Baobabs Mausoleum Grindhouse Edition

Su nombre al completo es Baobabs Mausoleum Grindhouse Edition – Country of Woods and Creepy Tales. Esta obra de arte nacional está disponible gracias a esta revisión para todas las plataformas, a disfrutar en cualquier consola. Anteriormente hablamos en Fantasymundo de su último episodio, pero gracias a su Grindhouse Edition tenemos disponibles los tres en una sola entrega.

Baobabs Mausoleum 1

He de decir que la estética de Baobabs Mausoleum llama la atención, ya sea por esa paleta de colores y contrastes, por el tan trabajado pixel art o por la historia tan alocada y su manera de progresar. En ciertos aspectos nos recuerda a las mecánicas tan variadas y referenciadas que nos ofrece Evoland, mezclando temáticas y homenajeando clásicos. Sin embargo Baobabs Mausoleum Grindhouse Edition es disfrutable tanto para aquellos que llevamos tantísimo tiempo jugando como para los menos puestos en el tema.

Indie pero indie de verdad

Podemos decir que es la esencia de lo indie, el purismo, su forma más ancestral, y es que Baobabs Mausoleum está llevado a cabo por una única persona. De la retorcida mente que nos trajo Mezmeratu, llevado a cabo durante el confinamiento (se nota que no he tenido el tiempo y la paciencia suficientes para terminarlo), Jacob Jazz se encarga de todo. Él es el miembro fundador, CEO y, aunque parezca mentira, único empleado de Celery Emblem. Y ojo que por si fuera poco estamos esperando la salida de su próximo proyecto (el segundo de esta trilogía, Treelogy), Tamarindos Freaking Dinner, del cual ya podemos jugar una demo más que interesante.

Hasta que los estudios me permitan volver a agarrar un mando sin querer lanzarlo para terminar Mezmeratu, Baobabs Mausoleum Grindhouse Edition me ha entregado horas de diversión. Lo recomiendo encarecidamente ya que como anteriormente menciono, la atmósfera te atrapa y embelesa nada más verlo. Probablemente uno de los motivos principales es el uso del color, que se aleja de los estándares a los que estamos acostumbrados.

Acompáñame a viajar entre homenajes

Para empezar fuerte, te diré que Watracio Walpurgis es un detective berenjena vampiro. Quizás esta frase es un poco difícil de asimilar al principio, pero así vamos entrando en acción. El universo que nos propone Jacob Jazz está plagado de referencias, sin querer entrar a destripar demasiado os diré que la acción al más puro estilo Zelda y la visión en primera persona digna de Doom son de mis favoritas. Si después de soltarte esto te digo que existen combates por turnos y escenas típicas de las aventuras gráficas, quizás no te asombre tanto la primera frase de este párrafo.

Baobabs Mausoleum 4

Tenemos acción, tenemos combates y puzzles, vale. Tenemos mil mecánicas diferentes, repartidas en un porrón de minijuegos a cada cual más desternillante y humorístico. No hace falta captar las referencias, porque la historia por la que tiene que pasar Watracio engancha tanto y es tan divertida que no tiene importancia si no nos suenan.

Espera espera, ¿acaba de intentar trolearme?

En efecto, y esto tiene un nombre que no se usa con demasiada frecuencia: la cuarta pared. El juego interactúa directamente con el jugador, el sarcasmo de los habitantes de Flamingo’s Creek hace que no quieras perderte ninguna línea de diálogo. Pero durante los minijuegos también nos toca repartir y recibir, una creatividad encomiable. No quiero desvelar ninguno en concreto, pero me lo he pasado bastante bien con cada uno de ellos.

Entrando un poco en la historia (ah, Twin Peaks me gustaba pero yo era más de Expediente X), Flamingo’s Creek es un lugar recóndito que aparece cada 25 años en la Carretera del Albatro. Watracio, un fumador empedernido que trabaja para el FBI, se queda tirado por culpa de su coche y mientras intenta salir de ahí tendrá que lidiar con los problemas del pueblo, además de averiguar quién es el habitante 64.

Baobabs Mausoleum 2

La historia se divide en los tres capítulos que salieron en años sucesivos. Cada uno de estos capítulos se subdivide en actos, y la suma de los tres da lugar a 22 actos. La duración total de cada capítulo es de 3 o 4 horas aproximadamente, por lo que es una duración más que decente. La mayoría de los minijuegos tiene una duración cercana a los 20 minutos. Una buena decisión es la de poder elegir directamente el capítulo donde queramos comenzar, pues si ya hemos jugado alguna anteriormente podemos retomarlo justo donde lo dejamos.

Un aspecto técnico que me encanta

Baobabs Mausoleum Grindhouse Edition tiene un aspecto retro digno de una televisión CRT de antaño y un VHS que aunque fuera nuevecito ya se veía trillado. Si a eso le sumamos una ambientación pixel art tratada con esmero y dedicación, encontramos la salsa perfecta para un videojuego indie. No esperes diseños o animaciones de juegos Triple A, lo que hay es lo que ves y si al principio te choca su tosquedad, al final te acabas acostumbrando. No es un detalle que le afecte a mis ojos, al contrario.

Baobabs Mausoleum 3

La creatividad de los colores y el contraste de estos hace que los diseños realcen en su mayoría. Los distintos escenarios son muy llamativos y se diferencian entre sí, el movimiento de cámara al estilo Zelda me llena de nostalgia (o Nestalgia), y las mecánicas tan variadas hacen que cada minijuego se disfrute de una manera diferente (tantas horas de Frogger y se demuestra que la práctica se pierde con el tiempo).

Para finalizar, la banda sonora también es agradable. La canción de la intro al estilo policíaco que tanto le debe al jazz noventero es sublime, y durante el resto del juego los tonos de 8 bits amenizan nuestro viaje, con una variedad más que decente.

Conclusiones

El género indie no es para todos los públicos, algunas personas no consienten jugar a algo que no tenga unos gráficos de última generación o ni siquiera les atrae que no tenga multijugador. Si su aspecto te atrae de primeras como a mí, disfrutarás de una historia bastante entretenida y lo suficientemente larga para que te enganche pero no te canses. La variedad en los minijuegos hace que queramos seguir jugando, y la versatilidad de sus mecánicas consigue que no te aburras. El sarcasmo y la trama te mantienen atento, acompañado por una banda sonora correcta en todo momento. La creatividad y el trabajo duro de una sola persona es digno de alabar, sobre todo si valoras el humor absurdo.

Sus obras deberían ser un referente nacional, y ojalá pueda estar jugando pronto a Tamarindos Freaking Dinner. Mientras tanto, os recomiendo encarecidamente que le deis una oportunidad, y sino intentad hacer un juego por vuestra cuenta, a ver qué sale.

FantasyTienda: Figuras, merchandising, juegos
Mi primera Atari daba calambres cuando intentabas cambiar el juego; así es como juegas mejor. Devoro libros en transportes públicos o en mi cama de noche, y siempre estoy escuchando música.

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