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Nada más visitar la web oficial de Narita Boy entramos de lleno en esa sensación de nostalgia retro. Y es que los detalles siempre marcan la diferencia, porque ese aspecto de televisor CRT… Desde primera hora nos transporta a esa antigüedad que tanto nos atrae, y en un mundo en el que los videojuegos cada vez son más genéricos, lo diferente apasiona.

Muy bonito, pero ¿qué tipo de juego voy a jugar?

Esto suelen preguntarlo bastante, y es que a veces nos entra por los ojos un juego que no nos llama nada su género. Por suerte (o por desgracia), estos acontecimientos suelen darse sobre todo en los juegos de estrategia o por turnos. Afortunadamente Narita Boy se encuentra en el género más asequible para la mayoría de jugadores: metroidvania.

Ya hemos comentado alguna vez otros juegos de este estilo, pero para explicarnos rápidamente: acción, aventura, combates y plataformas, generalmente de exploración en 2D. El término se obtiene al juntar dos grandes entregas básicas en este género: Metroid y Castlevania. Por supuesto, con el tiempo estas entregas han ido cambiando, y algunas entran dentro de la percepción 3D (incluso Metroid se adentra en el fenómeno FPS).

Cuéntame más, por ejemplo algo de la trama

Narita Boy nos sorprende con su estética retro, mientras su ambientación bebe de la ciencia ficción, la fantasía y los guiños. Efectivamente, si sois un poco más frikis de la cuenta, encontraréis referencias tanto al cine como a la literatura, pasando por los videojuegos o televisión.

La historia trata sobre el lanzamiento de una videoconsola, la Narita One. Este sistema de entretenimiento tiene un juego estrella, el Narita Boy, un reino asombroso que se forjó durante años en la mente de su creativo. En este universo encontramos su inspiración, pero también sus temores e inquietudes de chaval joven. A través del código del juego pululan antiguas vivencias, recuerdos y hasta parte de sus demonios interiores. El problema principal es que estos últimos se están adueñando del universo, ahogando así los recuerdos y el resto de sensaciones vertidas.

Estos demonios toman la iniciativa desde el núcleo de este reino digital, y lo único que puede hacerles frente es una energía que se conoce como Tricroma (muy bien traído el nombre). Para poder utilizar este poder, el propio Narita Boy es absorbido al reino digital para hacer frente a este mal que amenaza con destruir todo a su paso. Nuestra Tecnoespada será la encargada de reducir a estos Stallions y su plan de destrucción.

Qué tal es la vertiente jugable, porque artísticamente es precioso

Pues también es bueno en eso, la verdad. Como comentamos anteriormente, Narita Boy es un juego en 2D, de acción y plataformeo con combates. La exploración es algo importante, y también tendremos que resolver algunos puzzles. Los combates son muy dinámicos, de un corte interesante y aspecto similar a los metroidvania actuales. Los ataques son fluidos y con una carga de trabajo impresionante gracias a los detalles que ofrecen.

Mejorando los ataques nos daremos cuenta de lo devastadores que podemos llegar a ser con nuestra Tecnoespada. Los enemigos son variados y se diferencian entre sí, además de tener una buena cantidad de animaciones. Los jefes finales son espectaculares y nos daremos cuenta cuando estemos frente a uno de ellos. El motor gráfico que utilizan desde Studio Koba es Unity, que ofrece una versatilidad muy interesante. Los efectos visuales de televisor de tubo y los filtros nos sumergen en un viaje sorprendente, pero desde ajustes podemos desactivarlos. No sé quién querría hacer semejante sacrilegio, pero es posible hacerlo de forma nativa sin recurrir a modificaciones externas.

Pero ya te estás metiendo en el apartado artístico

El aspecto que luce Narita Boy es demencial. Desde las primeras capturas que fueron mostradas se podía notar el esfuerzo que iban a ponerle a un pixel-art muy cuidadoso y milimétrico. Las animaciones, el detalle de los personajes, los fondos y la estética synthwave, retropunk o como mejor queráis etiquetarlo, no deja indiferente a nadie.

El apartado sonoro es bastante destacable, con unas melodías que se compaginan de miedo con el resto de elementos. Los efectos sonoros son buenos y están bien medidos, además de ser inmersivos. El desplazamiento lateral es muy suave y no da tirones, ni produce sensación de mareo o momentos borrosos.

El juego no se hace pesado para nada, pues conforme vamos avanzando y mejorando nuestras habilidades encontramos nuevas formas de jugar. Los puzzles pueden ser un poco más cansinos de lo normal, aunque en mi caso no me han parecido un problema, pero sí que reconozco la necesidad de hacer un backtracking, para pensar y volver. Los controles responden genial tanto a pie como en combates o con los “vehículos especiales”.

Antes hablabas de guiños, menciona alguno

Si eres jugador de la vieja escuela, podrás identificar más de uno sin duda. No quiero entrar a destripar detalles concretos, pero sí que es verdad que las referencias están ahí, y obviamente son muchas. En ciertas partes, el ambiente nos recuerda a la hostilidad azulada que poblaba Another World. Referencias ochenteras hay a cascoporro (como ese disquete en el que surfeamos o el propio filtro CRT), ese aura que nos envuelve podría poner celoso al mismo Shenron, o por ejemplo los destellos tan carismáticos que poblaban Tron.

En cuanto a la música estamos en la misma tesitura. Algunos asociarán esos sintetizadores tan característicos a entregas más recientes como Stranger Things, aunque a mí siempre me recordará a Blade Runner. Podríamos hablar largo y tendido de ambos aspectos, pero acabaríamos por extendernos demasiado.

Conclusiones de Narita Boy

En lo personal, creo que estamos ante una gran entrega. Humildemente Studio Koba ha presentado un gran trabajo, y deberían sentirse orgullosos de ello, más aún sacando pecho desde Barcelona. La duración es bastante acertada (no me gusta dar aproximaciones, porque depende mucho de tu manera de jugar) y la dificultad va incrementándose conforme avanzamos. Quizás se echa en falta un Nuevo Juego +, o al menos poder seleccionar niveles tras finalizarlo. Es cierto que a veces no sabemos cómo actuar y que nuestro personaje va bastante rápido, pero una buena distribución de checkpoints cumplen con su trabajo. Es un deleite artístico, tanto visual como sonoro, y la sensación retro que transmite es difícilmente equiparable. Junto con Cyber Shadow, uno de los imprescindibles de este año.

Os hablamos con anterioridad de este juego en Fantasymundo.

FantasyTienda: Figuras, merchandising, juegos
Mi primera Atari daba calambres cuando intentabas cambiar el juego; así es como juegas mejor. Devoro libros en transportes públicos o en mi cama de noche, y siempre estoy escuchando música.

2 COMENTARIOS

  1. Creo que coincido contigo en todo. Me lo estoy pasando ahora y la verdad es que es un verdadero disfrute. Team17 está sacando verdaderas joyas ultimamente. Espero que sigan así…

    • Ya ves Keinter, sinceramente creo que es una gran aventura sobre todo para los que no están tan acostumbrados a este tipo de juego, pero los que sí estamos familiarizados lo gozamos de lo lindo. En las próximas rebajas tengo que pillarme el “Record of Lodoss War ~Deedlit in Wonder Labyrinth”, que lo dejé pasar y aún no lo tengo

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