Profesor Carlito Lebrilla, Departamento de Química de UC Davis, en su laboratorio
Profesor Carlito Lebrilla, Departamento de Química de UC Davis, en su laboratorio.

Los cambios en un tipo específico de molécula similar al azúcar, o glucano, en la superficie de las células cancerosas, las ayuda a diseminarse por otros tejidos, según una investigación realizada en la Universidad de California, Davis. Publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), este trabajo podría conducir al desarrollo de pruebas de diagnóstico y nuevas terapias para decelerar o parar la diseminación de los cánceres.

El equipo investigador está liderado por el profesor Carlito Lebrilla, del Departamento de Química de la UC Davis, quien trabajó con células derivadas de un colangiocarcinoma humano o cáncer de conducto biliar. Este tipo de cáncer es relativamente raro, pero está haciéndose más común en los EEUU. Metastatiza fácilmente, y a menudo es incurable cuando se diagnostica.

Generalmente, los investigadores estudian cómo las células cancerosas se propagan estudiando las proteínas en sus membranas supeficiales. Algunas de estas proteínas pueden servir como receptores que se relacionan físicamente con otras células, permitiendo a las cancerosas adherirse y moverse entre tejidos.

Pero las proteínas en las células vivas están también rodeadas con una amplia variedad de moléculas de carbohidratos parecidas al azúcar, llamadas glucanos. Estos glucanos modifican cómo las proteínas –y por lo tanto sus células- interactúan con su entorno. Mientras el ADN dicta la estructura de la proteína, los glucanos y carbohidratos se fabrican y son metabolizados por la propia maquinaria de la proteína. Esto hace que el estudio de estas moléculas sea aún más desafiante.

Recreación de una metástasis
Recreación de una metástasis

El laboratorio de Lebrilla en UC Davis ha estado estudiando los glucanos, las glucoproteínas y los papeles que desempeñan en el cuerpo durante muchos años, desarrollando nuevas técnicas para analizar y caracterizarlos.

El equipo de Lebrilla descubrió que las células de colangiocarcinoma metastásico tenían altos niveles de glucano manosa en las proteínas de la superficie. Estas células cancerosas carecían del gen de una enzima que descompone la manosa. La presencia de manosa se asoció con células cancerosas capaces de extenderse en una superficie y migrar a través de los poros en una membrana, simulando apretar a través de la pared de un vaso sanguíneo hacia el tejido circundante.

Lo interesante aquí es que es una nueva forma de ver la metástasis del cáncer. En lugar de mirar las proteínas, hemos visto cómo las modificaciones de las proteínas están afectando al comportamiento metastásico de las células cancerosas“, comenta Lebrilla.

Si los glicanos modificados son una característica de los cánceres metastásicos, eso podría presentar una nueva forma de diagnosticar el cáncer y tal vez predecir qué cánceres pueden volverse invasivos y cuáles no. Los glucanos y las vías metabólicas que los fabrican también podrían ser dianas de nuevos medicamentos.

Fuente: PNAS.

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