Portada de "La naturaleza de las brujas" de Rachel Griffin. | Fuente: Ediciones Urano.
Portada de «La naturaleza de las brujas» de Rachel Griffin. | Fuente: Ediciones Urano.

Un mapa cifrado al amor propio, una canción a un prado secreto, un poema al sol, una promesa a la sangre viva y un deseo ferviente a un futuro mejor. La naturaleza de las brujas es la novela de fantasía brujil y romance enredado de Rachel Griffin, publicada por el sello Puck.

Las brujas han sido, desde tiempos inmemoriales, las grandes guardianas del clima. Por ello hay brujas nacidas en cada estación, vinculadas con el sol y la naturaleza, capaces de estabilizar incluso la tormenta más inesperada. Pero, a causa del cambio climático, la atmósfera se está volviendo cada vez más inestable y no hay suficientes brujas en el mundo como para poder frenar su irremediable avance hacia la destrucción.

Todas las esperanzas parecen estar puestas en Clara por el mero hecho de ser una Siempre. Una bruja capaz de conectar con cualquiera de las estaciones, independientemente de su nacimiento. Pero con una magia tan descontrolada y volátil, Clara solo quiere olvidar la magia que tanto daño le ha hecho y vivir en paz. Pero el planeta, que tiene su propia lucha, no está por la labor de darle una tregua.

¿Alguna vez has padecido la llamada «visión de túnel»? Es un síntoma frecuente en las personas con trastorno de ansiedad, picos altos de estrés o depresión. Tres cosas que Clara cumple a la perfección. Es una incomprendida para la sociedad en general, pero, sobre todo, una marginada hacia sí misma. ¿Que si es posible excluirse en tu propio interior? Repito: ansiedad, estrés y depresión. Es un estado de odio y desprecio denso y distorsionado, pero es bastante posible. Clara carga con tantos pensamientos y emociones negativas que todo a su alrededor se sume en las sombras, dejándole ver solo las cosas que revalidan sus conjeturas e insultos hacia su persona.

Clara es un ejemplo interesante sobre la importancia de una salud mental óptima para encarar las decisiones importantes de forma lógica, sensata y consecuente. Lo contrario solo lleva al terror, la huida o el sacrificio. Cuántas personas con depresión dan vueltas sobre sí mismas sin parar hasta que todo se distorsiona tanto que ya nada existe ni tiene sentido. Solo un dolor aplastante en los nervios y una tortura mental diaria.

Ella no es el único personaje interesante de conocer, pero, claro, es la que guía la historia, así que sus luces y tinieblas destacan por encima de todo. Aún así, Sang está bastante cerca de pillar su puesto como personaje estrella. Quizás porque es un rayo de sol entre tanta oscuridad, quizás porque, al igual que a Paige, lo conocemos a través de los ojos de Clara.

Griffin hace mucho hincapié en los problemas que acarrea el cambio climático. En conclusión, que el mundo se va al carajo. Un mensaje que está muy bien señalar, no solo en el sentido de la trama y en su función en esta Tierra alternativa con brujas reconocidas por la humanidad, sino que en el mundo real también es así. El problema está en que se pasa 150 páginas repitiéndolo cada dos por tres, convirtiéndose en un discurso rígido que no deja avanzar la historia. En lugar de darle alas, lo único que consigue es bloquear el camino. Y lo peor es que vuelve al lector casi siempre de la misma forma. Podría haber usado gran parte de ese espacio para establecer y esclarecer el funcionamiento de la escuela y el trabajo de las brujas una vez se gradúan. No esperaba algo como la Escolomancia ni los Enclaves de Novik, pero sí algo más. Aunque la magia de las estaciones si tiene una explicación más asentada, desde sus virtudes más brillantes hasta sus defectos más incordio.

A causa del punto anterior, hubo momentos en los que mi atención decayó, pero Griffin logró captarme de nuevo a punta de diálogo que es, junto con la emoción escondida en la naturaleza, su mejor elemento. Hay, concretamente, tres escenas que se me quedaron grabadas gracias a una elección de palabras inteligente y a la enorme carga de intenciones y sentimientos.

La naturaleza de las brujas es una declaración de amor al yo que merece ser amado, que merece tener los recursos para sanar y que, por tanto, merece una vida llena de colores y emociones tan ricos como las propias estaciones.

Carolina de León
Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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