Desigualdad
Crédito: Unsplash.

El análisis de cómo era la vida pasada en nuestro planeta se basa sobre todo en los fósiles y en los objetos materiales que los distintos pueblos han dejado enterrados. La antropología se ha encontrado de forma recurrente con claras dificultades de análisis, sobre todo a la hora de identificar restos humanos antiguos y sus particularidades genéticas. El análisis histórico se vio durante mucho tiempo emborronado por los problemas derivados de muestras genéticas disponibles en pocas cantidades, de forma degradada o alterada químicamente. Sin embargo, en los últimos años, la posibilidad de recuperar información genética fiable a partir de restos óseos y piezas dentales ha abierto una amplia avenida por la que los investigadores ahora pueden transitar de forma firme. Cada vez más, el análisis de la Historia se centra en las personas anónimas, más que en los grandes nombres. Los esqueletos de personas anónimas (o no tanto) nos hablan desde el pasado.

Las plataformas de secuenciación genética de segunda generación, desarrolladas después de 2008, ha permitido recuperar miles de millones de fragmentos de ADN, de pequeñas muestras óseas o dentales, de hasta decenas de miles de años de antigüedad. Estas muestras se cartografían por ordenador sobre un genoma humano referencial, y se analizan con algoritmos estadísticos genéticos y genomas antiguos contemporáneos y modernos de las mismas zonas geográficas.

Tenemos muchas más probabilidades de descender de reyes que de campesinos” (Carles Lalueza Fox en “Desigualdad: Una historia genética”

Con estas avanzadas herramientas, se pueden separar composiciones genéticas diferentes heredadas de cada antepasado del individuo, y proporcionan una información sobre el parentesco y el género. Estamos pues ante una revolución genética que resulta clave para la reconstrucción del pasado.

No obstante, estas técnicas no están exentas de problemas. El ADN se degrada con rapidez según las condiciones ambientales en las que se conserve; tiene menos probabilidades de conservarse en climas cálidos, como la mayor parte de las regiones de África y el Sudeste Asiático, de forma que los restos disponibles de ADN antiguo a menudo provienen de otras regiones del mundo, lo que deja a las mencionadas muy infrarrepresentadas.

Al mismo tiempo, la potencia de las herramientas genéticas actuales resulta impresionante, hasta el punto de que, en muchos casos, ni siquiera es necesario disponer del fallecido para estudiar la huella genética que dejó en sus descendientes. A partir del análisis de estos últimos, puede reconstruirse parte del genoma del fallecido del que descienden, por muy diluida que esté su herencia genética en la actualidad.

Un análisis multidisciplinar

Portada de Desigualdad: una historia genética

Sin embargo, aunque los genetistas pueden realizar este tipo de estudios genéticos por sí solos, a la hora de reconstruir el pasado humano la genética no trabaja sola: la arqueología y la antropología (e incluso la lingüística) desempeñan un papel crucial. Los rituales funerarios, los objetos de las tumbas y otras pistas ayudan a conocer la organización social de los pueblos que representan, y la combinación con estas nuevas tecnologías genéticas puede calificarse como revolucionaria.

El doctor en biología Carles Lalueza Fox, especializado en biología evolutiva, utiliza estas nuevas herramientas desde hace años para trazar vínculos veraces entre el pasado humano y su presente, y nos ofrece una síntesis de sus estudios en una reciente publicación de la editorial Crítica en su celebrada colección Drakontos: “Desigualdad: Una historia genética”.

Este investigador barcelonés, licenciado y doctor en biología por la Universidad de Barcelona, y ha trabajado en las universidades de Cambridge y Oxford, así como en la empresa islandesa CODE Genetics. Desde 2008, trabaja en el Instituto de Biología Evolutiva (CSICUniversidad Pompeu Fabra), y es especialista en la recuperación de ADN de restos antiguos, en reconstrucciones filogenéticas de especies extintas, en la reconstrucción de migraciones pasadas en las poblaciones humanas y en la genética evolutiva de los neandertales.

