Pese al enorme éxito de sus primeras cinco entregas numeradas para Nintendo 64 y Game Cube, la saga Mario Party ha ido perdiendo calidad y relevancia con el paso de los años. El descenso en la calidad de sus títulos fue acompañado de la mano de una perdida de originalidad en sus minijuegos, de reducción de modos de juegos y de ciertos cambios a nivel jugable que, entrega tras entrega, fueron mermando la paciencia de los jugadores que esperaban poder encontrar una vez más una entrega al nivel de las primeras.

Sin embargo, tras muchos años llenos de decepciones y pasos en falso, Nintendo lanzó hace poco más de dos años Mario Party Star Rush para Nintendo 3DS, la primera entrega realmente divertida de la saga en más de 10 años. Ese título recogía todo lo bueno de Mario Party y le daba una vuelta ofreciendo tableros de recorridos libres, distintos tipos de dados, minijuegos originales y una buena cantidad de modos de juego. Pues bien, tomando como base algunas de las premisas de ese título, Nintendo se ha sacado de la manga uno de los mejores Mario Party que ha lanzado nunca para una consola de sobremesa.

Super Mario Party es una declaración de intenciones por parte de Nintendo. Tras sus múltiples fracasos con las entregas de sobremesa, la compañía de Tokio ha devuelto la magia a la franquicia con un título que recupera lo mejor de las entregas clásicas y aprovecha todos los puntos fuertes y las novedades que vimos recientemente en Star Rush para dar forma a un título tremendamente divertido cuando se disfruta con amigos.

Para explicar detalladamente todo lo que ofrece el título nos apoyaremos en sus distintos modos de juego ya que, dependiendo de cada uno de ellos, disfrutaremos de una experiencia totalmente distinta.

Para empezar, el modo principal ha sido bautizado como Mario Party. En este modo tendremos disponibles cinco tableros que recuperan el sistema clásico de tableros con rutas lineales y caminos alternativos en los que cada jugador tiene que tirar un dado y moverse para conseguir todas las estrellas posibles antes de que se acabe la partida. Por suerte, y a diferencia de las últimas entregas de sobremesa, cada uno de los mapas está lleno de trampas, caminos alternativos y secretos que tendremos que tener muy en cuenta para sacar ventaja a los rivales, por lo que llevar un mínimo de estrategia a la hora de movernos se ha convertido en algo fundamental.

Para aumentar el factor estratégico de las partidas, Nintendo ha recuperado ciertos elementos de Star Rush. El primero de ellos tiene que ver con el dado especial de cada personaje y, es que, además del dado típico que muestra los números del 1 al 6 en cada una de sus caras, cada personaje cuenta con un dado único con características especiales. Por ejemplo, un personaje puede tener cuatro caras con el número 7 y otras dos caras que le resten tres monedas, mientras que otro personaje puede tener un dado que tenga solo los números del 2 al 4 repetidos dos veces cada uno. De esta forma, en función de la situación y la tirada que necesitemos, podemos usar el dado tradicional o arriesgarnos a usar el dado especial para intentar alcanzar la casilla deseada.

También se ha rescatado la opción de poder reclutar nuevos compañeros para que nos ayuden durante la partida. Si caemos en unas casillas concretas, un nuevo personaje se unirá a nosotros y nos dará la opción de utilizar su dado especial siempre que lo necesitemos además de sumar un uno o un dos a nuestra tirada en cada turno. De esta forma, quien consiga hacerse con más compañeros tendrá más variedad de dados disponibles para adaptarse a las circunstancias del tablero y, además, avanzará más rápido por el mismo.

Como es habitual, una vez que todos los jugadores han terminado su turno, en función de la casilla en la que hayan caído – recordemos que hay casillas azules que suman monedas, rojas que las restan, verdes que activan diversos eventos en función del tablero, casillas de ceniza o suerte que ofrecen bonificaciones o castigos… – se activará un minijuego en el que participarán todos los jugadores ya sea en un todos contra todos, 2vs2 o 3vs1 en función del color de la casilla en el que hayamos caído.

Una vez que empezamos a disfrutar de los primeros minijuegos es cuando podemos terminar de confirmar que Super Mario Party es un título tratado con mimo y cariño. A diferencia de las últimas entregas de la saga donde ganar o perder en un minijuego dependía casi exclusivamente de la suerte o el azar, esta vez Nintendo ha optado por preparar 80 pruebas distintas en las que dependeremos exclusivamente de nuestra habilidad y nuestra capacidad para coordinarnos lo que hace que cada minijuego sea una experiencia muy gratificante y, sobre todo, divertida.

Puesto que Super Mario Party solo puede jugarse usando un Joy-Con por jugador – no puede usarse el Mando Pro -, los minijuegos se han aprovechado de todas las posibilidades de este periférico. Así, habrá pruebas en las que solo tendremos que usar los botones, otros en los que usaremos el sensor de movimiento, otros en los que se utiliza la vibración HD y otros que combinan varias de esas posibilidades para crear desafíos tremendamente originales. Lo cierto es que lo hemos pasado bien con casi todas las pruebas y eso es algo que no ocurre habitualmente en los juegos de esta saga.

