“Hex” es una novela de terror centrada, en principio, en la terrorífica presencia de una bruja en un pequeña localidad. Unir su lectura con la evocador tema de los Queens of stone age titulado Burn the witch no tiene nada de mérito. Es una relación que surge sola, inmediata. Encaja como un guante dentro del mundo que crea la novela. “Hex” ha sido publicada en España por Nocturna en enero de 2020, con la traducción de Ana Isabel Sánchez, y aunque resulte prematuro, no es descabellado considerar que va a ser una de las mejores novelas de terror del año. Hay que quemar a la bruja, temer a lo desconocido, sobre todo cuando puede ser que te despiertes en mitad de la noche y te encuentres a una tenebrosa figura, rígida, a los pies de la cama, murmurando sin hablar y viéndote sin ver, con los ojos y la boca cosidos… Bienvenidos a Black Spring.

El argumento

Bienvenido a Black Spring, una población pintoresca con un macabro secreto: una mujer recorre las calles con la boca y los ojos cosidos, entra en los hogares y espía a la gente mientras duerme.

La llaman la Bruja de Black Rock.

Los vecinos se han acostumbrado tanto a su presencia que a veces se les olvida lo que ocurrirá si algún día abre los ojos. Para protegerse de curiosos, los fundadores de Black Spring han instalado equipos de vigilancia con los que mantienen la zona en cuarentena. Hasta que unos adolescentes, hartos de su aislamiento, deciden saltarse las normas y convertir la maldición en una experiencia viral.

Nadie se imagina la siniestra pesadilla que entonces los aguarda.

Ciudad pequeña, infierno grande

Thomas Olde Heuvelt estructura la novela en dos: la primera se centra en la presencia de la bruja, como introducción y desarrollo de lo que ocurre en Black Spring y una segunda parte donde se desata el infierno y la lectura nos lleva a terrenos menos previsibles en un principio.

La primera parte sirve de presentación y nudo, llevándonos al día a día de Black Spring y sus habitantes. Su inicio destaca entre los innumerables aciertos de la novela. Lo que podía prever como una lenta y tranquila presentación de todo lo que ocurre en la ciudad, salta por los aires desde la primera página. El libro te lanza en medio de una situación incomprensible y tarda un par de capítulos en explicarse. Un arranque así de potente es de agradecer, sin duda. Lanzarte sin paracaídas en el centro de un misterio tan potente es una espléndida manera de centrar la atención del lector desde el inicio, haciendo de “Hex” una lectura difícil de dejar. En unos pocos capítulos, Thomas Olde ya ha puesto sobre la mesa gran parte de lo que encierra el libro, de manera estructurada, mientras va dando forma a los personajes que llenan Black Spring. En los primeros compases del libro iremos de la mano de la familia Grant (padre, madre, dos hijos y perro) que, con sus acciones, irán presentándonos la vida en la aparente sencilla ciudad.

La Bruja de Black Rock es la amenaza principal en el arranque del libro. Un ser de pesadilla, con los ojos y la boca cosidos y recorrida por cadenas para evitar sus conjuros y que se mueve por la ciudad con total impunidad, algunas veces repitiendo un patrón y otras, con total libertad. Libertad para aparecerse delante de tu cama mientras duermes, despertado por el leve murmullo que surge de sus labios sellados. Terrorífico. Los habitantes de Black Spring terminan siendo custodios de la bruja, para evitar males mayores, convirtiendo a la ciudad en cómplice de una maldición centenaria.

Se alcanza un punto, según avanza la trama, en el que la bruja cede su protagonismo frente al pueblo. El dicho de Pueblo pequeño, infierno grande adquiere aquí todo su significado, hasta concentrarse en la segunda parte del libro, una auténtica pesadilla donde los giros se suceden. El auténtico terror se encuentra ahí, en sus últimos capítulos. La relación entre la bruja y Black Spring resulta reseñable. Dentro de la historia que propone la novela, la bruja persiste en la ciudad como una maldición, un mal que impide que sus habitantes puedan salir de Black Spring durante mucho tiempo y pasen sus días vigilando a la bruja. La clásica figura del género de la malvada bruja harapienta, encadenada y con ojos y boca cosidos va cediendo terreno ante un terror mas psicológico: la persistente idea de los habitantes que pueblos pequeños de que nunca van a poder salir de ahí. Ese inexplicable influjo que ejercen las ciudades sobre sus habitantes, atándote a ella, a la familia que dejas ahí, se identifica con la maldición que ata a la bruja y a los habitantes de Black Spring. La angustia se refleja en los adolescentes de Black Spring, que ven sus esperanzas de futuro ancladas al pueblo y a lo que vaya a pasar con la bruja, rebelándose (como buenos adolescentes) ante las condiciones preestablecidas.

