Portada de "El despertar de la bruja de aire" de Elise Kova. | Fuente: Umbriel.
Portada de «El despertar de la bruja de aire» de Elise Kova. | Fuente: Umbriel.

Una desventura que anda sobre las ascuas, que se enreda entre los tirabuzones del viento y que no se detiene ante la lejana cantinela de los arroyos. El despertar de la bruja de aire es el primer libro de la saga El despertar del aire escrito por Elise Kova y publicado por Umbriel. El avance del libro está disponible online.

Unificar el continente es el gran objetivo del imperio Solaris, ganar la guerra a todo coste es la meta de la corona imperial. Los tiempos de guerra son pasto para las decisiones precipitadas, los miedos con varias cabezas y las situaciones imprevistas. Y que Vhalla Yarl, una aprendiza a bibliotecaria, descubra que tiene en su poder una extraña magia entra de lleno en todas las categorías.

Vhalla ha vivido toda su vida entre libros, conocimientos que se pegaban a su piel como la tinta que le manchaba los dedos, polvo pesado pegado a los lomos de antiguos libros y más preguntas que respuestas. Pero nunca había tenido que enfrentarse a tantas preguntas como cuando salva la vida del príncipe Aldrik y los hilos empiezan a tirar de ella al mundo de la magia, por mucho miedo que cause en su entorno. Por mucho miedo que le provoque a ella.

Una historia con el peso suficiente para ser interesante, para que las páginas se muevan por voluntad propia, pero cuya propia fragilidad hace que se tambalee. Un problema que surge cuando las bases no son todo lo estables que deberían; cuyo ritmo es errático, para bien y para mal.

El personaje de Vhalla, la protagonista, me produjo una buena impresión; a título personal me gusta su carácter. Es su forma testaruda y obstinada de pensar, su ingenuidad tosca y su hambre voraz de conocimiento. Me interesa la forma en que su personaje se enhebra con el resto, aunque no termina de convencerme el bordado que hace a partir de ello. El principal problema en esto es que puedo comprender las puntadas que dan pie a su presente y futuro, pero no su pasado.

La infancia y adolescencia de Vhalla se presentan de forma vaga, imprecisa y enredada. Y no es cuestión de que no haya nada interesante ahí y por eso se deje ir cual arena al viento. Es que Kova apenas nos deja ver el espejismo. Ni siquiera digo más allá. Es que ni nos deja acercarnos a la imagen que Vhalla tiene de sus recuerdos. La relación con sus padres, el cómo hizo amigos en la biblioteca, afirmando lo importantes que son para ella, cuando su relación es fría incluso antes de que su mundo se diera la vuelta. Tampoco su relación con su mentor en la biblioteca, que supuestamente le funciona como ancla desde que ingresó como aprendiz.

Por eso las tramas que acentúan esa confrontación entre el pasado y el presente de Vhalla no terminan de convencerme, de hacerme creer que hay un impacto emocional tan fuerte ahí. La historia avanza, funciona a nivel de acontecimientos, pero las cadenas emocionales y afectivas no terminan de girar con el mecanismo.

El carácter chispeante de las notas intercambiadas entre el fantasma y Vhalla se mantiene a lo largo de la historia, aunque varían en sus formas, sus métodos y su intensidad. Ese tira y afloja entre ambos personajes es el elemento más constante y sólido de la historia. Es el fuego, la explosión burbujeante que llena de color el cielo. No obstante, no me convenció la elección editorial para recrear las cartas. Utilizaron dos fuentes distintas para las cartas, nada más, y ninguna de las elecciones me pareció acertada. Las cartas del fantasma tienen una fuente sobrecargada de florituras, de manera que hace difícil leer el texto. La de Vhalla recuerda más a un texto escrito por ordenador que a uno elaborado a mano.

Kova tiene una narración que entra en contradicción consigo misma, que batalla y baila. Es como presenciar un baile de cuchillos. Hay escenas en las que le funciona, en las que es sumamente detallista y otras en las que falla a partir de transiciones extrañas entre escenas, como si perdiera fuelle en medio del baile. Quizás simplemente prefiere dejar que las escenas se disuelvan por sí mismas, sin imponer ningún final con suspense para despertar el hambre por la escena que sigue. Es una decisión que comprendo, pero eso no justifica esos saltos tan difusos entre escenas que pueden obligar al lector a releer la página anterior, perdido, comprobando que no se ha saltado nada sin querer.

El despertar de la bruja de aire es una introducción que promete una historia interesante a largo plazo, pero que se mantiene vaga en sus orígenes. Las ideas plantadas en este tomo prometen un futuro mucho más intenso, vibrante y arrollador, uno en el que podremos indagar en la magia sin tanto celo ni secretismo, donde el objetivo apremiante de sobrevivir podrá poner todos los elementos a la luz.

Carolina de León
Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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