La desigualdad pasada y su influencia en las generaciones futuras

En este ensayo, Carles Lalueza Fox explora cómo los cambios drásticos ancestrales asociados con las migraciones pasadas han moldeado los genomas humanos, y cómo los sesgos sexuales y las nuevas estructuras sociales asociadas con los movimientos pasados de las poblaciones han incrementado este cambio genómico, influyendo de forma decisiva las generaciones futuras. Gracias a estas nuevas técnicas genéticas, se pueden esclarecer algunos de los ejemplos más obvios de desigualdad en la historia humana: los que tienen que ver con las clases más desfavorecidas, los grupos minoritarios y las personas sometidas a la esclavitud, pero también los sufridos por las mujeres (habitualmente oprimidas en casi todos los períodos históricos). Los restos óseos y dentales nos ofrecen tesoros de información y tienen mucho que decirnos al respecto, a medida que se construye una nueva reconstrucción de la historia humana, objetiva y multidisciplinar, mucho menos sujeta a sesgos de interpretación.

Ahora bien, ¿hasta qué punto ha moldeado la desigualdad los genomas humanos? Carles Lalueza Fox nos ofrece información basada en estudios que intentan esclarecer este punto, gracias a los cuales el ADN antiguo nos cuenta historias de sufrimiento y desigualdad. Nosotros, descendientes en buena medida de los que practicaron presiones de desigualdad en el pasado, deberíamos preguntarnos cómo afrontarla en el presente y en el futuro. Para conseguir hacerlo con un mínimo de objetividad, necesitamos información fiable, y “Desigualdad: Una historia genética” nos ofrece un primer paso repleto de análisis y muchos giros de guion, que las interpretaciones clásicas habían pasado por alto, debido a la falta de datos objetivos y a los sesgos previos.

Un libro de fácil comprensión, aunque en ocasiones el investigador vence al comunicador

Carles Lalueza Fox
Carles Lalueza Fox. Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0).

Este libro aborda la desigualdad histórica sobre todo desde un punto de vista genético, y naturalmente deja menos cubiertos otros aspectos sociales o puramente históricos, para cuyo esclarecimiento es recomendable leerse, además, otros libros especializados en ellos. Tal y como indica el título, Carles Lalueza Fox se centra en su área de investigación para ofrecernos algo que muy pocos ensayos pueden, y que deja al lector impactado y al mismo tiempo ligeramente abrumado. Aunque en general este libro se comprende bastante bien y deja una clara y amplia visión del tema, los lectores poco acostumbrados a la jerga genética pueden sentirse algo perdidos en algunas fases.

Por fortuna, aunque en algunos pasajes el investigador vence al comunicador, el autor realiza frecuentes resúmenes y recapitulaciones, de forma que incluso el lector ajeno al campo de la genómica puede aprehender con cierta facilidad las conclusiones y análisis del autor. La lectura se disfruta e incluso se hace corta, ya que las menos de 190 páginas (agradecimientos, notas y bibliografía al margen) son insuficientes para profundizar más en la historia de la desigualdad y sus efectos. Claro que no era ese el objetivo del autor de “Desigualdad: Una historia genética”, que sí consigue lo que pretendía: ofrecernos una visión general y particular de cómo la genética puede ayudarnos a mirar de forma más clara hacia nuestro pasado y futuro.

Un ensayo muy recomendable

No puedo hacer otra cosa que recomendar este libro, que arroja cierta luz sobre polémicas que enfrentan a menudo a historiadores, antropólogos, arqueólogos, agentes sociales, políticos, economistas… Los avances genéticos sin duda harán caer mitos sobre la evolución social humana, como han hecho en otras esferas del conocimiento humano. Si somos lo bastante valientes para mirar al pasado sin prejuicios, hallaremos lecciones valiosas para afrontar nuestro futuro.

Alejandro Serrano
Cofundador de Fantasymundo, director de las secciones de Libros y Ciencia. Lector incansable de ficción y ensayo, escribo con afán divulgador sobre temáticas relacionadas con el entretenimiento y la cultura cercanas a mis intereses.

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