Fruits basket edición coleccionista imagen promocional

Después de varios meses, el pasado octubre Norma Editorial publicaba un nuevo número de la edición coleccionista de Fruits Basket, que alcanzaba de esta forma su 5º tomo. El popular shojo de Natsuki Takaya da en este volumen (que corresponde a los originales 9º y 10º) un giro todavía más oscuro, adentrándonos un poco más en el significado de la maldición de los 12 signos del zodíaco.

Antes de proseguir con la reseña te aconsejo que, si no has leído el manga o no lo conoces, visites la reseña del primer volumen, donde podrás saber de qué va la historia sin spoilers, puesto que este artículo puede contener información de anteriores tomos.

En este 5º, llega el verano y con él las vacaciones para Tohru y sus compañeros. Y el siempre alegre Momiji no tarda en aparecer para invitarles a todos a la casa de la playa de los Sôma, donde veremos reunidos por primera vez a la mayor parte de los 12.

Pero la llegada de Akito ensombrecerá el ánimo de todos ellos, incluido el de Tohru, que no sabe qué hacer para aligerar el peso de la maldición que los persigue allá donde vayan.

Y en medio de esta oscuridad hará su entrada la sombría Rin, y conoceremos un poco más de esa parte retorcida de Shigure, así como al último de los doce que nos faltaba por ver aparecer: Kureno.

No obstante, en cada penumbra hay una fuente de luz y esperanza, esa que Yuki y Kyo han conseguido encontrar gracias a Tohru.

Además, Fruits Basket 5 nos mostrará el nacimiento de un nuevo amor para Uotani, el terrible pasado de Hanajima, algo más sobre la familia de Kyo, así como los sentimientos de Mayu, exnovia de Shigure y mejor amiga de Kana.

Un tomo muy completo, diverso y como siempre guardando un perfecto equilibrio entre drama, comedia y enseñanzas para la vida. Pero además un tomo donde la trama principal en torno a la maldición pega un buen avance, y donde cada vez más cartas (y más sentimientos) van quedando sobre la mesa. Y es que empieza a intuirse por fin el romance en Fruits Basket… (y hasta aquí puedo decir).

Como siempre, Natsuki Takaya consigue asombrar con su perfecto manejo de los personajes, su desarrollo y su tempo. Maneja a un elenco bastante completo con maestría, sabiendo cuándo tirar de qué subtrama y cómo ir acercándolas todas hacia el desenlace de la historia.

Así, el lector quedará prendado del misterio y la belleza de Rin, de la soledad que desprende Kureno, de la parte maquiavélica de Shigure o de la vulnerabilidad de Yuki y Kyo. Ellos dos son, junto a Tohru, los personajes en los que más se percibe la evolución. Cada vez se abren más ante su amiga, y se acercan más a ella, creando una situación nueva para los tres.

Este gran trabajo en la creación de personajes hace que la mangaka pueda guiar las emociones del lector con facilidad. Es sorprendente como de ver disfrutar a los chicos en la casa de la playa, pasas a la tensión de saber que Akito anda cerca. Como luego sonríes al ver a Tohru siendo, como siempre, su remanso de paz.

En Fruits Basket las emociones siempre están a flor de piel, y esa es una de las características que más aprecio de este manga, una de las grandes razones por las que disfruto tanto releyéndolo: que me hace emocionarme incluso cuando ya sé lo que va a ocurrir.

Del dibujo de Takaya solo puedo decir que me encanta: muy sencillo, con esos personajes de ojos gigantescos cuyos rostros a la autora no le importa deformar a favor de la expresividad.

Y sí, puede que a primera vista su estilo no resulte muy preciosista, pero tiene muchísima personalidad, y al final terminas agradeciéndolo.

Las nuevas cubiertas de la edición kanzenban, con diseños actuales de los personajes, son magníficas, y denotan una gran evolución en el arte de Natsuki Takaya. Además, esta edición incluye varias láminas a color que harán las delicias de los fans de Fruits Basket.

En definitiva, no me cansaré de recomendar este manga ni esta edición. La única queja que tengo es que tengamos que esperar tantos meses entre tomo y tomo. Así que, amigos de Norma, tomad nota 😉.

 

 

Cris Carou
Profundamente enamorada de las historias y de cualquier formato que sirva para contarlas (especialmente el papel). Cuando no estoy creando mis propios mundos de fantasía, analizo y reseño los de los demás. Admito dragón como animal de compañía.

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