonados y la demora en la llegada del nuevo gobernador se interpreta como un signo de debilidad del poder de Roma. Este momento es aprovechado para que ciertas tribus locales sean cada vez más osadas y estén mostrado su resistencia al invasor romano. Se habla incluso de la existencia de un gran rey en el Norte que está sublevando a dichas tribus, una figura llamada Caballo y que se muestra sin pudor ante los legionarios. Se rumorea también que cuenta con el apoyo de poderosos druidas que instan cruentos asesinatos rituales. Sin embargo, todo esto que empieza a despertar las suspicacias de Ferox, es ignorado por sus superiores, quienes piensan que no son más que habladurías y que los informes del centurión no tienen sentido. Mientras tanto, el emperador Trajano nombra a un nuevo gobernador para Britania, Neratio Marcelo. El tiempo finalmente apremiará y todo apunta a una confrontación titánica donde el futuro de Britania y, por extensión, del Imperio, se decidirá.

Britania finales del siglo I d. C.

Tenemos, pues, a un protagonista principal cuya labor es mantener la paz y el imperio de la ley, asi como que el ejército esté al corriente de lo que ocurre. Ferox es un antiguo príncipe de los siluros, una lejana tribu del sudoeste, y los nativos confian en él. Sin embargo, le persiguen las habladurías del desastre de una campaña en el Danubio, de tal manera que en ocasiones los soldados creen que les traería mala suerte tenerle cerca. Nuestro legionario es un hombre que tiende a ahogar sus penas en alcohol; es noble y buen soldado, pero sus antecedentes le convierten en el típico héroe caído en mala fortuna al que pronto identificaremos cuando se cale su sombrero de fieltro, más típico de regiones mediterráneas, pero que aquí le protejerá del sol durante las largas cabalgadas imprimiéndole personalidad propia.

Cuando advierta del peligro que representan estos líderes tribales ambiciosos, que olfateaban la oportunidad de crear imperios propios, no será escuchado y sí tachado de alarmista que intenta recuperar su brillo perdido; especialmente por aquellos que le envidian o tienen una particular relación con él, como es el caso de Cayo Claudio Super, regionarius destacado en Luguvallium. Sólo Vindex, noble guerrero de los carvetos y jefe brigante de los exploradores, le cree ya que sus hombres han visto las mismas señales. De nada sirve que su instinto le diga que tiene razón, “al igual que el cazador percibe la presencia de una bestia salvaje antes de verla”.

La trama nos presenta un incidente en el cual los dos protagonistas libran de un asalto a la noble Sulpicia Lepidina, hija de un senador que fue cónsul, esposa de Cerialis, el prefecto de la IX de bátaros. Conoceremos una vieja deuda de honor de Ferox para con esta familia y la estrecha relación que se producirá entre ellos tras este pasaje.

Los personajes secundarios empiezan a desfilar, sobre todo los miembros del ejército allí desplazado. Entre los civiles, destaca la figura de Filo, el esclavo alejandrino de Ferox y Flora, la propietaria de un burdel. Crispino, como ambicioso tribuno tribuno laticlavius y el legado Quadrato serán alguno de los nombres propios que marcarán su trazo en la historia.

Restos arqueológicos del fuerte romano Vindolanda

La narración hace gala de perfectas descripciones tanto de los soldados romanos como de los miembros de las tribus locales, con sus cuerpos embadurnados de cal y el pelo tieso mostrando símbolos de animales en sus cuerpos y escudos cuadrados. El detalle es exahustivo tanto en la acción (especialmente), como en los personajes y lugares.

La novela impregna de aventura la aventura que nos relata; intentaremos averiguar junto a Ferox si los nativos están recibiendo ayuda desde dentro de las filas romanas y por qué. Habrá tiempo incluso para algún que otro escarceo romántico/amoroso, pero la novela es ciertamente más prosaica. Abundan las batallas, los campamentos, las estrategias y las intrigas que desde Roma extienden sus tentaculos en Britania. Es tiempo de sobrevivir en la frontera al más puro estilo Far West. Descubriréis que este libro guarda inmensas analogías con la conquista del Lejano Oeste: Invasores y nativos, fuertes construidos en madera y tierra, caravanas que son atacadas, granjas incenciadas, lugareños y comerciantes que se refugian en torno a la protección del ejército, damiselas en apuros, militares ambiciosos, pactos con jefes de tribus locales. Todo esto trasladadlo al siglo I d.C y tendréis Vindolanda.

La erudición del autor debe ser destacada porque se nota en el texto. Se nos coloca en el epicentro de la región y andamos entre una sociedad regida por los nobles de alcurnia y por una sociedad ecuestre que pugna por catar ese poder. Aparte hay que ver cómo se describe la construcción de los fuertes, las edificaciones a su alrededor que nos recuerdan al germen de las futuras ciudades/burgos que crecerán siglos después extramuros de los castillos. Nuestro protagonista, de quien vamos sabiendo y entendiendo poco a poco, gracias a la amistad que hace con la familia antes mencionada podrá acceder a conocer gente importante que le ayudará en su investigación, si bien no estará exento de traiciones. Este será el apoyo del hilo con más ficción.

Emisión de La Nave dedicada a esta ficción épica ambientada en el año 98 d.C.

El odio de los selgovae y otros muchos hacia los romanos calará en nosotros. Nos veremos atrapados en un fuerte con una pequeña guarnición atrapada donde tendremos que resistir al más puro estilo del Álamo o la película Zulú. También habrá aliados como los tungros o el rey Tincommio, cuya visita para llevar a cabo un tratado está fenomenalmente narrada. Tendremos hasta una celebración del Samhain que nos pondrá los pelos de punta. Obviamente, los últimos episodios tendrán una gran batalla final épica.

Abunda el uso de terminología latina, no sólo de los britanos, sino del ejército romano que la vemos en cursiva al tratarse de la palabra original. La descripción de las batallas, el fragor de la acción, las heridas, las armas, la transmisión de las órdenes, la disposición de las tropas, el combate cuerpo a cuerpo, el valor,… es magistral y el auténtico fuerte del libro en sacrificio de una trama con más florituras, pero que le dan precisamente su vigor a esta novela y que atraerá a los lectores más exigentes. Como broche, el autor guarda para el final una amplia Nota Histórica que ubica los diversos aspectos, ficticios y reales, que aparecen en este libro ambientado en el sugerente final del siglo I d.C.

Podéis leer el primer capítulo de Vindolanda AQUÍ. Espero que muy pronto podamos seguir viviendo las aventuras de Flavio Ferox y su compañero Vindex en la segunda entrega que ya ha visto la luz fuera de nuestras fronteras bajo el título The Encircling Sea (2018) y la tercera entrega, Brigantia, comprometida para junio de 2019.

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