Los fans lo llevan pidiendo desde el lanzamiento de la consola, con cada E3, con cada Nintendo Direct, por redes sociales, gritándolo a los cuatro vientos, e incluso haciendo círculos de invocación satánicos… Y por fin, ya tenemos en nuestras manos una nueva entrega de Animal Crossing. New Horizons se estrena en la híbrida de Nintendo con todo lo bueno que trae una de las sagas más queridas de la gran N, incorporando algunas novedades la mar de interesantes.

¿Que te llevarías a una Isla Desierta?

La premisa de New Horizons es sencilla: Somos los nuevos residentes de una isla desierta que pasará a ser nuestro hogar a partir de ahora. Tras crear a nuestro personaje eligiendo entre unas puñado de opciones, (que posteriormente se ampliarán enormemente) podremos elegir entre un tipo de isla entre cuatro, cada una con una distribución de rios y zonas altas distintas. Una vez decidido todo esto, aterrizaremos (o más bien amerizaremos) en la susodicha isla. Allí encontraremos al bueno de Tom Nook, sus sobrinos Tendo y Nendo, y un par de vecinos elegidos aleatoriamente. Los primeros minutos de juego servirán a modo de tutorial como coger algunas ramas, montar nuestra tienda de campaña, explorar un poco la isla… Y ponerle un nombre, algo importante ya que no podremos cambiarlo. Tras esto, nos iremos a dormir, y al despertar… ¡La aventura en nuestro nuevo hogar comenzará de verdad!

Como siempre, Tom Nook nos informará de que le debemos dinero por el viaje a la isla y la tienda de campaña. Podríamos decir que el objetivo del juego es ir pagando a Tom Nook las mejoras de nuestra casa, pero eso sería quedarse en la superficie. Al fin y al cabo, Animal Crossing es un juego que te invita a vivir a tu manera, personalizar a tu isleño, la isla, tus vecinos… Prácticamente puedes cambiarlo todo a tu gusto, sobretodo gracias a las nuevas posibilidades que incorpora New Horizons. Los jugadores veteranos ya lo saben; Animal Crossing es un juego para jugar a tu manera, en el que cada día hay algo nuevo que hacer. Hay jugadores que se centran en conseguir la casa más grande pagando una hipoteca tras otra, otros disfrutan creando diseños de ropa, y los más coleccionistas no se dejan ni un solo bicho, fósil o insecto sin recoger. Basta con jugar unos minutos al día para disfrutarlo durante una larga temporada, pero eso no significa que no te puedas pegar unas cuantas horas seguidas jugando debido a que es bastante adictivo.

Nuevos Horizontes

New Horizons llega sin revolucionar la saga, pero al mismo tiempo es la más completa hasta la fecha. Hablemos de algunas de sus novedades. En esta ocasión el juego cuenta con dos tipos de monedas. Por un lado las clásicas bayas, que conseguiremos de la manera tradicional: Vendiendo frutas, peces que pescamos, insectos tales como mariposas, tarántulas o ciempiés… O entrar en el mundo de la inversión de nabos, una opción que ya es un clásico en la saga, que lleva grandes riesgos y a la par grandes beneficios. 

Por otro lado tenemos las millas, un programa de puntos creado por Tom Nook que se basa en que realicemos diversas mini-tareas para ir consiguiendo más. Regar cierto número de plantas, talar un árbol, o gastar unas cuantas bayas son algunos ejemplos de estas tareas que parecerán una tontería, pero nos dan metas fáciles de conseguir que nos animan a variar nuestra forma de jugar y fomentan que la experiencia sea más divertida. Podremos emplear esas millas obtenidas para canjearlas en el cajero automático por diversos objetos, como tipos de suelo o paredes para nuestro hogar, ropa, decoración para la isla, etc. Además, las millas son la única forma de obtener los vales para viajar a islas desiertas, otra de las nuevas incorporaciones del juego.

Si en New Leaf viajabamos con el bueno de Tortimer a una isla a disfrutar de mini-juegos, en esta ocasión podremos viajar a una isla desierta, cuyas características como la vegetación o su fauna son procedurales. Allí, además de poder recoger todos los recursos que queramos, nos encontraremos animales que podremos invitar a la isla para que vivan con nosotros. Una vez hayamos hecho todo lo que queríamos y nos marchemos de la isla desierta no podremos volver a ella, ya que al generarse aleatoriamente, son diferentes en cada viaje, de modo que más nos vale aprovecharlo. Podemos encontrarnos desde islas lluviosas con muchos peces que pescar, otras con árboles con fruta que no podemos obtener en nuestro hogar, o incluso islas llenas de bambú, por poner algunos ejemplos.

Una nueva incorporación bastante interesante es la posibilidad de crear objetos mediante una mesa de bricolaje. Desde muebles a accesorios, con el bricolaje podemos “craftear” todo tipo de objetos, pero para ello necesitaremos dos cosas: Primero, la receta para crear el objeto en cuestión, y segundo, los “ingredientes” o materiales que pida la receta. Además, la forma en la que conseguimos la mayoría de las recetas, que es bastante dispar, hace que cada jugador se haga con recetas diferentes, lo cual puede servir para que intercambiemos objetos de bricolaje (o incluso las propias recetas, si las tenemos repetidas).

