La colección policiaca de Siruela continúa añadiendo títulos excelentes a su catálogo. En esta ocasión con “Malos tiempos para el país”, de Michaël Mention (Marsella, 1979), un título a medio camino entre la narrativa negra y el true crime, galardonado con Gran Premio de Novela Negra Francesa en el Festival Internacional de Cine Policiaco de Beaune (2013) y el Premio de Novela Policiaca de Aubusson (2014) y que permanecía inédito en nuestro país, a pesar de haber sido publicada originalmente en 2012.
La novela nos lleva a la convulsa Inglaterra de mediados de los 70 del siglo pasado, una época de revueltas sociales, la llegada al poder de una figura oscura como Margaret Thatcher y unos sangrientos crímenes reales cometidos en el Condado de Yorkshire por el apodado Destripador de Yorkshire. Un caldo de cultivo idóneo para la mejor novela negra.

El argumento.

Un asesino en serie, los altibajos del mercado del petróleo, Roger Moore interpretando a James Bond, el punk, las huelgas y los disturbios, los ataques del IRA, el moribundo gobierno laborista devorado por unos conservadores que despejan ya el terreno para la Dama de Hierro… Son los años setenta. Son malos tiempos para el país.

Condado de Yorkshire, 1976. Varias mujeres, en su mayoría prostitutas, están siendo brutalmente asesinadas. Al frente del caso —con sus sempiternas Ray Ban, «mueca a lo Richard Burton» y una ya legendaria hoja de servicios— está George Knox. Ayudado por el joven detective Mark Burstyn, se entregará en cuerpo y alma a la investigación, convencido de que todos esos crímenes están relacionados entre sí y son obra de un único autor.
Sin embargo, con cada nuevo ataque las evidencias acumuladas parecen desmoronarse y, cuanto más tiempo pasa, más se hunde Knox en el abismo. Un abismo agigantado por el caos gubernamental y la depresión económica que amenazan con desintegrar por completo la sociedad británica… Son malos tiempos para el país.

Basada en el caso real del Destripador de Yorkshire, Michaël Mention construye un monumental retrato de la desorientada Inglaterra de la década de 1970 —ese «hombre enfermo de Europa»—, en crisis por el fracaso del laborismo y, encarnado en la figura de la férrea Margaret Thatcher, por el auge del movimiento conservador.

“El hombre enfermo de Europa”.

Tiempos de cambio, convulsos. La clásica sociedad inglesa frente a la estratificación social, a las revueltas obreras, empujada al vacío de una modernidad que no les interesaba a los que ostentaban (y ostentan) el poder. Los cantantes clásicos melódicos, los punks y en medio, los rockers y los mods. Una sociedad que desea mirar al futuro con alegría mientras que su presente es angustioso. Y en el centro de todo, como punto de unión, un asesino que mata brutalmente a mujeres, de baja clase social, prostitutas, supervivientes de un mundo extraño y hostil, como indicativo de la podredumbre que debilita los cimientos de la sociedad.

Mention se mueve con soltura en esa época, esa Inglaterra tan bien definida como “el hombre enfermo de Europa” y sitúa el tono de la novela en un término medio entre la narrativa negra más tradicional y el true crime. A los datos en forma de nombres, hechos, fechas y fríos análisis forenses se suma una historia encarnada por una serie de detectives de la policía inglesa, con sus frases cortas llenas de jerga policial. El conjunto se completa con una serie de acertadas descripciones del autor de la Inglaterra de la época, plenas de referencias políticas, sociales y culturales. Al estar basada en unos hechos reales, “Malos tiempos para el país” tiene una dosis extra de realismo.

“Malos tiempos para el país” es una novela negra excelente. Un ritmo calculado, una pareja de protagonistas (Burstyn y Knox) brillante y una época llena de matices en todos los ámbitos (sociales, políticos, culturales). A medio camino entre el true crime y la novela negra tradicional, realiza un retrato preciso del caso en apenas 250 páginas, donde no sobra ni falta ningún elemento.

La mezcla de ambos géneros hace volar la lectura, consiguiendo exprimir lo mejor de ambos mundos literarios: la fría concepción de los hechos de una crónica negra con la vibrante narración de una novela negra. Mention se apoya en sus protagonistas para reflejar parte del mundo que intenta esbozar. La serie de policías que investigan los brutales crímenes del Destripador de Yorkshire cubren todos los espectros: desde el policía mod joven, dinámico y con nuevas ideas (Mark Burstyn) al veterano que siente un apego personal y demasiado profundo por el caso (George Knox) pasando por una serie de personajes que deambulan por la policía como meros espectros, frenando investigaciones, haciendo mal su trabajo y sin motivación alguna. Entre Knox y Burstyn se establece una relación especial, quizás como un puente tendido entre las dos Inglaterras: la del decadente presente y la del anhelado futuro. Ambos policías se verán azotados por la crueldad del Destripador y por la complejidad de realizar su trabajo y tener una vida normal.

Con un país en cambio y un cuerpo de policía avanzando a trompicones, la amenaza del Destripador de Yorkshire perduró desde 1976 hasta 1981. Unos crímenes horribles, ejerciendo una violencia brutal sobre sus víctimas, mujeres en su totalidad, incluyendo mutilaciones, extracción de órganos y golpes en la cabeza. Todas mujeres, repito, de baja extracción social (en su mayoría) y crímenes cometidos con una ligereza y facilidad que recordaba al clásico Destripador. ¿Puede un personaje (criminal en este caso) definir una época cultural y social? El Destripador de Yorkshire es un claro ejemplo. Michaël Mention acierta al extremo con el uso de este caso real para revivir esos años, sirviendo de vehículo perfecto para comprender a la Inglaterra de mediados de los 70.

“Malos tiempos para el país” es una novela negra excelente. Un ritmo calculado, una pareja de protagonistas (Burstyn y Knox) brillante y una época llena de matices en todos los ámbitos (sociales, políticos, culturales). A medio camino entre el true crime y la novela negra tradicional, realiza un retrato preciso del caso en apenas 250 páginas, donde no sobra ni falta ningún elemento. Hay partes duras de leer, tanto por las recreaciones de los asesinatos como por la impotencia que sufren los investigadores al ver que los años pasan y no hay detenciones. Dura y con regusto triste, como la vida misma, como la época que retrata.
Recordemos que David Peace ya hizo una serie de libros sobre el caso, la serie conocida como Cuarteto de Yorkshire, formada por las novelas “1974”, “1977”, “1980” y “1983” (editadas en castellano por Alba) y con adaptación televisiva en forma de la excelente “Red riding” (disponible en plataformas como Amazon Prime Video).
Al contrario que la obra de Peace (excesiva, algo densa y muy pesimista), Mention simplifica el caso al máximo, extrayendo las partes esenciales. Dos aproximaciones bien distintas a un mismo caso y ambas muy recomendables.

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