Zigurat de Ur (Sumer)
Zigurat de Ur (Sumer). Tla2006 at English Wikipedia, Public domain, via Wikimedia Commons.

El maravilloso libro que es ‘La historia empieza en Sumer’ (Alianza, 2022; originalmente publicado en inglés durante 1981) tiene un triple y loable objetivo.

Uno: rendir un sentido homenaje a los primeros e innovadores estudiosos que pusieron en marcha, hace ya más de un siglo, la asiriología y, dentro de ella, levantaron los pilares de lo que hoy es la sumerología: la disciplina que permite conocer la historia de la primera civilización urbana identificada de la humanidad, la sumeria, asentada sobre la antigua región de Mesopotamia, hoy Iraq.

Dos: este libro supone la traducción al castellano y publicación de uno de los libros más importantes de la sumerología, de uno de sus principales contribuidores contemporáneos, Samuel Noah Kramer (1897-1990), en su última edición antes de dejarnos. Una obra que nació, además, con declarados fines divulgativos y la intención de acercar este conocimiento al gran público. Se trata, por tanto, de un homenaje individual a un autor fundamental y a su principal obra.

Este libro sobre Sumer está repleto de elementos de lo más variopinto: la moral y la ética, la literatura, la vida cotidiana, sus mitos y sus figuras de poder -divinas y humanas-, sus problemas sociales en economía y en ecología…

Portada de La historia empieza en SumerTres: esta divulgación tenía por objetivo mirar atrás, sin añoranza, para observar y conocer cómo era la humanidad en la luz de su primer amanecer; de aquí surge el subtítulo de “39 primeros testimonios de la historia escrita”. De las miles de tablillas copiadas y traducidas, Samuel Noah Kramer escoge las más significativas a la hora de poder mostrarnos una foto panorámica amplísima de cómo era la humanidad… y de lo poco que ha cambiado desde entonces (hace ya más de 5000 años) hasta hoy.

El resultado final es un ensayo extraordinario, escrito con la misma simpatía que sapiencia, que busca abarcar la mayor parte de las esferas de vida y cotidianidad de forma que podamos compararnos sin problemas y concluir: ¡qué poco hemos cambiado!

El primer comentario tiene que ser que todas las afirmaciones sobre Sumer provienen de sus fuentes primarias escritas. No hay interpretaciones de restos arqueológicos ni de fuentes indirectas. Gracias a excavaciones como la de Nippur (a un centenar de kilómetros de Bagdag), se han descubierto, investigado y traducido decenas de miles de tablillas en escritura cuneiforme, muchas de carácter literario, pero en su gran mayoría económico-administrativas, que han permitido tener un conocimiento amplio y riguroso de la civilización sumeria.

Destacan aspectos sobre la organización social y política

Irónicamente, la más antigua de las civilizaciones humanas puede ser también una de las más amplia y rigurosamente conocidas gracias a este y otros descubrimientos.

Entre los treinta y nueve temas elegidos por Samuel Noah Kramer, todos diversos, destacan aquellos que tiene que ver con la organización social y política.

Primero, todas las tablas insisten en que Sumer no era una sociedad homogénea ni en lo político ni en lo social. Cada ciudad tenía su sociedad y sobre ella gobernaba su “rey” (en un concepto distinto al actual), quienes se sostenían tanto sobre sus gentes notables como sobre sus gentes humildes. Una pluralidad que actores que tenían sus expresiones internas (texto 5: el primer parlamento bicameral) y sus conflictos externos (texto 4: la primera “Guerra de nervios”), incluso sus conflictos internos (texto 6: Guerra civil en Sumer).

No hay tanta distancia con nuestros días

Y es que durante todos los textos nos queda claro que no hay tanta distancia entre entonces (año 3000 adC) y nuestros días. En su sistema educativo (texto 1) había alumnos “pelotas” que querían comprar la voluntad de sus profesores (texto 2); en su sociedad tenían ya hijos díscolos que querían vivir sin trabajar (texto 3); e incluso tenían conocimientos bastante avanzados para lo que se suele pensar en disciplinas como la ley (texto 8) y la justicia (texto 9), la medicina (texto 10) o la agricultura y la horticultura (textos 11 y 12).

El libro hace mención también a los paralelismos que la cultura sumeria, varios milenios anterior a nuestra era, muestra con la cultura y tradición cristiano-católica albergando algunos marcos interpretativos, personajes e historias que podrían equipararse sin problema a la tradición judeo-cristiana occidental que hoy conocemos. Entre ellos, tenemos la creación del ser humano a partir de arcilla, la existencia de dioses personales protectores de la persona (¿ángeles de la guada?) (texto 13), la figura de la sumisión a Dios en busca de redención a los sufrimientos del ser humano (texto 14), así como el diluvio universal, el Paraíso y la costilla como elemento creador (texto 19).

Las 39 entradas pueden leerse individualmente

El libro está repleto de elementos de lo más variopinto: la moral y la ética, la literatura, la vida cotidiana, sus mitos y sus figuras de poder -divinas y humanas-, sus problemas sociales en economía y en ecología… Todo elaborado con la intención de que podamos conocer un poco más de esta antiquísima civilización humana.

Las treinta y nueve entradas se pueden leer individualmente y, por lo general, suelen tener cada una de ellas la misma estructura: una entrada explicativa sobre cómo fue el proceso de descubrimiento y tratamiento de la tablilla de la que se extrajo el texto; la interpretación y la traducción del texto, comentando los problemas cuando es necesario; y un comentario final sobre cómo el tema de la tablilla ha sido tratado también por otros asiriólogos o en otros trabajos de investigación.

Con apéndices y anexos finales

Además, el libro nos regala unos apéndices y anexos finales que suman aún más valor al trabajo de Samuel Noah Kramer: una actualización de los hallazgos más recientes respecto a las tablillas sumerias, una explicación sobre la escritura cuneiforme con un comentario sobre sus principales características básicas, un añadido con los comentarios y correcciones del autor a cada uno de los textos por él escogidos, unos comentarios añadidos a las ilustraciones e imágenes recogidas en el libro y, finalmente, un breve glosario donde se nos definen y explican algunos de los conceptos sumerios usados a lo largo del libro.

Es tanto el valor que agrega el texto que el cierto tono personal que el autor le imprime al texto, a veces algo excesivo e innecesario, se le perdona rápidamente.

‘La historia empieza en Sumer’ (Alianza, 2022) es, simplemente, una joya.

Fco. Martínez Hidalgo
Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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