Campeones representará a España en la 91 edición de los Premios Oscar.

A estas alturas de la película cinematográfica, apostar por Javier Fesser es hacerlo sobre seguro. El guionista y director madrileño es una figura destacada, respetada y admirada dentro del panorama español, prueba de ello son sus premios Goya, que empezaron en 1999 con el cortometraje “Aquel ritmillo”, mejor guion adaptado por “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo” o los dos obtenidos por “Camino”, mejor dirección y mejor guion original. Aunque su película más conocida, sin duda y más alabada sea “El milagro de P. Tinto”, Goya a los mejores efectos especiales, una oda al surrealismo que es una de las cumbres del cine cómico español. Con “Binta y la gran idea”, Fesser estuvo nominado al Oscar al mejor cortometraje en 2007.

Después de “Camino”, Fesser ha estado en el dique seco durante 4 años y volvió en abril de 2018 con “Campeones”, una cinta protagonizada por el actor de moda, con razón, Javier Gutiérrez (“Águila Roja”, “Estoy vivo”, “El olivo”), ganando dos Goya a su interpretación por “La isla mínima” y “El autor”. Además, participan en la película Athenea Mata, Juan Margallo o Luisa Gavassa con personajes bastante secundarios, eclipsados, sin duda por las interpretaciones de actores noveles con capacidades diversas como son Gloria Ramos (Collantes), Sergio Olmo (Sergio), Jesús Lago Solís (Jesús Lago), Alberto Nieto Fernández (Benito) o Jesús Vidal (Marín).

La película nos pone en los pasos de Marco Montes, el segundo entrenador del Estudiantes, quien tiene una disputa técnica con el entrenador al cargo. Tras ello y ser expulsado de un partido por una pelea, decide ahogar sus penas en alcohol y coger el coche para volver a casa, estrellándose contra una patrulla de la policía. La jueza le impone como multa trabajos comunitarios, deberá hacerse cargo de un equipo de baloncesto un tanto especial, compuesto por personas con capacidades diversas, lo que Marco y su madre denominan “subnormales”. Por supuesto, esto no agrada a Marco en absoluto e intenta todas las triquiñuelas posibles para evitar cumplir su condena, sin éxito. Al final, deberá hacerse cargo del equipo e intentar que ese grupo un tanto especial, consiga apuntarse a la liga y aprendan a jugar al baloncesto lo mejor que puedan.

“Campeones” tiene muchas virtudes y sin embargo, también tiene defectos sonados. Sin duda, el peor de todos es la innecesaria trama amorosa en que se ven envueltos Javier Gutiérrez y Athenea Mata. Digamos que Montes es un tipo peculiar y al principio bastante repelente: no sólo no tiene la más mínima delicadeza al calificar de “subnormales” a los chicos del equipo sino que es un macarra y un peligro al volante por su inconsciencia. Además de todo eso, vive con su madre, una mujer pía de la vieja escuela que también sorprende por su repelencia instantánea (muy bien por Luisa Gavassa). Más adelante nos enteramos que Marco Montes estaba casado, pero se separó de su pareja porque ella quería ser madre y él no. Y me dirán, ¿qué tiene que ver esto en la historia? Nada. Es absolutamente irrelevante, no sólo eso, diría que es cansino porque aparte de distraer la historia principal y sugerir que la empatía es una cuestión sólo de progenitores, otorga al filme un halo de previsibilidad que si bien es cierto que todos sabemos de una u otra forma cómo va a acabar la película, mejor evitarlo. Sí, vale, ella consigue el transporte y todo lo que quieran, pero que no, que la historia parejil, en este caso, peca de ñoña y tan absolutamente ajena a la obra que da grima.

Por otro lado, como defecto menor, la música me ha parecido esperpéntica, una canción repetitiva que sacaba del desarrollo narrativo cada vez que sonaba un extracto y que sólo tenía su buen momento en los créditos finales. La utilización de este recurso chirría al espectador porque no acompaña, es tan estridente que hace incomodar en momentos en que debería pasar desapercibida.

