Los jugadores que llevamos años disfrutando de las entregas anuales de Call of Duty hemos visto como se han ido añadiendo y eliminando ciertos elementos jugables con el objetivo de aportar algo de frescura a una formula anual que no ha vuelto a ser la misma desde la época de la trilogía Modern Warfare y los primeros Black Ops de la pasada generación.

Estos últimos años hemos viajado al futuro, corrido por las paredes, dado saltos inimaginables usando jetpacks y otras muchas locuras que, en el fondo, buscaban desesperadas dar con el punto que volviera a atraer la atención de millones de jugadores.

La respuesta a todos esos cambios estaba escondida en el interior de la propia franquicia: los jugadores querían volver a la jugabilidad clásica de Modern Warfare.

Un nuevo clásico

Cuando Activision anunció en el E3 del pasado mes de junio los primeros vídeos de Call of Duty: Modern Warfare, fuimos muchos los jugadores que renovamos nuestras ganas de disfrutar de una nueva entrega de Call of Duty tras varios años de pequeñas decepciones y, ahora que el juego está a la venta, no podemos hacer más que alegrarnos por la decisión tomada por Activision e Infinity Ward.

Esta nueva entrega renueva decenas de aspectos jugables, perfila y pule otras tantas, renueva su motor gráfico y añade una de las mejores campañas de toda la franquicia y todo ello bajo la promesa de ofrecer un modo multijugador cohesionado en el que no habrá ningún tipo de contenido de pago que pueda dividir a la comunidad.

Con este panorama, comenzamos el análisis de Call of Duty: Modern Warfare, y ya os adelantamos que nos encontramos ante uno de los mejores juegos que ha dado la franquicia en toda su historia.

Un nuevo conflicto

Ofrecer una campaña tan impactante como la de la trilogía de Modern Warfare era tremendamente complicado. El recuerdo de Soap, Ghost y Price está grabado a fuego en la mente de los jugadores que disfrutaron de esas entregas hace ya más de 10 años y ofrecer una nueva historia que pudiera rivalizar con la nostalgia, parecía prácticamente imposible. Sin embargo, Infinity Ward se ha sacado de la manga un modo campaña que podemos completar en unas 7-8 horas – como siempre, dependerá del nivel de dificultad en que la juguemos – que demuestra estar al nivel de esa trilogía y, en algunos momentos, llega a superarla sin problemas.

En esta ocasión hemos decidido no hablar ni siquiera de la sinopsis de la misma para evitar estropear cualquier sorpresa, solo diremos que el título vuelve a mostrar un nuevo conflicto entre Rusia y Estados Unidos del que tendremos que tomar parte. La campaña nos presenta a una serie de personajes muy bien construidos, en los que las motivaciones de las partes quedan claras en todo momento y, aunque queda espacio para introducir a agencias y grupos terroristas que pretenden complicar la historia, en ningún momento tendremos esa sensación de “no saber qué estamos haciendo” que si hemos tenido en otras campañas de la saga.

Hay que reservar un espacio en este análisis al magistral trabajo realizado con el Capitan Price. Este mítico personaje ha sido el protagonista durante toda la campaña de promoción del juego durante estos meses y, ahora, queda claro el motivo. El papel que juega el personaje en la aventura, sus diálogos y la actuación del actor que le da vida son estupendas y, poco después de empezar a jugar, no podremos hacer otra cosa que empatizar con él.

Como siempre, la campaña también es la excusa utilizada para presentar al jugador muchas de las novedades jugables que después utilizará en el modo multijugador durante meses o años y, en esta ocasión, hay mucho que explicar.

Desde Infinity Ward han decidido revisar punto por punto todas las mecánicas de juego clásicas de Call of Duty para crear una experiencia algo más táctica y pausada. No estamos hablando de un cambio radical en la jugabilidad, si no de pequeños ajustes que ayudarán a evitar el caos y el frenetismo extremo de las últimas entregas para que la habilidad y la estrategia tengan más peso en el resultado final de las partidas.

Uno de los cambios que más nos han gustado tiene que ver con la posibilidad de apoyar el arma en las coberturas para apuntar manteniéndonos lo más protegidos posible. En la practica es algo similar a lo que podemos ver en títulos como Rainbow Six: Siege y que nos permite, por ejemplo, apuntar desde una esquina sin necesidad de sacar medio cuerpo para ver lo que está pasando al otro lado.

Lo mejor de todo es que, si este sistema no se hubiera introducido con cabeza, probablemente hubiera dado lugar a que los ‘camperos’ se multiplicaran en el multijugador mucho más que en otras entregas, pero el diseño de niveles está pensando para que un jugador no pueda quedarse mucho tiempo en una misma posición si no quiere que le disparen por la espalda.

