El fin del mundo ha llegado… al fin. El acceso anticipado del nuevo Darkest Dungeon II ya está aquí, así que id desempolvando vuestras estrategias de supervivencia porque desde Fantasymundo os contamos qué nos depara en esta nueva aventura.

Antes de empezar, recordaros que se trata de un early access así que posiblemente muchas de las cosas de las que hablaremos aquí pueden cambiar para un futuro, e incluso podría el juego no llegar a salir nunca. ¿Quién sabe? ¿Se atreverían los chicos de Red Hook Studios a hacer algo así?. En fin, teniendo esto en cuenta, empecemos con el análisis.

Darkest Dungeon II, difícil, entretenido, único… ¿Ha conseguido mantener su esencia?

La respuesta a esta pregunta es un poco especial, ya que han cambiado por completo el sistema del primer juego. Mientras que en la primera parte teníamos que mantener a nuestros personajes, curando y cuidando de sus miedos y enfermedades, en esta segunda parte todo eso queda en un segundo plano ya que el juego se ha convertido en un rogue like. Por tanto, una vez hayamos terminado una run, nuestro equipo se perderá para siempre. 

En la práctica, Darkest Dungeon II se parece más a Binding of Isaac o a Dice Legacy que ha su primera parte.

Los combates, por ejemplo, sí que mantienen la esencia del primer juego. Han mejorado mecánicas y añadido otras nuevas, lo que da al juego nuevas estrategias para llevar a cabo. Mantendremos las reliquias de los personajes, pero no hemos visto lugar alguno donde mejorar sus armas y armaduras. Por otro lado, ahora los personajes pueden llevar un objeto extra que nos dará una acción adicional durante el combate, aunque se agotarán, de modo que habrá que controlar muy bien esos recursos. 

Darkest Dungeon II

 

Darkest Dungeon II ha querido innovar en su segunda parte. ¿En qué ha cambiado?

Su nuevo aspecto de roguelike ha hecho que ahora, en lugar de explorar mazmorras, recorramos un camino divergente por donde se explorarán diversos tipos de localizaciones; combates, personas a las que intentar ayudar a cambio de bienes, comerciantes, hospitales de campaña… Posiblemente conforme se acerque el juego definitivo se añadirán nuevas localizaciones, pero de momento tenemos que contentarnos con las que hay.

Al final del camino llegaremos a una posada en la que podremos dejar descansar a nuestros héroes. En ella podremos utilizar recursos que hayamos encontrado en el tortuoso camino. Con ellos, podremos reducir el estrés, intentar que socialicen entre ellos para que se lleven mejor y mejorar sus habilidades de combate.

Mejoraremos nuestro carruaje para que pueda transportar más mercancías o nos de ciertos beneficios en las diferentes zonas que podremos explorar. En la posada también podremos comprar algunos víveres con nuestros recursos y elegiremos el trayecto a seguir.

Saldremos victoriosos o moriremos en el intento de conquistar la montaña de Darkest Dungeon II, pero, pase lo que pase iremos aumentando nuestra esperanza, número que nos desbloqueará rasgos nuevos, personajes y objetos para la aventura.

Esta característica provoca que el juego sea muy complicado y, conforme desbloqueemos mejoras se vaya volviendo mucho más sencillo. Esto hace que se pierda la dificultad que tenía Darkest Dungeon, una clave muy importante del juego, pero a su vez hace que el jugador tenga más ganas por subir esos niveles y desbloquearlo todo.

Darkest Dungeon II

¿Ha mejorado gráficamente?

Muchísimo. De hecho, hay que destacar las animaciones de los personajes que, aunque mantienen la imagen plana en los momentos de hacer las acciones, esta vez están dotados de vitalidad, a parte de no parecer chibis de sus splash arts

En cuanto a ambientación, no ha cambiado mucho desde Darkest Dungeon. Un mundo siniestro en el que las sombras esconden los terrores más irracionales. Esta característica la siguen manteniendo a la perfección, y, si amaste el primer juego por su estética, vas a amar por igual a Darkest Dungeon II.

De momento contamos con pocos enemigos y escenarios. No nos cabe duda de que conforme vayan terminando el early access iremos viéndonos las caras con nuevos enemigos y personajes.

¿Y su siniestro ambiente y BSO se mantiene?

Desde luego que sí. El corazón de Darkest Dungeon se ha mantenido intacto aunque sus mecánicas de juego hayan cambiado. La increíble y genuina voz de Wayne June vuelve como narrador de la historia. Los sonidos de cortes y ataques resonarán en nuestra cabeza con cada enemigo que derrotemos, o cada aliado que perezca.

La música de momento se lleva la peor parte. Es un tanto repetitiva. Su estilo se mantiene idéntico al del primer juego, oscura y siniestra, pero acaba resultando repetitiva tras cada run y combate. Salvo que sea algo que cambien para próximas versiones, mejor ponte los efectos de sonido y un poco de música ambiental.

¿Qué podemos contar del lore?

De momento poco en lo que al nuevo juego se refiere. Sabemos que el mundo se fue al carajo. Que quedan pocos humanos capaces de enfrentarse al mal de la montaña de los dos picos que podemos ver en la introducción del juego. Posiblemente la historia se extienda más con cada parche. 

Lo que sí se ha añadido con respecto al anterior juego es la historia de cada uno de los personajes, que podremos descubrir en las localizaciones de campanarios. Un punto interesante que hará que empaticemos más con nuestros camaradas.

Darkest Dungeon II

¿Unas últimas palabras?

Desde luego Darkest Dungeon II apunta maneras para convertirse en un buen juego, pero, las emociones que transmite no son las mismas que su antecesor, que prácticamente definió un estilo único. Desde luego tiene muchísimo que mejorar al haberse decantado por cambiar su género al de un roguelike. No sólo ampliar su contenido, sino quizá buscar algo que los haga únicos. De igual manera que Darkest Dungeon nos sorprendió por su estilo y dificultad, el día que consiguió hacer historia.

Keinter
Gamer y amante del cine y las buenas series.

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