Pero vayamos a lo bueno, que es mucho y más. Lo primero y fundamental tiene nombre propio: Javier Gutiérrez. ¿Hay alguien en este país que no esté enamorado de este actor? Se trata del actor más en forma del país, un monstruo de la pantalla, probablemente el mejor actor que haya dado el cine español en los últimos tiempos. Y eso se nota, se nota su bagaje en todo tipo de géneros y cómo se carga la actuación a las espaldas llevando de la mano al resto por muy buenos o muy malos que sean. Gutiérrez es un elemento integrador, un todo sin el que la película, seguramente, no habría llegado a buen puerto. Y es que al asturiano no hay nada que se le resista, incluso si se trata de echarse al hombro una película en la que la mayoría del elenco principal es amateur, como sucede aquí. Vemos a Javier Gutiérrez sufrir, dar perceguera, llorar, reír, todo de una manera tan natural que parece que ha sido entrenador de baloncesto toda su vida. Lo dicho, Gutiérrez es un valor seguro para cualquier producción, un actor firme, sereno, increíblemente bueno, que transmite seguridad y seriedad a cualquier tipo de película o serie (ejemplo: “Estoy vivo”, “El olivo”), porque da igual lo que se le ponga delante, estamos ante el mejor actor español actual sin ninguna duda.

Respecto al resto del elenco sólo se pueden decir cosas buenas y más aún teniendo en cuenta que la carga interpretativa recae sobre actores noveles, los que conforman el equipo Los Amigos, y que Javier Fesser anduvo buscando durante un cierto tiempo entre personas con capacidades diversas y valoró la posibilidad de que fueran interpretados por personas sin discapacidad. Afortunadamente, gracias al riesgo de Fesser, la película es más auténtica y consigue demostrar con estos actores y actrices, que las personas con otras capacidades pueden asumir roles protagonistas tanto en la gran pantalla como en la sociedad. Además, lo bueno de la película y de su guion es que para nada resulta ninguna escena en la degradación o ridiculización de los personajes del equipo sino que forman un conjunto excelente, totalmente creíble, que hace reír al público pero también empatizar con lo que se narra. Una línea muy peligrosa que Fesser ha desarrollado magistralmente, cosa que no era de dudar dada su experiencia con personajes poco comunes y su gran y admirable sentido del humor. Aquí se nos presenta a los jugadores con discapacidad como gente con los mismos problemas y conflictos que los considerados normativos, y es normal escuchar a algunos de ellos con conversaciones picantes, peleados entre ellos o con problemas cotidianos. Un acierto que puede sorprender a más de un espectador pero que no deja de ser una realidad.

“Campeones” es una película destinada para todos los públicos, entretenida, juguetona, quizá un poco previsible, puesto que visto el tráiler todos podemos averiguar cómo va a acabar el tema y sí, efectivamente acaba de esa manera. Sin embargo, es una unidad de elementos como el humor, las fantásticas interpretaciones y un ritmo muy bien llevado que contrasta los momentos dulces, desternillantes y la calma, la que la convierten en una película tanto interesante como esperanzadora.

Es interesante no sólo porque pone en valor un género, el humor, que siempre se considera menor a la hora de premiar o criticar pero que sin embargo constituye uno de los mayores retos del guionista, puesto que hacer reír es mucho más difícil y enrevesados los mecanismos que llevan a ello que el género dramático, para el que el público y sobre todo el más especializado y exigente, está preparado. En todos sus filmes Fesser consigue hacer reír, es más, desternillarse. Y por eso esta película también es esperanzadora más allá de que represente a España en los Oscar (y eso es un valor, puesto que raramente se presentan películas humorísticas 100% como lo es esta). Es esperanzadora porque debemos perder el miedo al humor, a hacer humor y a representarlo en nuestras pantallas, a ver cine de humor de calidad fuera de los tópicos y a dejar de considerarlo un género menor. Y también esperanza porque es fantástico que una película española como “Campeones” ha llegado al público y no se convertirá en un clásico inmortal de nuestra filmografía, pero cada vez más gente acude a las salas a ver cine español y eso es un motivo de orgullo. Algo está cambiando en nuestra mentalidad y por fin parece que el tópico Pajares y Esteso desaparece del imaginario colectivo para conseguir atraer a la gente a las salas.

“Campeones” es una comedia ligera pero que ha impactado por su sinceridad y su buen humor. El punto fuerte de la genialísima elección de actores y el haber arriesgado en guion y elenco, hacen de esta comedia de Fesser, una vez más, un éxito que esperemos que sea considerado como tal en los Premios Oscar, que ya va tocando. Se reirán, prometido.

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