Otra de las novedades tiene que ver con el movimiento y, es que, ahora el personaje es algo más pesado y da la sensación de ‘deslizarse’ menos al correr y que debemos pensarnos las cosas bien antes de iniciar un sprint de un lado a otro de la calle. Además, ahora se ha incorporado una nueva forma de correr en la que apoyamos el arma en el hombro y nos permite movernos algo más rápido a cambio de aumentar el tiempo necesario para volver a apuntar en caso de necesitarlo.

Las puertas también han pasado por el filtro de mejoras de Infinity Ward y, es que, ahora podremos optar por abrirlas como siempre o por abrirlas poco a poco para apuntar por la abertura sin que nos detecten los enemigos que hay al otro lado. Como decimos, no es especialmente beneficioso para los camperos porque siempre suele haber otras formas de acceder a los edificios.

El sistema de disparo y comportamiento de las balas también se ha revisado. Ahora, el movimiento de las balas es algo más realista lo que se traduce en que irán perdiendo velocidad y perdiendo altitud si disparamos a grandes distancias. Tendremos que tener a cuanta distancia se encuentra cada enemigo a la hora de apuntar si queremos abatirlo de un disparo a la cabeza. Además, el retroceso de algunas armas es mucho mayor que antes, obligando al jugador a pasar por un proceso de aprendizaje con cada arma que quiera dominar.

Estos son solo algunos de los cambios jugables más notables, pero hay muchos pequeños ajustes que hacen de la experiencia de juego algo mucho más profundo y divertido que en entregas anteriores.

Guerra multijugador

La gran apuesta de Infinity Ward se ha llevado también al modo multijugador competitivo y, es que, en esta ocasión, se estrenan varios modos de juego nuevos muy interesantes aunque algunos necesitan ciertos cambios para encontrar un buen equilibrio. Pese a todo, la oferta que la desarrolladora ofrecer a los jugadores desde el día del lanzamiento es lo suficientemente amplia gracias a los modos Tiroteo, Dominio, Ataque Cibernético, Duelo por Equipos, Guerra Terrestre, Cuartel General, Baja Confirmada – que se ha añadido después del lanzamiento – y Buscar y Destruir.

Lo primero que debe quedar claro es que los modos clásicos de la saga como Dominio o Duelo por Equipos pueden jugarse en su vertiente más clásica en la que se han respetado todos los puntos fuertes de cada uno de esos modos de juego. El frenetismo ahora combina con la estrategia y la táctica para dar forma a partidas divertidísimas en las podremos pasar horas jugando sin que se hagan ligeramente repetitivos.

Sin embargo, hay otros modos de juego muy interesantes que creemos que han sido un añadido fantástico para el multijugador. El que más nos ha gustado es, sin duda, el modo Tiroteo. Este modo 2vs2 puede jugarse con cualquier persona, pero desde aquí recomendamos encarecidamente disfrutarlo junto a un amigo con el que podamos comunicarnos.

Jugaremos en mapas de tamaño reducido y, cada dos rondas, cambiará el armamento disponible, por lo que tendremos que adaptar nuestro estilo de juego a las armas que nos lance el juego en cada momento. Aquí, salir al descubierto sin pensar puede dejar vendido a nuestro compañero, por lo que es fundamental compenetrarse y trabajar en estrategias conjuntas para terminar ganando la partida.

Duelo por Equipos recupera el frenetismo habitual de la saga, pero con un toque táctico que le ha sentado estupendamente. Además, ahora existe otra variante para un mayor número de jugadores que, aunque divertido, no termina de funcionar igual de bien debido al tipo de mapa en el que se están desarrollando las partidas.

Guerra Terrestre es la versión ampliada de Dominio y, aquí, nos enfrentaremos en dos equipos de 20 jugadores en los que tendremos que dominar y controlar diversas zonas del mapa para aumentar la puntuación que obtenemos cada pocos segundos. En esta modalidad tendremos la opción de utilizar todo tipo de vehículos para movernos por el mapa, convirtiéndose en toda una guerra campal que, en algunos momentos, recuerda tremendamente a Battlefield.

También podremos disfrutar de varias variantes como los mapas nocturnos, en los que estaremos equipados con unas gafas de visión nocturna. Han sido en estos mapas donde hemos disfrutado de las partidas más divertidas – y tensas – de todo el juego. Moverse en silencio, aprovechando la oscuridad, para ir dando caza al equipo rival es tremendamente adictivo. Esperemos que Infinity Ward siga apoyando este modo en los próximos meses.