Junto al modo de juego principal, esta entrega ofrece un modo llamado Mario Party a Dobles. En este modo de juego se rescata la forma de jugar vista en Mario Party Star Rush en el que los tableros son mucho más abiertos y podemos movernos de forma libre por ellos, aunque seguiremos limitados por el valor de la tirada que saquemos. Además, en este modo todos los jugadores tiran el dado y se mueven de forma simultánea, por lo que tendremos que prever los movimientos de nuestros rivales para adelantarnos a ellos y quitarles las monedas y objetos que hay repartidos por el tablero.

La única limitación que tiene este modo de juego es que hay que jugarlo en parejas, por lo que todos los minijuegos serán de 2vs2, pero al jugarse en equipos también se abre una vía de cooperación y coordinación en la que tendremos que ponernos de acuerdo con nuestra pareja para decidir qué estrategia seguir en cada momento.

Junto a estos dos modos de juego encontramos Torrente de Aventuras. Este modo fue el primero que probamos y es el que más nos ha decepcionado. En él, tendremos que utilizar el sensor de movimiento del Joy-Con para simular el movimiento de un remo mientras nos desplazamos rio abajo en una barca junto al resto de jugadores. El objetivo es llegar al final del río antes de que se acabe el tiempo y, para ello, tendremos que ir completando minijuegos y recogiendo bonificadores de tiempo mientras que nos ponemos de acuerdo para remar en una u otra dirección.

Por desgracia, lo que podría haber sido un modo bastante divertido, queda lastrado por una dificultad demasiado baja que convierte el teórico desafío contra el tiempo en un mero paseo en el que casi que podremos despreocuparnos del crono en cuanto nos coordinemos medianamente bien.

El título también nos ofrece un modo más movido con A todo ritmo,donde competiremos en minijuegos de corte ritmico en el que se aprovechan a la perfección tanto la vibración HD como el sensor de movimiento del Joy-Con. Este modo está especialmente para partidas rápidas de unos diez minutos en los que queramos alejarnos de la experiencia clásica de Mario Party y acercarnos un poco más a Wario Ware de Wii.

Para todos aquellos que busquen participar directamente en los minijuegos dejando a un lado los turnos y los tableros, Nintendo ha incluido el modo Minijuegos, en el que podremos decidir si queremos competir en tandas de cinco o diez minijuegos en el que gana el jugador con la mayor puntuación final o si queremos disfrutar libremente de todas las pruebas disponibles.

Por último, se han añadido un par de extras interesantes como un modo en el que podremos disfrutar de cinco minijuegos especiales pensados para disfrutarse con dos Switch – aunque casi todos pueden jugarse con una sola consola – en los que se demuestra que las posibilidades de la consola pueden seguir creciendo si los desarrolladores ponen un poco de originalidad e imaginación en el proyecto. Por otro lado, hay disponible un pequeño modo online en el que podemos competir con otros tres jugadores a través de internet en tandas de cinco minijuegos aleatorios.

Tras detallar todos los modos de juego hay que destacar que Super Mario Party cuenta con un problema similar al visto hace unos meses en Mario Tennis Aces. Pese a que el juego cuenta con varios modos de juego y la jugabilidad está pulida y bien medida, se echan en falta más opciones para personalizar las partidas a nuestro gusto. A día de hoy solo podemos crear partidas de 10, 15 o 20 rondas, sin posibilidad de modificar ninguna variable más. Los jugadores más veteranos recordarán que, las primeras entregas de Nintendo 64 y GameCube, permitían poner el límite de rondas que quisiéramos – incluso infinitas – organizar equipos y alianzas, modificar el precio de compra de las estrellas y mucho más. En ese sentido se echan en falta más opciones para modificar la partida y es incomprensible que no se hayan incluido teniendo en cuenta que hace años si estaban disponibles.

A nivel técnico nos encontramos un título colorido en la línea de los juegos de la saga Mario. Los modelados de los personajes parecen sacados directamente de Mario Tennis Aces lo que garantiza un buen nivel de calidad y sus animaciones son fluidas y estables en todo momento. El diseño de los escenarios, aunque son más pequeños y con menos variedad de caminos que en entregas previas, están mejor pensados y diseñados para que cada elección y cada camino tenga una consecuencia real en la estrategia que tomemos. Además, todos los tableros están cargados de detalles únicos que consiguen recrear a la perfección la ambientación en la que están inspirados.

A nivel sonoro el juego se mueve en la línea de otras entregas de la saga, con melodías alegres y frenéticas que se adaptan al tipo de minijuego que estamos jugando en cada momento y al tablero en el que nos estemos moviendo.

En definitiva, Super Mario Party recupera la originalidad y variedad en sus minijuegos, devuelve a la vida la formula clásica de tableros con dados y turnos y mantiene las mejores novedades de Mario Party Star Rush como los dados únicos, los compañeros y los tableros abiertos, lo que convierten a este juego en una opción muy recomendable para todos los jugadores que busquen una alternativa a Mario Kart y Tennis Aces para pasar las tardes en cada con amigos. Lo único que echamos en falta es algún tablero extra y una mayor libertad para poder modificar ciertas variables en las partidas, pero eso podrá solucionarse más adelante mediante un parche.

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