Es curioso cómo en esta ocasión el juego limita la exploración de la isla de forma orgánica desde el principio del juego. Al comenzar la aventura nos daremos cuenta que podemos movernos solo por una parte de la isla, debido a que no hay forma de cruzar los ríos. Esto no podremos hacerlo hasta que pasen unos días y Tom Nook nos de una receta para fabricar una pértiga, con la cual podremos saltar por encima de los ríos. Entonces nos toparemos con las zonas altas de la isla, una nueva zona inaccesible la cual no podremos alcanzar hasta que pasen unos días y avancemos el desarrollo de la isla.

En resumen, así es como funciona todo el desarrollo del juego, poco a poco, de forma gradual. Con el paso de los días desbloquearemos nuevas opciones, hasta que llegará un día que podremos incluso modificar el terreno o los ríos de la isla para dejarlo todo a nuestro gusto.

Todo al alcance de la mano

Los animalillos de Animal Crossing se actualizan a las nuevas tecnologías, y nuestro aldeano no se queda atrás: Ahora tendremos un Nookófono, un smartphone que cuenta con diferentes funcionalidades, como son mirar las recetas de bricolaje, consultar el sistema de puntos de millas, o entrar al Modo Foto, que está vez es más completo que nunca. Una forma orgánica de tener todas las opciones del juego con solo la pulsación de un botón.

A pesar de que hemos nombrado un buen montón de novedades, lo cierto es que este Animal Crossing: New Horizons nos deja, en ocasiones, con la sensación de que se podría haber dado unos pasos más hacia adelante e incorporar mejoras lógicas que vendrían muy bien a la saga. Para empezar, esperábamos una isla más grande. La que tenemos en New Horizons, sin llegar a ser pequeña, se nos quedará chica en cuanto demos cobijo a unos cuantos aldeanos. Sería genial que se pudiese ampliar de alguna forma. Luego tenemos pequeños detalles serían muy bien recibidos, como una mayor resolución en los diseños personalizados, que siguen siendo al estilo pixel-art, o que las herramientas tengan su propio inventario para no ocuparnos un montón de huecos. A la hora de viajar a islas de amigos, se agradecería bastante poder saltar la secuencia de introducción, que aunque es de lo más coqueta, al verla una y otra vez te acabas cansando. 

Otro pequeño gran fallo es que el juego nos obliga a construir los objetos de bricolaje de uno en uno, de modo que si queremos hacer, por ejemplo, diez cebos para pescar, nos toca hacerlos por separado. No voy a enumerar todas las mejoras que se me ocurren, pero para que os hagáis una idea, son pequeños traspiés que viéndolos individualmente no parecen gran cosa, pero que si los agrupas entorpecen la jugabilidad. Lo bueno es que muchos de ellos son aparentemente sencillos de solucionar mediante un parche, así que esperamos que Nintendo se ponga las pilas.

Con amigos mucho mejor

El Multijugador no difiere mucho de lo visto en New Leaf: Podremos jugar tanto online como en ad-hoc para viajar a otras islas o recibir visita de aldeanos, con un límite de ocho jugadores en total, lo cual no está nada mal.  Podremos conectar con gente que tengamos en la lista de amigos de la consola, o bien utilizando el llamado código dodo, que permite conectar sólo con los jugadores que lo introduzcan. Con los amigos podremos hacer casi de todo, con algunas excepciones, como viajar a islas desiertas. Como novedad, si creamos aldeanos con los perfiles de la consola, éstos vivirán en nuestra misma isla y podremos “invocarlos” para jugar juntos en la misma pantalla, con un límite de cuatro jugadores a la vez. Aunque algo limitado, ya que solo el jugador líder cuenta con inventario, esta funcionalidad de agradecer.

El aspecto visual de New Horizons es más bonito, agradable y buenrollista que nunca. Ahora el tiempo y iluminación del dia y la noche transicionan de forma dinámica, lo cual resulta más orgánico y nos deja paisajes muy bonitos. Veremos noches estrelladas con lluvia de estrellas, días lluviosos, y la playa invita a darse un chapuzón gracias a sus preciosas olas. También cabe destacar la interfaz, que es de lo más amigable e intuitiva. 

Por otro lado, la banda sonora sigue el estilo de la saga, que ya es de sobra conocido, con melodías tranquilas, relajantes, y pegadizas que acompañan nuestra vida isleña. Los efectos de sonido son un gran punto positivo en esta entrega, especialmente los sonidos ambientales del viento, los bichos que pululan cerca, o las olas, que usando auriculares te hace sentir como si estuvieras en la isla de verdad. Genial trabajo de localización al castellano como de costumbre en la saga, con un montón de chascarrillos y expresiones utilizadas por los habitantes de la isla que nos sacarán unas risas.

Conclusiones

New Horizons nos trae muchas novedades que la saga necesitaba y se convierte en la mejor entrega hasta la fecha, siendo más adictiva que nunca… Pero eso no quita que necesite algún que otro arreglo. Al igual que el espíritu de la saga, que se basa en hacer las cosas poquito a poco, así parece que mejora la saga, de forma gradual y sin cambios bruscos. La duración es simplemente infinita, ya que depende de cada jugador, y os podemos asegurar que exprimirlo al máximo nos va a llevar más de cien horas aseguradas. Si tenéis amigos con el juego la diversión aumenta, ya que es muy entretenido visitar a los amigos de vez en cuando, hacerles regalos, y pasar un rato juntos, algo que se nota que Nintendo le ha puesto especial mimo al permitir hasta ocho jugadores a la vez. En definitiva, si eres amante de la saga probablemente ya lo tengas en tu estantería, pero si eres de los que no se deciden, te invito a que le des una oportunidad, ya que New Horizons es un nuevo imprescindible para Nintendo Switch.

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