Otro de los cambios tremendamente positivos tiene que ver con la gestión de los futuros contenidos descargables. Infinity Ward ha asegurado que no se lanzará ningún contenido de pago durante toda la vida útil del juego y que todos los modos y mapas serán totalmente gratuitos. A cambio, se incorporará un Pase de Batalla de pago con el que podremos ir desbloqueando recompensas estéticas que no tendrán repercusión a nivel jugable.

Juega con amigos… en cualquier plataforma

Muchos pensamos que nunca llegaríamos a verlo, pero lo cierto es que Activision e Infinity Ward han terminado de consolidar el Crossplay entre consolas y PC. Call of Duty: Modern Warfare es uno de los primeros AAA que ha permitido que jugadores de todas las plataformas jueguen juntos sin ningún tipo de barreras.

En un solo movimiento, se han dejado atrás los problemas para jugar con los amigos de toda la vida solo porque tenían una consola distinta a la nuestra y, a la vez, queda totalmente demostrado que no hay ningún problema a la hora de jugar partidas competitivas con usuarios de PC y consolas. El sistema de búsqueda de usuarios nos permite filtrar a los jugadores dependiendo de su plataforma y sistema de control, por lo que ningún jugador se sentirá en desventaja frente a otro de una plataforma diferente. Además, esto ha contribuido a multiplicar el número de jugadores disponibles, lo que ha reducido considerablemente los tiempos de búsqueda de jugadores entre partidas.

Nuevo motor gráfico

Si hay algo que destaca por encima de todo, es el renovado apartado visual de Call of Duty: Modern Warfare. La saga llevaba estancada años a nivel gráfico y el salto que se ha dado en esta edición es sobresaliente.

Algunos efectos como los de las explosiones, el fuego o la destrucción de escenarios han dado un gran paso hacia adelante tanto en consolas como en PC. Además, los usuarios de PC pueden activar el ray tracing para disfrutar de una iluminación mucho más realista que queda patente desde el primer momento.

Las físicas del juego también han sufrido grandes cambios. Ahora, los personajes son algo más pesados y los personajes enemigos tienen algo más de empaque, acabando con esa sensación de estar enfrentándonos a carcasas vacías a las que podría llevarse el viento en cualquier momento.

En lo que respecta a la campaña, se ha hecho un gran trabajo a la hora de representar a los actores que interpretan a los personajes principales y dotando de un diseño muy variado y lleno de detalles a los escenarios que recorreremos durante la aventura.

En lo que respecta al modo multijugador, encontramos diferencias entre el nivel de calidad de los escenarios pequeños y los más grandes. Creemos que Infinity Ward debería dar un repaso al diseño de los mapas grandes para hacer que la experiencia de juego no sea tan caótica. A día de hoy, en sencillo morir sin saber quien nos ha disparado, o desde donde lo ha hecho, algo que estropea en parte la experiencia de juego en esos mapas. Aun así, viendo el trabajo realizado en el resto del título, es probable que la desarrolladora no tarde en poner remedio a este problema.

A nivel sonoro nos encontramos ante uno de los juegos más trabajados en su vertiente multijugador. Tras el éxito que supuso el sistema de marcación de objetos de Apex Legends, el equipo de desarrollo de Modern Warfare ha intentado seguir esa idea pero abriendo su propio camino. Para ello, se han añadido decenas de frases que los personajes dirán automáticamente en función de lo que veamos en pantalla. Por ejemplo, si un enemigo aparece en pantalla, nuestro personaje dirá algo parecido a “enemigo detectado” y todos los jugadores aliados cercanos escucharán la frase. De esta forma, aunque no juguemos con amigos podremos colaborar con el resto de jugadores como si formaramos parte de la misma patrulla.

Lo que no nos ha terminado de convencer es el trabajo de doblaje realizado por Najwa Nimri para el papel de una de las protagonistas de la campaña. Por algún motivo, su tono y ritmo parecen totalmente fuera de lugar en todo momento y contrasta especialmente teniendo en cuenta que el resto de personajes están muy bien doblados.

Conclusiones sobre Call of Duty: Modern Warfare

Si eres uno de esos jugadores que estaba esperando un buen momento para reincorporarse a Call of Duty, te adelantamos que no encontrarás un momento mejor. Esta entrega está al nivel de las mejores de la saga y, eso, es decir mucho.

Recuperar la campaña tras su ausencia en Call of Duty: Black Ops IIII es toda una declaración de intenciones y los cambios realizados en el multijugador demuestran que el estudio quiere seguir innovando y dejar atrás los años de estancamiento. Estamos deseando ver como se desarrollan los próximos meses con la presentación de nuevos contenidos.

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