“Diría que esta es una historia de terror. Tú decidirás.”
Con esa frase termina la excelente primera página de “Después”, la última novela en castellano del incombustible Stephen King, editada por Plaza & Janés. Toda una declaración de intenciones que disecciona la esencia del libro en una única página, además de demostrar el genial narrador que es King.
“Después” es una novela iniciática, narrada de manera directa y sí, entre otras bondades, esconde una novela de terror.

El argumento

Jamie Conklin, el único hijo de una madre soltera, solo quiere tener una infancia normal. Sin embargo, nació con una habilidad sobrenatural que su madre le insta a mantener en secreto y que le permite ver aquello que nadie puede y enterarse de lo que el resto del mundo ignora. Cuando una inspectora del Departamento de Policía de Nueva York le obliga a evitar el último atentado de un asesino que amenaza con seguir atacando incluso desde la tumba, Jamie no tardará en descubrir que el precio que debe pagar por su poder tal vez es demasiado alto.

Coming of age, novela iniciática, de transición a la edad adulta… llamadlo como queráis. Esa es una de las ideas que se esconden detrás de “Después”. Jamie Conklin es la voz del libro, relatando su infancia y parte de su adolescencia, mientras descubre que posee una habilidad muy especial y lo que eso conlleva.

Narración y raíces

King adopta una narración directa, sin estilo recargado ni demasiadas vueltas: es el propio protagonista quién te está contando su vida, sus impresiones, su experiencia y eso hace que la conexión sea inmediata. Una buena forma de dar personalidad al libro, alejado del clásico narrador omnisciente de Stephen King y dando lugar a una narración muy personal.
Además, el autor ubica la historia en la actualidad, esquivando la nostalgia de la infancia que tan buen resultado le ha dado en ocasiones anteriores.
No hay altibajos en “Después”; es una novela algo más corta de lo que nos tiene acostumbrado King pero con una duración exacta, medida. Se lee casi como un relato, sin perder un ápice de interés o de poder en sus giros.
Y quizás ahí resida el punto que menos me ha gustado del libro: el último giro, en sus páginas finales, no me ha convencido. No es nada grave que redefina el resto de la lectura, pero no terminó de encajarme en el resto.

Decía (Jamie Conklin, Stephen King y yo mismo) que “Después” es una historia de terror pero hay mucho más entre sus páginas.
“Después” es una historia de un niño y su madre, de problemas familiares, de lo duros que resultan los vaivenes de la vida y de cómo hay que superarlos… o no.
Pero la novela también esconde un canto de amor a los libros, a la imaginación como tabla de salvación y un retrato de lo extraño que puede ser el mundo editorial. La madre tiene una editorial, sustentada (entre otros) por un autor que construye una saga erótico/histórico/dramática/de terror sobre la leyenda de Roanoke, un Outlander pasado de vueltas con los colonos norteamericanos. King pone en voz de sus personajes parte de su amplia experiencia en el mundo de los libros y editorial.

Si echáis un vistazo a la portada de la edición norteamericana (la veréis a continuación), veréis que “Later” tiene alma de pulp noir.
Y, en cierta medida, también lo es.
Hay una parte urbana, de policía callejera, de amenazas explosivas y casos por resolver.

Portada de “Después” en su versión norteamericana

Y, finalmente, en “Después” hay fantasmas. Algunos terroríficos, otros melancólicos, incluso iracundos. King redefine parte de la esencia del fantasma, las visiones de personas fallecidas, desde un prisma muy amplio y reduciendo el elemento a su esencia primitiva, al sentimiento casi único que refleja la ya no-existencia de esa persona. “Después” puede tener partes que tratan la pérdida de seres queridos desde el amor más absoluto a la negatividad del egoísmo.
Y si, a veces, da miedo.

La galería de personajes es muy completa, a pesar de lo corto de la lectura. King se las arregla para darle arcos completos a sus personajes, décadas de vidas en apenas 250 páginas, de una manera muy natural. Un retrato de la vida, sin ir más lejos, de todo lo que cambia en apenas unos años. Una madre luchadora que pierde y gana, que se hunde y vuelve a salir a flote, que logra el efímero triunfo del amor, mientras guarda varios secretos. Un viejo profesor que hace frente a sus últimos años, una policía que confunde el uso de la ley con sus obsesiones, un escritor encerrado en si mismo y un joven camino de la fase adulta que lo observa todo y procesa esas vivencias ya desde la madurez y el recuerdo.

¡Sed testigos, lectores constantes!

