Igor Grom contra el Doctor Peste

Métase en la batidora el argumento ‘V de vendetta’ y la estructura narrativa de cualquier película de ‘Avengers’, sazónese después con pizcas de ‘James Bond: Casino Royale’ y de ‘John Wick’, finalmente, bátase con fuerza. El resultado de tal receta, si bien con peores ingredientes y resultados, será ‘Igor Grom contra el Doctor Peste’ (2021). Uno de los últimos estrenos de Netflix, película mezcla de otras muchas, con un esperable resultado caótico y, lógicamente, un regusto amargo.

El desconcierto comienza ya en los primeros minutos. Ni su escena introductoria, ni sus títulos ni sus primeros minutos tras los títulos, tienen coherencia y sentido alguno entre sí. La primera escena parece presentar a un personaje que en nada se parece a lo que, poco después, se nos dice que es. Los títulos tienen un tono serio, pretencioso, grandilocuente, que en nada encajan con el tono de entretenimiento divertido (y por veces ridículo) que posteriormente se nos deja ver. Y esa primera escena confirma el desconcierto. Tres primeras muestras de las intenciones de la película y en nada encaja la otra con la una y la una con la otra. Mala señal.

El metraje de ‘Igor Grom contra el Doctor Peste’ sigue adelante sin emocionar, conmover ni atemorizar

Por suerte, tras este primer desconcierto, pasados unos buenos veinte minutos, es cuando la película sí parece mostrarnos algo parecido a una intención coherente. Ahí es cuando comenzamos a conocer a Igor Grom, un competente policía local de San Petersburgo (Rusia) lo suficientemente comprometido y capaz como para superar los límites impuestos por la ética. Además, no parece una tarea sencilla porque, a diferencia de lo que suele pasar en este tipo de películas, se nos muestra cómo los compañeros de comisaría de Igor parecen ser especialmente cínicos e incompetentes.

Por eso, Grom necesitará buscar ayuda fuera de su entorno: en una reportera cotilla y un policía novato. Ambos llegarán a su vida casi por accidente, y ambos se mostrarán poco sólidos a la hora de relacionarse con Grom. De hecho, este es otro de los puntos especialmente débiles de la película: todos sus personajes, incluido el protagonista, adolecen de una insubstancialidad digna de (no) verse, tanta que llega -por momentos- a aburrirnos de tan elevada sucesión de clichés que llegamos a tener que soportar durante su primer acto.

Las escenas finales nos amenazan con una nueva entrega

Este defecto afecta, además, al antagonista, rival y enemigo. Aunque algún meritorio giro de guion pretenda ocultarlo, el rival de Grom en esta película es la suma de otros famosos personajes de las películas antes citadas. De hecho, todo evoluciona con él de una forma tan desconcertante y confusa que la película se desarrolla entre la mueca y el estupor de ver tanta referencia plagiada con sumo descaro y mediocridad. Un espectador o espectadora atenta podrá ver, claramente, el tránsito por distintos villanos de película fotocopiados sin alma ni piedad. Lo peor: semejante caricatura amenaza con regresar (tiemblo solo de pensarlo).

Al final, sin saber qué clase de película quiere ser, si de policías o de superhéroes, si una con protagonista torturado u otra de protagonista carismático, el metraje sigue adelante sin emocionar, conmover ni atemorizar.

Lo único que consigue es transmitir una peligrosa ideología de obediencia a la ley, independientemente de si es justa o injusta, criminalizando la protesta e, incluso, legitimando al crimen organizado como mantenedora ‘del orden’. Un mensaje coherente con el ‘putinismo’ ruso para el que toda oposición, incluso toda crítica, es el mal. Relativizando la legitimidad democrática basada en el imperio de la ley y en el estado de derecho. Una inversión de ‘V de vendetta’ cutre y mal realizada.

Ah, y nos olvidábamos de sus escenas finales, ambas útiles para amenazarnos con una nueva entrega que, visto lo visto, carece de sentido pues, pensamos, pastiches ya hay muchos… quizás demasiados. Y con ‘Igor Grom contra el Doctor Peste’ (Netflix, 2021) solo sumamos uno más a una triste lista.

Nota: 3/10

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Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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