El año que viene, 2020, el primer Ace Combat cumplirá 25 años. Todo un logro para cualquier saga de videojuegos, pero con más mérito aún para aquellas con un nicho de mercado tan específico, el de simuladores de combate aéreo. Un género que precisamente hace unas décadas estaba muy en auge y que disfrutaba de muchos exponentes de gran calidad, pero que actualmente no cuenta con un catálogo tan extenso como los fans querríamos.

Creemos que en gran parte es por eso que tanta gente espera cada nueva edición con ganas y también, por qué se examina con tanto detalle. No es fácil adaptarse a los nuevos tiempos con un estilo de juego con relativamente poco margen de maniobra y donde hay que estrujarse mucho la cabeza para poder desarrollar novedades y variedad en el juego para que las mecánicas no se vuelvan repetitivas.

Bandai Namco lo intentó hace unos años con Assualt Horizon, virando más hacia un estilo arcade que pegaba fuerte aquellos años, pero que no dejó del todo satisfechos a los fans. Es por ello que en esta ocasión se ha querido volver más hacia los orígenes, algo que por cierto, es lo que pega fuerte ahora.

Su historia nos sumerge de nuevo en los conflictos entre la Federación de Osea y Erusia, uno de los países del continente de Usea, siguiendo los eventos vistos en Ace Combat 4 y 5. En esta ocasión nuestra protagonista es Avril Mead, una aspirante a piloto que consigue el sueño de pilotar un avión restaurado por ella misma junto a su abuelo justo el día en que, una vez más, comienzan las hostilidades entre los dos países, por motivos no muy claros. La narración corre de su parte, mientras que en las misiones controlaremos a Trigger, piloto del escuadrón Mage de las fuerzas de Osea, condenado por asesinato en unos eventos que ocurren en las primeras horas y que no vamos a desvelar.

Por una parte la historia tiene cierto interés desde el punto de vista humano, ya que siendo un conflicto bélico a gran escala, nos centramos más en seguir los acontecimientos de personas concretas dentro del universo ficticio de Ace Combat. En este sentido funciona mejor, ya que los conflictos entre los países son bastante arquetípicos y ciertamente, salvo que ya los conozcas de antemano, al jugador le cuesta saber quién es quién, sobre todo teniendo todos nombres tan similares. Hay un ascensor espacial o algo así de por medio, un expresidente que es héroe de guerra, delincuentes surcando los cielos; esas cosas se recuerdan más y mejor.

Las cinemáticas entre misión y misión, explicando todo el contexto por el cual nos toca sobrevolar los cielos y disparar a diestro y siniestro, son de una belleza bastante sorprendente. Se nota el esfuerzo de Project Aces por dotar de un contexto significativo a la campaña principal, que por cierto, dura entre 12 y 15 horas dependiendo de nuestra habilidad.

Durante ese tiempo realizaremos misiones de diverso tipo con una duración aproximada de 20 minutos cada una, con unos objetivos bastante variados para lo que es un título de combate aéreo. Es lo que comentaba antes; se nota que los desarrolladores han intentado exprimir todas las posibilidades al máximo y en gran parte la jugada les ha salido redonda, ya que resulta bastante sorprendente los giros y vueltas de tuerca que se le puede dar a algo con tantas restricciones. En este sentido, aprovechan bastante las condiciones atmosféricas complejas, cuyos efectos suelen resultar devastadores tanto para la nave como para nuestra visibilidad o el sistema de guiado de los misiles.

De todas formas, es cierto que, si bien el esfuerzo es loable, se sigue notando cierta monotonía en la ejecución de estas misiones, ya que al final todo se reduce a destruir enemigos con nuestras armas de fuego. De muchas y variadas formas, eso sí. Es por esto que debemos decir que la variedad es excelente dentro de lo que supone tener siempre un sistema algo limitado de base. Destaca, tanto por su espectacularidad como por el peso dentro del argumento de la campaña, la aparición de drones a los que hay que derribar, sobre todo cuando los lanza a docenas una nave denominada Arsenal Bird. Todo muy épico.

Siendo una experiencia principalmente arcade, como no podía ser de otro modo, tenemos cierta profundidad tanto en el control de nuestros aviones como en su personalización. De lo primero, destacar que según nuestra experiencia y paciencia, podemos decidir jugar con un modo de control más sencillo y que se domina fácilmente y otro más verosímil donde nuestro caza solo puede maniobrar controlando el alabeo, guiñada y cabeceo y que por supuesto, es para jugadores más experimentados. En cualquiera de los dos casos, la respuesta a los controles es magnífica y pilotar a cualquiera de las 30 opciones que tenemos disponibles resulta una delicia, aunque desde aquí recomendamos el control experto, más satisfactorio a largo plazo.

