Los juegos de supervivencia multijugador siempre generan historias que contar. Quien haya jugado a SurviveZ, Rust, Minecraft u otro de los múltiples exponentes que podemos encontrar en PC y consolas sabe que, con mucha frecuencia, se producen situaciones épicas en las que la línea entre la vida y la muerte se diluye y la colaboración con nuestro grupo de amigos se convierte en algo fundamental. Ser emboscados por un grupo de jugadores hostiles en una casa de dos pisos mientras buscamos materiales, dar caza a un jugador desprevenido, crear alianzas con jugadores desconocidos… Las sensaciones que llegan a producir estas situaciones no son fáciles de replicar en otros géneros y, en parte, eso es lo que provoca el gran éxito que están viviendo los juegos de este género.

Hace unos años, los chicos de Studio Wildcard decidieron probar suerte con esta fórmula, pero aprovechando un elemento que, en ese momento, tenía muchísimo tirón: los dinosaurios. A.R.K. llegó a PC y consolas con una propuesta clara por bandera: sobrevivir en una isla repleta de dinosaurios y jugadores posiblemente hostiles mientras luchamos por crear nuestro propio asentamiento y mejorar a nuestro personaje.

Estos años han convertido a A.R.K.: Survival Evolved en una propuesta muy interesante. Sin embargo, Minecraft ha continuado siendo el título más jugador del género, lo que ha llevado a Snail Games ha crear una propuesta que recoge lo mejor de ambos mundos. Pixark es un juego de supervivencia en el que los dinosaurios vuelven a ser los protagonistas, pero con muchos más elementos de crafteo y un aspecto voxel que ha sentado muy bien al juego.

Explora la isla

Una vez que entramos en materia, lo primero que tendremos que hacer será decidir si empezamos una partida en el modo individual o en uno de los múltiples servidores con los que cuenta el juego. El juego nos permite ser el anfitrión de una partida o entrar en una creada por otro jugador. Siempre tendremos la opción de filtrar por reglas. Así, podremos entrar a una partida en el que el combate entre jugadores esté prohibido o en el que todos los jugadores colaboren para conseguir todo tipo de materiales. Para quien lo prefiera, Pixark cuenta con un modo para un solo jugador que puede venir muy bien para hacerse con las nociones básicas del juego antes de pasar al modo online.

Al igual que ya ocurría en A.R.K., cuando empezamos a jugar, nos encontramos prácticamente desnudos y sin ningún tipo de arma en una isla paradisíaca llena de dinosaurios, animales salvajes y jugadores aún más salvajes y, como decíamos antes, nuestro principal objetivo es sobrevivir. Los primeros minutos del juego los dedicaremos a buscar madera con la que crearnos una lanza o un arco para defendernos y a crear una hoguera para no morir de frío, ya que aquí tendremos que tener muy presente la necesidad de comer, beber y resguardarnos de los climas extremos. Tras un primer par de horas en las que probablemente nos dedicaremos a intentar entender todo lo que vemos en pantalla, podremos empezar a crear un refugio en el que cobijarnos y, con el tiempo, cultivaremos nuestras propias verduras y hortalizas para garantizar nuestra supervivencia.

Inspirado en Minecraft

Como es lógico, la construcción de refugios, armas, armaduras y una multitud de objetos más, requieren de materiales y planos de fabricación y, para conseguirlos, tendremos que explorar un terreno inmenso repleto de secretos. Aquí es donde el juego bebe especialmente de Minecraft. Al estar en un mundo hecho de cubos, podremos modificar el terreno a nuestro antojo. Así, podremos crear un camino hasta llegar a lo alto de una montaña o excavar para llegar a lo más profundo de una cueva en la que encontrar nuevos materiales.

Encontrar y guardar materiales será básico para la construcción de nuestro refugio y, al igual que ocurre en Minecraft, poco a poco iremos descubriendo nuevas combinaciones de materiales para dar forma a nuevos objetos con los que interactuar.

Snail Games ha tomado algunas decisiones que nos parecen todo un acierto. Por ejemplo, la isla está repleta de unos buzones en los que podremos ir aceptando diversos retos y misiones. Así, en lugar de estar totalmente perdidos sin un objetivo fijo, podremos focalizar los esfuerzos en completar las misiones que se nos plantean. Estas misiones nos llevarán a pescar un tipo de pez concreto, a derrotar a un dinosaurio peligroso o incluso a domesticar a otro que creíamos muy fiero. Estas misiones hacen también las veces de tutorial, invitándonos a probar todas las mecánicas con las que cuenta el juego.

Una vez que dominemos las mecánicas básicas, lo ideal es pasar al modo online del título. Aquí podremos unirnos a un clan para crear refugios con ayuda de otros jugadores o, lo más interesante de todo: crear guerras de clanes. Podemos unirnos a un buen grupo de jugadores, domesticar unos cuantos dinosaurios y atacar el refugio de un clan enemigo para crear batallas épicas tremendamente divertidas.

Un diseño irregular

A nivel técnico, Pixark tiene mucho que mejorar aún. Para empezar, el diseño de los menús es caótico. Parece que los desarrolladores han decidido poner las opciones sin ningún orden concreto, lo que nos obligará a pasear por las diferentes ventanas mucho más de lo deseado. Además, los textos de los menús se superponen unos a otros, dando una sensación de dejadez y trabajo mal acabado que pasa factura.

En lo que respecta al rendimiento del juego, aunque en los momentos de mayor carga gráfica hay pequeñas ralentizaciones, lo cierto es que el juego se mueve con fluidez en todo momento.

Las islas se generan de manera aleatoria en cada partida, por lo que siempre tendremos nuevos rincones que explorar. Snail Games ha creado un sistema de generación de mapas muy trabajado y, es que, siempre tendremos una isla con un diseño coherente y divertido de explorar.

A nivel sonoro, nos encontramos ante un juego con melodías alegres que no destacan pero que acompañan a la acción en un segundo plano. El juego cuenta también con subtítulos en castellano. Algo básico en un juego de este estilo.

Conclusión de Pixark

Pixark es un buen juego de supervivencia y una alternativa menos exigente de lo visto hace unos años en A.R.K. Quien busque un título de supervivencia multijugador con el que pasar las tardes de verano colaborando con un grupo de amigos, tiene aquí una opción perfecta. Eso sí, esperemos que el Snail Games soluciones los problemas en los menús y el inventario lo antes posible.

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