Referentes y estilo

En “Hex” no hay exceso de información, la trama no da vueltas innecesarias y hay suficientes personajes y situaciones para mantener el interés. Los referentes, dentro del género, son claros y hay que mentar, lógicamente, a Stephen King. Hay mucho de King en “Hex” pero también existe suficiente identidad propia en la novela para hacerla destacar. Las similitudes son varias. Además de basar su premisa en un circunstancia terrorífica pero con visos de lo cotidiano, Thomas Olde centra su historia en una pequeña localidad casi rural norteamericana. Vamos, no es Maine o Derry, pero se le parece. El autor, dentro de Black Spring, coloca un retrato en miniatura de la sociedad norteamericana (o de la nuestra). Hay de todos: gente “normal”, recién llegados a la ciudad, con diferente nivel social y cultural, habitantes mas religiosos, inmigrantes… un mundo en pequeño bajo una lupa. La visión de conjunto de la pequeña sociedad pero lo suficientemente grande para reflejar todos los males del mundo. Ese aspecto conecta “Hex” con obras de King como “La Cúpula”, “Cementerio de animales”, “La tienda” o el menos citado combo “Posesión” (bajo el seudónimo Richard Bachman) y “Desesperación”. A diferencia del Rey del Terror, Thomas Olde no ahonda tanto en descripciones, en los procesos mentales de cada personaje ni llena la lectura de personajes secundarios. Hay pocos pero muy representativos y el estilo es directo, conciso, tomándose el tiempo necesario para implantar miedos e ideas en nuestras cabezas lectoras pero sin recrearse. En ese aspecto quizás se asemeje al terror moderno, mas cercano a Joe Hill, Adam Neville o Paul Tremblay.

“Hex” es un terrorífico descenso a los infiernos dentro de una idílica y pequeña comunidad, basando sus temores en la presencia y maldición de la bruja de Black Rock. Un ejemplo perfecto de literatura de terror actual.

La Bruja de Black Rock es el aspecto de terror clásico presente en la novela. Clásico pero muy actual, al mismo tiempo. Una bruja con ojos y labios cosidos, temida y protegida por el pequeño pueblo y con ramificaciones que nos llevan varios siglos atrás; la definición clásica de un personaje de terror. Pero, como buen interpretador del género, Thomas Olde Heuvelt pule ciertas aristas y crea puentes para modernizar la leyenda y traerla al siglo XXI. Las nuevas tecnologías, incluido un sistema de localización de la bruja via app, cumplen un importante papel junto con cámaras de vigilancia y grabaciones de audio. Hex también conecta con las corrientes cinematográficas del folk horror o del found footage. “The Blair Witch Project” (Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, 1999) es un referente directo, absoluto, pero esa tendencias no terminan ahí, se pueden encontrar ideas relacionadas con “The Wicker Man” (Robin Hardy, 1973 y Neil LaBute, 2006), “The Witch” (Robert Eggers, 2015), “Silent Hill” (Christophe Gans, 2006) o a sagas como Paranormal Activity e incluso The Ring (con un giro, claro). Todas esas referencias se encuentran repartidas durante el libro, aportando las claves necesarias pero adquiriendo una entidad propia dentro del relato. Esos referentes no se esconden en ningún momento, están a la vista del lector. Un crescendo continuo, equilibrado, que termina explotando en la brutal segunda parte, un derroche de mala leche y terror psicológico. Esas últimas páginas destilan un concentrado del mejor terror moderno, desde “Una cabeza llena de fantasmas” de Paul Tremblay (Nocturna, 2017) a “El pescador” de John Langan (La biblioteca de Carfax).

El autor

“Hex” supuso un gran éxito y contiene una curiosa historia. Publicada en 2013 en sus Paises Bajos natales, “Hex” estaba ubicada en un pequeño pueblo neerlandés. La historia contaba con las peculiaridades de los habitantes de esa zona, sus leyendas y creencias y sus formas de actuar. Con el éxito internacional, a Thomas Olde Heuvelt se le planteó la posibilidad de, no solo publicarla en inglés sino de reescribir la historia para el mercado anglosajón y mundial. Manteniendo la esencia de su obra original, el escritor decidió cambiar la novela por completo en 2016. Movió la ubicación por los Estados Unidos, modificó por completo su final y los hechos históricos que se presentan en algunas partes de la historia. Quedan reminiscencia de su origen neerlandés, como algunas referencias a los colonos holandeses o el propio nombre de la bruja.

En resumen:

“Hex” es una de las novelas de terror más satisfactorias de los últimos años y será, sin duda, una de las mejores novelas de género publicadas este año. Sus varios niveles de lectura harán las terroríficas delicias de los lectores experimentados en el género. Su fascinante premisa y adictivo desarrollo atraerán a los no acostumbrados al terror, poblando sus pesadillas durante los días de lectura. El estilo de Thomas Olde Heuvelt ayuda a la fluidez, a crear la atmósfera adecuada y a no saturar las páginas con descripciones y personajes de relleno. Moderna y a la vez clásica, no se desvía del camino hasta caer en un final lleno de mala leche que engrandece el conjunto. Otro acierto de Nocturna en su línea Noches negras, que ya cuenta con “Fuego” de Joe Hill (del que nos llega en febrero la reedición de “NOS4A2”), “Una cabeza llena de fantasmas” de Paul Tremblay, “Historia popular del levantamiento vampiro” de Raymond A. Villareal, entre otros, y que está dando forma a una colección de títulos de terror nada desdeñable.

Acercaos a Hex con cautela, hay algunas escenas realmente terroríficas, pero con la absoluta tranquilidad de que no os va a decepcionar. Y si escucháis algún susurro por la noche, a los pies de vuestra cama o ruido de cadenas… ya sabéis, la bruja de Black Rock os acaba de hacer una visita…

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Criatura de la noche. Redactor en Fantasymundo.com

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