Confucio
Confucio.

En Occidente aún no somos conscientes de lo transcendental que es la figura de Confucio (China, 551-479 a.C.) en nuestro mundo actual. Más de un tercio de la población mundial vive su vida desde sus postulados. A partir de sus textos, uno de los estados más longevos y exitosos de la Historia, China, ha influenciado a todos los demás territorios de su zona hasta convertir a las ideas de Confucio y sus seguidores, el confucianismo, en una de las corrientes filosóficas más extensas y claramente triunfantes de la contemporaneidad.

Quién quiera conocer las bases de este pensamiento tiene en ‘Confucio. Textos escogidos’ (Alianza bolsillo, 2021) una oportunidad irrepetible para acercarse y mirar en unos fragmentos de vida tan breves y sintéticos, como apasionantes y aleccionadores. Aquí se compendia tanto una selección de las ‘Analectas’ de Confucio como un libro anónimo, de presunta autoría de sus discípulos, ‘Libro del amor filial’, parte del canon confucianista e inspiradores de una forma de vivir y de entender el mundo para cientos de millones de personas.

‘Confucio. Textos escogidos’ es una ventana a una sabiduría distinta y a una realidad diferente hoy más viva que nunca

Además, los responsables de la edición, Gabriel García-Noblejas y Carmen Torres Marín, lo hacen con una traducción directa desde el chino clásico al castellano que consigue transportarnos, con la máxima fidelidad, las ideas del idioma de hace más de 2000 años a nuestros días. Una lectura que es, personalmente, una gozada por la fluidez, coherencia y vitalidad de los textos; que consigue mantenerse fiel al estilo de las manos autorales y, al tiempo, mantenerse comprensible y próximo para un lector de español actual.

Entre sus páginas, las ideas de un autor moral que tiene como sus tres ejes principales: el respeto a la tradición (representada en los libros de los antiguos, en las normas y en los ritos), la fidelidad/obediencia debida a los padres (en una concepción jerárquica de lo social que parte de la familia y se extiende hasta el Rey), y una ética personal fundamentada en la responsabilidad sobre la que construye una idea del “hombre noble” como aquel que rechaza el lucro y la vanidad (hasta el punto de ser profundamente responsable de sus actos y comprometido con los demás, en una posición muy próxima al humanismo Occidental).

El hombre noble

Portada de Confucio, textos escogidos (Alianza)Son ideas, además, radicalmente prácticas. Ambos textos surgen del diálogo entre Confucio y sus discípulos, responden a preguntas sobre cómo vivir sus vidas (no en vano, “analectas” significa “debates” o “discusiones”), hablan sobre cómo alcanzar una vida buena, cómo aspirar a los altos cargos del gobierno sin renunciar a ser un “hombre [moralmente] noble”, y las respuestas son tan actuales y sintéticas como realizables. La más constante de todas: dar ejemplo.

El “hombre noble” de Confucio es un ser humano consciente de su debilidad, en permanente perfeccionamiento de sí mismo a través del estudio de los libros antiguos, la meditación y el silencio. En la medida de lo posible, no se deja llevar por sus emociones ni deseos, no es egoísta ni vanidoso, e intenta conseguir dejar un buen recuerdo en esta vida a través del respecto a sus antepasados, a los demás y a sí mismo. Un modelo de “ser humano” que contrasta vivamente con la sociedad actual contemporánea. Como muestra, un botón:

El hombre noble sólo sabe de justicia. El hombre mezquino, de lucro” (p. 50).

China, una realidad diferente

Estos textos agudizan los sentidos respecto a una cultura oriental esencialmente distinta, tanto en lo ético como en lo moral, respecto a la de Occidente. Cuando escribo estas líneas, en China tiene lugar la quiebra de una de las mayores inmobiliarias del mundo, Evergrande. A diferencia de lo que sucedió aquí, dónde el dinero público respaldó las quiebras privadas de bancos, financieras y aseguradoras, China ha dicho que será el propietario de Evergrande quién deberá respaldar su caída con su propia fortuna personal. Diferencias.

También vimos esas diferencias en cómo se enfrentaron los distintos países al reto del COVID-19. Mientras China levantaba fuertes controles y restricciones prácticamente desde que se detectó la primera cepa, otros países esperamos más y fuimos más permisivos con las medidas… hasta que fue necesario un confinamiento total. Aún hoy, China sigue con muchas de sus medidas más limitantes en pie, mientras en Occidente existe un ansia creciente por dejar atrás incluso las mascarillas en espacios cerrados.

El confucianismo y la China actual

El confucianismo tiene mucho que ver con todo esto. No podríamos entender la gran mayoría de lo que aquí sucede sin comprender estos textos que Alianza nos da la oportunidad de leer en ‘Confucio. Textos escogidos’ (2021). Más allá de las comunes diatribas contra el comunismo y el Partido Comunista Chino, lo cierto es que esta organización política aplica unos mecanismos de selección de sus élites que recuerda mucho a lo propuesto por el confucianismo; y que lleva siendo la principal referencia moral para el país y el continente asiático desde que el emperador Wu (de la dinastía Han) lo declarase oficial en todo el estado en el s. I a.C.

China es la gran desconocida. Gran parte de sus textos fundamentales permanecen aún sin traducir. Las informaciones que nos llegan están distorsionadas por la ideología o el interés. La discreción de su pueblo (“Los antiguos hablaban poco. Temían no llegar a cumplir lo que dijeran.” p. 51) ha fomentado también cierta incomunicación y, por tanto, incomprensión.

‘Confucio. Textos escogidos’ (Alianza bolsillo, 2021) es la oportunidad de comenzar a poner remedio a esta incomunicación. Una ventana a una sabiduría distinta y a una realidad diferente hoy más viva que nunca.

Fco. Martínez Hidalgo
Filólogo, politólogo y proyecto de psicólogo. Crítico literario. Lector empedernido. Mourinhista de la vida.

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