Esto no significa que sea fácil, ni mucho menos. Después de las primeras misiones, que resultan un paseo principalmente porque los cazas enemigos apenas disparan, la cosa se vuelve compleja, con misiles dirigiéndose a nosotros continuamente, limitaciones en el arsenal y múltiples objetivos al mismo tiempo.

Dentro del catálogo disponible en esta edición hay clásicos como el F22-A o el F-15 Strike Eagle y otros más experimentales que iremos descubriendo. Todos estos modelos los podemos ir adquiriendo en un árbol bastante completo que funciona usando los créditos que conseguimos en las misiones. Está a medio camino entre una tienda y un árbol de habilidades, de tal forma que tenemos que pensar un poco antes de gastar a lo loco, pero en todas las opciones disponibles tenemos tela que cortar. Además de aviones podemos comprar piezas que nos permiten mejorarlos y armas especiales para cambiarlas dependiendo del tipo de objetivo que nos interese. Hay que pensárselo bien, ya que la cantidad que podremos llevar en el avión es bastante limitada teniendo en cuenta la duración de las misiones.

En cuanto a contenido, tenemos como principal modo de juego la campaña, donde podremos repetir misiones en cualquier nivel de dificultad para batir nuestro récord de puntuación y tiempo, además de conseguir créditos extra. También tenemos Vuelo libre, para deleitarnos con los escenarios y efectos climatológicos, muy recomendable sobre todo para aprender a controlar las naves en modo experto. Por supuesto, tenemos modo multijugador, con un contenido suficiente pero sin alardes: por equipos o todos contra todos. Aquí sí tenemos margen de mejora, ya que aunque funciona correctamente y es bastante divertido, a largo plazo acaba cansando.

Centrándonos ya en aspectos más técnicos, está claro que si en algo destaca Ace Combat 7 es en el aspecto gráfico. Nos encontramos con la mejor versión de Unreal Engine tanto en los escenarios como en los aviones pero sobre todo, en los efectos de volúmenes que componen las nubes y demás procesos climáticos, impresionantes. Muchas veces nos preguntaremos si estamos ante secuencias de vídeo o modelado 3D, sobre todo en los planos largos de las bases o detalles en las cinemáticas. Cabe destacar además que estos efectos volumétricos no son solo estéticos sino que tienen gran impacto en la jugabilidad; desde las nubes, que pueden congelar nuestros sistemas si pasamos mucho tiempo en ellas, hasta los rayos y tormentas que nos dejarán sin visibilidad y donde los misiles fallarán más que una escopeta de feria. El sol también nos cegará en ocasiones, complicándonos la tarea de apuntar.

Todo este esfuerzo es bastante necesario ya que, como es evidente, los enemigos serán motitas en el horizonte y si bien podemos acercarnos hasta colisionar con ellos, en la mayoría de casos parecen más una bandada de pájaros. El HUD es lo que más veremos en nuestras pantallas y es lo que nos marca tanto el tipo de enemigo como su posición y distancia. Incluso los enemigos terrestres parecen manchas en el suelo cuando les disparamos a más de 500 metros.

Los efectos de explosiones, chispas y disparos varios son algo más discretos, también por la misma razón; que los solemos ver de lejos. No tienen nada de especial y creemos que es por eso que Ace Combat se recrea tanto en las cinemáticas y en el hangar en mostrarnos hasta el último tornillo del fuselaje del avión; ya que no los vamos a ver durante el juego, que sepamos que los desarrolladores se lo han trabajado.

La banda sonora es una auténtica delicia, aunque en algunos casos, con el fragor de la batalla, pasa desapercibida. Los efectos de sonido están a la altura, pero una vez más sin destacar demasiado y los diálogos nos llegan en inglés con subtítulos en español. Durante las cinemáticas y explicaciones varias antes de las misiones están bien y no hay ningún problema, pero nuestros compañeros de vuelo tienden a hablar mucho y la tarea de leer los subtítulos durante la batalla se antoja harto complicada. Más aún cuando entre chascarrillo y chascarrillo, cuentan cosas relevantes para la misión. Para mejorar este aspecto existen dos opciones: o localizar el juego, por supuesto, o si no puede ser, al menos distinguir entre el diálogo puramente ocasional y las órdenes concretas, poniendo estás últimas como parte de los objetivos de la misión, etc.

Esto no quita para que esta entrega de Ace Combat sea una de las mejores de las décadas que lleva esta saga activa en el mercado. Pese a algunos inconvenientes menores, estamos seguros de que dejará satisfechos tanto a los fans como a los que se enfrenan por primera vez a una misión de este calibre.

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