SnowRunner-analisis

En Fantasymundo lo hemos comentado en más de una ocasión: nos encantan que aparezcan nuevos géneros de nicho y que encuentren jugadores que buscaban propuestas que se alejan por completo de lo que ofrecen las grandes producciones AAA. En los últimos años juegos como Farming Simulator, Car Mechanic Simulator y otros muchos títulos similares han visto crecer su número de jugadores ansiosos por entrar de lleno en sus propuestas. Gestionar una granja, trabajar como mecánico en un taller, pilotar aviones comerciales de un punto a otro… Parece que recrear un trabajo real puede ser más divertido de lo que parece y Saber Interactive ha decidido continuar apostando por esa idea con el lanzamiento de Snowrunner para Xbox One, PlayStation 4 y PC.

Snowrunner es la última entrega de una saga con varios títulos a sus espaldas pero que empezó a crecer con MudRunner en 2017. Esta saga nos pone en la piel de un camionero que tiene que recorrer diversos territorios entregando materiales o remolcando camiones averiados mientras se enfrenta a terrenos y superficies complicadas como barro, agua o, en el caso que nos ocupa, nieve.

Camionero por vocación

Aunque pueda parecer una propuesta idéntica a la que podemos ver en otros títulos de conducción al permitirnos correr en diversas superficies, Snowrunner es un simulador de camionero con todo lo que ello supone. Para empezar, el juego cuenta con decenas de parámetros y elementos que tendremos que controlar a la perfección si no queremos sufrir un accidente durante el viaje y, es que, será fundamental entender como afecta el chasis a la conducción, el peso de nuestra carga o la longitud del vehículo a la hora de transitar por zonas de conducción extremas como un paso inundado o una zona repleta de nieve.

Pero no nos adelantemos. Aunque la campaña de promoción del título ha centrado su atención en las zonas nevadas, lo cierto es que las primeras horas de juego las pasaremos en Michigan (más tarde viajaremos hasta Alaska y Taymir), donde pasaremos por unas primeras misiones que hacen las veces de un limitado tutorial que servirá para refrescar conceptos a los veteranos de la serie pero que, a los novatos, se nos queda muy corto. Estas primeras misiones están guiadas y cuentan con una trama que se irá desarrollando a lo largo de todo el juego en la que, al final, lo importante es que queda claro que los camioneros son imprescindibles cuando hace falta trasladar mercancías de un lugar a otro.

Estas primeras horas nos proponen trasladar materiales hasta las afueras de un pueblo de Michigan con el objetivo de que sea posible reparar un puente hundido. Ahí, el juego nos ayudará a conocer conceptos fundamentales como la marcha que debemos usar en cada momento (hay que tener en cuenta que, si vamos muy rápidos, podemos hundir las ruedas en la nieve o el barro o que, si vamos muy lentos, el camión puede ser incapaz de superar algunas superficies, por ejemplo). También aprenderemos a conducir el transporte cuando llevamos mercancías encima y otros muchos conceptos que, en el fondo, son solo la punta del iceberg.

Conducir un camión no es nada fácil

Snowrunner cuenta con decenas de pequeños detalles que tendremos que ir dominando poco a poco para superar con éxito las misiones y es ahí donde creemos que hace falta más ayuda para el jugador que quiere adentrarse en este mundo por primera vez. Aunque hemos disfrutado mucho con el juego, ha habido varios momentos en los que, por un motivo u otro, nos hemos sentido abandonados ante una situación que no sabíamos resolver y que no se nos había explicado previamente.

Por suerte, Snowrunner también es un juego agradecido con aquellos jugadores que son pacientes y le dan una oportunidad para conocer todos sus secretos. Una vez que empecemos a dominar ciertos aspectos de la conducción, nos veremos envueltos en una serie de misiones que nos llevarán a recorrer un enorme mundo abierto dividido en tres zonas independientes por las que nos podremos mover con total libertad. Recorreremos las carreteras realizando misiones que, en la práctica, casi siempre nos llevarán a viajar de un punto a otro pero lo divertido es que ese viaje se convierte en una auténtica aventura.

No solo tendremos que conducir con cuidado evitando los múltiples peligros naturales que encontraremos a nuestro paso, si no que tendremos que planificar hasta el más mínimo detalle de nuestro viaje. “¿Qué vehículo es el más apropiado para esta ruta?” “¿Me quedaré sin combustible antes de llegar mi destino si me desvío por aquí?” “¿Los neumáticos se adaptarán bien a esa superficie?”. Son muchas las preguntas que hay que hacerse antes de empezar un viaje y, cuando al final lo superamos con éxito, la sensación es muy reconfortante.

El camión de tus sueños

Como en todo simulador de conducción, Snowrunner cuenta con vehículos de marcas oficiales que han sido recreados hasta el más mínimo detalle. También podremos hacernos con vehículos creados para el videojuego, pero independientemente de su marca, cada uno cuenta con unos parámetros distintos, por lo que todos serán útiles en algún momento.

El juego cuenta también con un modo multijugador online para un máximo de cuatro jugadores con el que podremos compartir mapa con otros camioneros. De esta forma, podremos colaborar para viajar junto de un punto a otro y ayudarnos cuando un jugador sufra un problema en la carretera.

Aunque nosotros hemos preferido hacer de camionero solitario, lo cierto es que el modo multijugador aporta un punto extra ideal para los que quieren compartir la carretera mientras charlan tranquilamente con sus amigos.

Un simulador técnicamente sorprendente

Aunque Snowrunner está lejos de ofrecer el nivel de calidad visual que podemos ver en grandes juegos de conducción AAA, lo cierto es que nos ha sorprendido gratamente. El modelado de cada uno de los vehículos está repleto de detalles y no desentonarían nada en un juego como Forza Horizon 4.

El diseño del mapa está cuidado y repleto de detalles y parajes de todo tipo. Nunca tendremos la sensación de estar recorriendo dos zonas idénticas y, eso dice mucho de un juego que es tres veces más grande que su precuela. Lo único que nos ha fallado es que todos los escenarios están carentes de vida. En ningún momento veremos animales o personas lo que termina transmitiendo la sensación de las ciudades y pueblos han sido completamente abandonadas. Nos habría gustado ver algo de movimiento, aunque fuera de forma puntual.

En lo que respecta al sonido, el juego cuenta con un repertorio de melodías tranquilas y algo melancólicas que creemos que encajan bien con la filosofía y la vida que quiere transmitir el juego. Además, ha llegado a España con traducción al castellano, por lo que no tendremos ningún problema a la hora de jugar.

Conclusiones sobre Snowrunner

Snowrunner nos ha sorprendido gratamente. Aunque sus primeras horas pueden resultar bastante duras, una vez que se dominan sus mecánicas es posible disfrutar durante decenas de horas de viajes en los que el mayor enemigo es la propia naturaleza.

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