El año pasado Lizardcube nos brindó una de las aventuras de corte tradicional más sobresaliente de los últimos años, gracias a la aparición de Wonder Boy Dragons Trap. Ahora Game Atelier nos demuestra que aquel regreso no iba a caer en el olvido y que estos saben de sobra lo que hay que hacer para demostrar que una aventura de corte clásico logre encandilar al sector más actual de los videojugadores.

Tal afirmación tan contundente podemos hacerla tras haber exprimido Monster Boy y el reino maldito, que supera con creces lo visto el año pasado con el juego anterior. Por lo que te aconsejamos que sigas leyendo estas líneas para que puedas enterarte por ti mismo de todo lo que nos ha parecido esta sobresaliente entrega.

Si el primer título era —aunque muy bien elaborado— una re imaginación de un clásico; en esta nueva entrega nos encontramos con una aventura totalmente original desde cero, manteniendo todas las ideas, conceptos y mecánicas de aquella aventura. Con la salvedad de que se ha producido bajo la supervisión total de Ryuchi Nishizawa, creador original de la serie en SEGA.

Por otro lado, el equipo se ha enfocado en el hardware actual desde el principio, creando conceptos y diseños que, a diferencia del título anterior, no se han encontrado con limitaciones creativas debido a que, cómo comentábamos anteriormente, se trataba de un pseudo remake del clásico juego.

Eso sí, en este Monster Boy el reino maldito nos encontramos un montón de referencias y guiños de la serie original, que van desde diseños y entornos artísticos, hasta en algunas mecánicas o referencias jugables que recuerdan a los títulos de antaño.

El argumento gira entorno a nuestro protagonista, Jiren, quien se encontraba disfrutando  tranquilamente de una tarde de pesca cerca de su humilde casa y de pronto se ve en la tesitura de detener a su tío Nabu, que está como un loco convirtiendo a todos los habitantes del reino en animales gracias a sus conocimientos de magia.  El joven Jiren partirá inmediatamente para tratar de comprender qué ha pasado y cuál es el motivo detrás las extrañas acciones de su tío. Tras unos breves encuentros y sorpresas varias, nuestro protagonista  se convierte también en víctima de los ataques de su tío, sufriendo una transformación en cerdo, lo que le impulsará aún más en la búsqueda de unos orbes mágicos que puedan acabar con toda esta locura provocada por su tío y tratar de algún modo de encontrar un remedio para él y todos los habitantes del reino.

La simpleza en el argumento es total y este solo sirve de mera excusa —aunque muy bien llevada— para funcionar como hilo conductor entre las pantallas que tendremos que ir superando en forma de scroll lateral, repleta de pequeños puzles, eliminando enemigos y por supuesto recopilando y mejorando ciertos objetos o equipo.

Básicamente esto es lo que nos encontraremos a lo largo de todo el juego, pero está tan sumamente bien llevado, hilado y son tan sobresalientes cada uno de sus apartados que consigue globalmente ofrecernos unas 20 divertidas horas de juego de lo más variadas y entretenidas. Esto en parte no solo es debido al buen hacer de los escenarios, que son de los más diversos en cuanto a variedad y estructura, sino también al buen uso que se hacen de ellos gracias a que nuestro personaje a lo largo de la aventura obtendrá por imposición la transformación obligatoria de varios animales con características y habilidades propias. Hasta que más avanzada la aventura podremos controlar dichas transformaciones y usarlas en nuestro beneficio.

Esto da muchas posibilidades al jugador a lo largo de toda la aventura, en la que se hace un uso muy inteligente del backtraking, ya que podremos acceder a zonas concretas que con anterioridad no pudimos acceder debido a que no disponíamos de cierta habilidad.

Tenemos a nuestra disposición seis transformaciones, cada una de ellas con sus propias características y habilidades exclusivas. Son las siguientes: cerdo, rana, león,  dragón, serpiente y la sexta corresponde al modo humano de Jiren.