Llega el momento de la advertencia y de los lectores constantes. “Después” tiene un hilo rojo de conexión con otras partes del Universo King, de su particular multiverso. No lo voy a destripar (obvio), y creo que no debiera hacerse. Es un elemento tangencial, con bastante importancia en la trama de “Después” pero sin ser un giro que redefina otras lecturas. Algo similar a lo que ocurría en, por ejemplo, “El visitante”.
Se agradece, siempre, y da una idea de lo activo que es el escritor de Maine con su universo.

“Después” es otra obra de madurez de un autor en plenitud. Una novela corta, rica en detalles, profunda y muy amena de leer.
Una historia de terror, con toques de novela negra.

Es un buen momento para decir menos que se lee a Stephen King y lanzarse a leerlo más.

“Después” es una obra que se ciñe a la perfección en la etapa creativa actual de su autor. Quizás se pueda decir que King ha perdido parte de ese rock ‘n’ roll que caracterizó etapas anteriores pero estos últimos años está condensando gran parte de su maestría. “Después” tiene ecos de “Joyland”, de “Revival”, esa contención de la que hacía gala en “Elevación” y el guiño al igual que “El visitante”. Pero también aplica los conocimientos del género policiaco que construyeron la trilogía iniciada con “Mr. Mercedes” o esa narración de una persona superada por sus habilidades especiales que construía la base de “Doctor Sueño”.
Todo ello mezclado, pero no agitado.

King, además, ubica “Después” en tiempos actuales y de manera muy acertada. No utiliza su clásico recurso de volver a sus retazos de infancia en los años 50 o 60 del siglo pasado. Jamie Conklin vive en el ahora, de ahí su manera de narrar sus vivencias y de relacionarse de tú a tú con los lectores y lectoras.
El bueno de Stephen es un maestro de la narración pero también es un cazador de la cultura popular y “Después” está lleno de referencias a la cultura pop de las últimas décadas… incluyendo algún giro a su propia obra, creando la metareferencia y la ilusión de que “Después” se ubica en nuestra realidad, en nuestro piso de La Torre.
Y, por supuesto, le sirve para dar su opinión sobre alguno de los desastres del mundo en el que vivimos, de la polarizada situación de Estados Unidos y del mundo.

En definitiva

“Después” es otra obra de madurez de un autor en plenitud. Una novela corta, rica en detalles, profunda y muy amena de leer. Una historia de terror, con toques de novela negra, de drama, con un narrador directo, cercano y con partes costumbristas que le dan un plus de veracidad.

Pese a narrar parte de una transición a la edad adulta con elementos fantásticos, King, ya entrado en sus 70 años, no mira atrás con ojos grises y cataratas, centra su trama en la actualidad, tanto en forma como en fondo. Quizás no sea un relato muy moderno y transgresor pero no desentona.
Hay terror, si, y hechos escabrosos, pero también hay una mirada a los fantasmas desde la pérdida, una construcción que sólo puede hacerse desde la madurez y desde un punto en el que se sabe qué es la pérdida de alguien y que deja en ti ese sentimiento. Introduce elementos que sólo un escritor con su bagaje vital, creativo y cultural puede aportar: el dolor de las verdaderas pérdidas, la añoranza, los peligros reales, la pausa necesaria frente al frenesí adolescente.
Todo eso sin perder de vista el ritmo, el tono fantástico y los destellos de terror.

Las últimas obras de King están llenas de poderosos mensajes enriquecedores, siempre escondidos entre las fuertes raíces de su estilo clásico. Nada demasiado rimbombante o pedante pero ahí está su visión del mundo, de la sociedad. Quizás sea el momento de decir menos que se lee a Stephen King y pasar a leerlo más, si es que eso tiene algún sentido.
Acercaos a su madurez, a su nueva etapa dorada.
Es un buen momento.

“Después” está editada en castellano por Penguin en su sello Plaza & Janés, en tapa dura con sobrecubierta con la traducción de José Óscar Hernández Sendin y Ana Isabel Sánchez Díez.

Podéis comenzar a leer “Después” desde el siguiente enlace.

“Volveremos a vernos…, campeón”

Penguin también editará en castellano, el próximo 7 de octubre, “Billy Summers”, el nuevo libro de King. Acaba de salir, en el momento de escribir estas líneas, su versión original y  algunas reseñas avisan de que estaremos frente al mejor King en años.
No me cabe duda.
Ese mismo día se reeditan algunos de sus clásicos, desde “It” a “El resplandor”, pasando por “Doctor Sueño”, en una nueva edición de bolsillo con nuevas cubiertas.
Hay Rey para rato…

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Criatura de la noche. Redactor en Fantasymundo.com

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