El experimento de exposición bacteriana tuvo lugar de 2015 a 2018 utilizando la Instalación Expuesta ubicada en el exterior de Kibo, el Módulo Experimental Japonés de la Estación Espacial Internacional. Crédito: JAXA / NASA
El experimento de exposición bacteriana tuvo lugar de 2015 a 2018 utilizando la Instalación Expuesta ubicada en el exterior de Kibo, el Módulo Experimental Japonés de la Estación Espacial Internacional. Crédito: JAXA / NASA.

Podemos imaginar formas de vida microscópicas ─como bacterias─, transportadas por el espacio y aterrizando en otro planeta. Las bacterias que encuentren las condiciones adecuadas para su supervivencia podrían comenzar a multiplicarse nuevamente, originando vida en el otro lado del universo. Esta teoría, llamada “panspermia“, apoya la posibilidad de que los microbios puedan migrar entre planetas y distribuir la vida en el universo. Esta teoría, controvertida durante mucho tiempo, implica que las bacterias sobrevivan al largo viaje en el espacio exterior, resistiendo el vacío espacial, las fluctuaciones de temperatura y las radiaciones espaciales. Ahora, un estudio ha concluido que una bacteria podría sobrevivir al viaje de la Tierra a Marte.

El origen de la vida en la Tierra es el mayor misterio que afrontan los seres humanos. Los científicos pueden tener puntos de vista totalmente diferentes sobre el tema. Algunos piensan que la vida es muy rara y tuvo lugar sólo una vez en el Universo, mientras que otros piensan que la vida puede ocurrir en cada planeta que tenga las condiciones adecuadas. Si la panspermia es posible, la vida debe existir mucho más a menudo de lo que pensábamos anteriormente“, afirma el Dr. Akihiko Yamagishi, profesor de la Universidad de Tokio, especializado en Ciencias de la Vida, e investigador principal de la misión espacial Tanpopo (“diente de león”).

En 2018, el Dr. Yamagishi y su equipo probaron la presencia de microbios en la atmósfera. Usando un avión y globos científicos, los investigadores encontraron bacterias Deinococcus flotando a 12 km sobre el suelo. Pero si bien se sabe que las Deinococcus forman grandes colonias (fácilmente mayores de un milímetro) y son resistentes a los peligros ambientales como la radiación ultravioleta, ¿podrían resistir el tiempo suficiente en el espacio para respaldar la posibilidad de panspermia?

Para responder a esta pregunta, el Dr. Yamagishi y el equipo de Tanpopo, probaron la capacidad de supervivencia de la bacteria radiorresistente Deinococcus en el espacio. El estudio, ahora publicado en Frontiers in Microbiology, muestra que los agregados gruesos pueden proporcionar protección suficiente para la supervivencia de las bacterias durante varios años en el duro entorno espacial.

El astronauta japonés Sr. Yugi instaló el módulo de experimentos de exposición ExHAM en la Estación Espacial Internacional. Crédito: JAXA / NASA
El astronauta japonés Sr. Yugi instaló el módulo de experimentos de exposición ExHAM en la Estación Espacial Internacional. Crédito: JAXA / NASA.

El Dr. Yamagishi y su equipo llegaron a esta conclusión colocando agregados secos de Deinococcus en paneles de exposición fuera de la Estación Espacial Internacional (ISS). Las muestras de diferentes espesores se expusieron al entorno espacial durante uno, dos o tres años y luego se analizaron para determinar su supervivencia.

Después de tres años, los investigadores encontraron que todos los agregados de bacterias superiores a 0,5 mm sobrevivían parcialmente a las condiciones espaciales. Las observaciones sugieren que si bien las bacterias en la superficie del agregado murieron, crearon una capa protectora para las bacterias que se encuentran debajo, lo que garantiza la supervivencia de la colonia. Utilizando los datos de supervivencia a uno, dos y tres años de exposición, los investigadores estimaron que un gránulo de más de 0,5 mm habría sobrevivido entre 15 y 45 años en la ISS. El diseño del experimento permitió al investigador extrapolar y predecir que una colonia de 1 mm de diámetro podría sobrevivir hasta 8 años en condiciones del espacio exterior.

Esta bacteria podría sobrevivir al viaje de la Tierra a Marte de forma holgada, pero es necesario analizar las condiciones de despegue y aterrizaje de una nave que la transportase

Los resultados sugieren que Deinococcus radiorresistente podría sobrevivir durante el viaje de la Tierra a Marte y viceversa, que es de varios meses o años en la órbita más corta“, especula el Dr. Yamagishi.

Este trabajo proporciona, hasta la fecha, la mejor estimación de la supervivencia bacteriana en el espacio. Y, si bien los experimentos anteriores demuestran que las bacterias podrían sobrevivir en el espacio durante un largo período si se benefician del blindaje de las rocas (litopanspermia), este es el primer estudio espacial a largo plazo que plantea la posibilidad de que las bacterias puedan sobrevivir en el espacio en forma de agregados, planteando el nuevo concepto de “massapanspermia”. Sin embargo, aunque estamos un paso más cerca de demostrar que la panspermia es posible, la transferencia de microbios también depende de otros procesos, como la expulsión y el aterrizaje, durante los cuales aún debe evaluarse la supervivencia de las bacterias.

Fuente: Frontiers in Microbiology.

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