En determinados tramos estaremos obligados a mantener una transformación debido al desarrollo de escenarios de una determinada zona. Por ejemplo, una buena parte del primer tramo del juego nos veremos obligados a mantener la transformación del cerdo, que tiene la habilidad de descubrir ciertos objetos o mecanismos gracias a su olfato. Por lo que hay zonas que están pensadas específicamente para una transformación concreta, aunque suelen ir enlazadas a otras. Esto otorga a lo largo del enorme mapeado del que hace gala el juego una amplia variedad de exploración con las distintas transformaciones de nuestro personaje, por lo que, cómo mencionamos con anterioridad, el backtraking del que hace gala es bastante extenso.

Y es que nos va hacer falta explorar con asiduidad los escenarios a lo largo y ancho del mundo de Monster Boy por la sencilla razón de que es la única manera de que podamos hacernos con todas las piezas necesarias para mejorar al máximo nuestro equipo; tanto armadura y armas como mejoras en nuestras capacidades mágicas o de resistencia.

Tendremos que ir recopilando monedas para añadir o reparar  en la armería nuestro equipo. Adquirir pociones que nos inmunicen durante determinados periodos de tiempo contra ataques venenosos. Adquirir varias magias —rayo, viento, fuego, etc.— con las que poder sortear puzles y enemigos que se interpondrán en nuestro paso. Y es que esto último es algo que funciona a la maravilla con los escenarios del juego. El uso de las magias no solo como medio de defensa contra enemigos, sino también el uso de las mismas como recurso contra ciertos elementos del escenario para poder accionar determinados objetos específicos que nos ayuden a resolver un puzle o simplemente avanzar.

En resumidas cuentas nos encontramos con un título que aprovecha al máximo las capacidades y variedad de acciones que puede utilizar el jugador con los recursos de los que dispone llegado el momento. Podremos sortear un escenario desde simplemente corriendo de un lateral a otro, pero otros de ellos por el contrario nos obligarán a combinar varios ataques mágicos con varias transformaciones y el uso de las habilidades únicas de cada una de ellas.  Aunque el destino siempre sea el mismo y la manera de llegar sea tan solo una la correcta, la variedad de cosas a realizar en buena parte de los escenarios y los secretos que esconden consiguen darle una gran variedad jugable en todo momento.

Finalmente destacar que nos encontramos con un sistema de control simple, intuitivo y con muy buena respuesta a nuestras indicaciones con el pad en todo momento. Aunque a veces podemos pasarnos de frenada con algunas transformaciones y terminar recibiendo un ataque enemigo o caída. Aunque esto último  está más relacionado con el efecto patinaje del personaje al pulsar una dirección opuesta en plena acción.

Entrando en el apartado técnico y artístico tenemos un diseño en general sobresaliente tipo anime muy colorido, que resalta bastante con los bonitos efectos de luces y partículas que podemos ver a lo largo y ancho de los escenarios, muy variados y llenos de detalles. Aunque algunos pueden pecar en algunas zonas de más vacíos, siempre va en armonía con lo que trata de transmitir en ese preciso momento y sobre todo se encuentran perfectamente hilados al desarrollo de la historia principal, tanto por los personajes que se encuentran en ellos como por lo que consiguen transmitir en todo momento, de manera que el jugador tiene la sensación de estar realizando algo importante para el desarrollo de la historia, que disfrutaremos gracias a una estupenda localización en castellano de los textos y menús.

A destacar en su apartado artístico el impresionante trabajo realizado con las animaciones, hechas completamente de manera tradicional a mano por los diseñadores. Y es que artísticamente es sublime.

El juego se mueve de manera fluida a 60 cuadros por segundo y a una resolución de 1080p, consiguiendo una maravilla en movimiento dado su bonito apartado visual y artístico.

En lo que respecta al apartado sonoro nos encontramos con una banda sonora estupenda, donde el nombre en cabeza de Yuzo Koshiro lo dice todo. Aunque también encontramos otros compositores de renombre que consiguen firmar una banda sonora estupenda. Los efectos de sonido son realmente divertidos y que no hacen más que embellecer el bonito cómputo global audiovisual del juego. La simpatía que se logra transmitir es absoluta.

En definitiva, nos encontramos ante un señor juegazo de corte tradicional de una calidad indiscutible. Que hará las delicias de todos los amantes del género  que busquen un estilo más clásico. No obstante, aconsejamos encarecidamente a todos vosotros que le deis una oportunidad, porque de una cosa estamos seguros, no os vais a arrepentir.

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