En una época en la que estamos saturados de información, es muy complicado llegar a un juego casi sin saber nada sobre él. A diferencia de nuestra niñez, ahora podemos leer avances y análisis o ver todo tipo de gameplays para saber si el próximo juego que vamos a comprar merece el desembolso que estamos haciendo.
Sin embargo, hay juegos que terminan llegando a las estanterías sin hacer demasiado ruido y, 9 Monkeys of Shaolin, el nuevo proyecto de Sobaka Studio – creadores del interesante Redeemer – es uno de ellos. Este beat ’em up ha aterrizado en Xbox One, PlayStation 4 y PC para dar su propia visión al género.

Monjes legendarios

Lo primero que destaca en 9 Monkeys of Shaolin es que el título traslada la clásica acción de los beat ’em up de ‘Yo contra el barrio’ a la China feudal con todo lo que eso supone a nivel de escenarios, armas, enemigos y movimientos de combate. Pero vayamos por partes.

A nivel argumental, el título nos presenta a Wei Cheng, un pescador que ha visto morir a su familia y al resto de los habitantes de su pueblo a manos de un grupo de piratas despiadados de los que, por supuesto, quiere vengarse. Este viaje de ira y muerte le llevará a un asentamiento de monjes Shaolin que también quieren detener a estos piratas y a los que se unirá para aprender sus habilidades de combate.
Este asentamiento servirá de base de un modo aventura que cuenta con unas 25 misiones de unos 10-15 minutos de duración. Estas 25 misiones están divididas en cinco actos que nos llevarán a distintas localizaciones de China mientras conocemos más detalles de una historia que nos ha sorprendido por su profundidad y cantidad de diálogos.
Cuando nos ponemos a los mandos de un beat ’em up acostumbramos a leer cuatro frases que sirvan como justificación de una oleada de muerte y sangre indiscriminada, pero en 9 Monkeys of Shaolin descubriremos una historia más trabajada que, sin destacar en ningún momento, recuerda irremediablemente a las películas de acción asiáticas que tan populares fueron en la década de los 80 y 90.

Como decíamos, entre misión y misión podremos movernos por el asentamiento para varias cosas pero, sin duda, la más importante tiene que ver con la gestión de las habilidades y movimientos del personaje. Al finalizar cada misión recibiremos puntos de habilidad que podremos usar en la tienda para desbloquear mejoras activas o pasivas como un mayor aumento del daño, más defensa o velocidad a la hora de encadenar los combos.
También iremos desbloqueando nuevo equipo – armas, zapatos y collares – que aportan distintas habilidades como la posibilidad de recuperar Qi con cada ataque, recuperar vida al bloquear golpes enemigos y otras habilidades similares. Todos estos modificadores nos permiten adaptar nuestro estilo de juego para sacar mayor partido a estas ventajas y, sobre todo en el nivel de dificultad más alto, son especialmente necesarias.

Puñetazos y patadas al estilo oriental

Pese a que las opciones de mejora y personalización del héroe son muy interesantes, cuando nos ponemos delante de un beat ’em up buscamos repartir golpes a todo aquel que se cruce con nosotros y ahí 9 Monkeys of Shaolin se defiende más o menos sin problemas. Como decíamos, el juego cuenta con unas 25 misiones en las que iremos descubriendo distintos enemigos que irán desde los clásicos masillas que acudirán a nuestro encuentro en grandes grupos, pero equipados con un arma básica y sin defensas hasta a otros enemigos equipados con armaduras pesadas y armas de gran tamaño con los que tendremos que usar golpes especiales para desestabilizarles y causarles daño poco a poco. También nos enfrentaremos a soldados con escudos, otros equipados con armas arrojadizas, soldados equipados con bombas que pretenden inmolarse a nuestro lado e incluso fantasmas a los que solo podremos dañar con ataques Qi.

Aunque el juego está lejos de alcanzar la excelencia, lo cierto es que sabe combinar los distintos tipos de enemigo con acierto para ponernos en aprietos en más de una ocasión y eso es algo muy de agradecer.

9 Monkeys of Shaolin también reserva un hueco para los combates contra jefes finales. Al final de cada acto tendremos que eliminar a un enemigo especial que nos obligará a aprendernos sus patrones y a controlar los timmings para derrotarlo antes de que nuestra barra de vida se vacíe por completo. La verdad es que estos combates son especialmente divertidos y nos han sorprendido para bien.

Los niveles no se limitan a ser fases lineales que recorrer de un punto a otro eliminando enemigos, si no que muchas cuentan con obstáculos o particularidades que nos obligarán a permanecer atentos. Por ejemplo, hay un nivel en el que recorreremos un pequeño pueblo mientras una tormenta provoca que caigan rayos a nuestro alrededor. En otra ocasión exploraremos un templo en el que algunas estatuas lanzan fuego que tendremos que esquivar y, en otras, tendremos que ir saltando de plataforma en plataforma mientras los enemigos llenan la pantalla a nuestro alrededor.

Un problema de equilibrio

Como decíamos algo más atrás, el juego nos permite acceder a nuevos ataques y habilidades cuando las vamos desbloqueando. Al principio, nuestro repertorio se limita a un movimiento para esquivar, un golpe rápido, otro fuerte y otro punzante. A todo eso hay que sumar un movimiento de bloqueo que nos permite repeler los ataques de los enemigos si lo realizamos en el momento correcto. Sin embargo, con el paso del tiempo desbloquearemos otros movimientos que nos permitirán, por ejemplo, lanzar por los aires a los enemigos o ralentizarlos.

El hecho de desbloquear nuevos movimientos nos pareció muy interesante hasta que descubrimos una combinación de equipo y movimientos que nos convirtieron en un ser totalmente indestructible. Al descubrir esa combinación el juego perdió toda la gracia porque empezamos a superar los niveles sin recibir un solo golpe cuando, hasta ese momento, teníamos que esforzarnos al máximo para superarlos. Es cierto que podríamos optar por no utilizar esa combinación, pero está ahí y perjudica seriamente la experiencia de juego.

Aquí no desvelaremos como hacer esta combinación, pero, tras una búsqueda rápida en internet, hemos comprobado que son muchos los jugadores que han tenido el mismo problema en un momento u otro de juego. La parte negativa es que esto arruina la experiencia de juego, pero la positiva es que podría solucionarse mediante un parche para nerfear esa habilidad.

Una China de acuarela

Sobaka Studio ha optado por un estilo cartoon para ambientar 9 Monkeys of Shaolin. Este estilo artístico le ha permitido enmascarar ciertos problemas gráficos como texturas de baja calidad o modelados y animaciones que quedan lejos de lo esperado. Sin embargo, pese a esos problemas, lo cierto es que la variedad de escenarios y lo colorido de la propuesta lo convierten en un título vistoso.

A nivel sonoro, el juego cuenta con una banda sonora compuesta por varios temas ambientales que encajan a la perfección con la temática del juego. Es cierto que ningún tema destaca especialmente, pero acompañan en todo momento sin hacerse repetitivas. Además, el juego está traducido al castellano, por lo que no tendremos problemas a la hora de seguir la historia.

Conclusiones sobre 9 Monkeys of Shaolin

No vamos a mentir: cuando empezamos a jugar a 9 Monkeys of Shaolin pensamos que estábamos ante un juego mediocre. Los primeros minutos delante de este beat ’em up fueron agridulces debido a ciertos problemas de sincronización entre el audio y la imagen en el vídeo de introducción y a un aparado artístico que, al principio, choca un poco debido a la baja calidad de sus texturas. Sin embargo, si se le da una oportunidad, nos mantendrá enganchados hasta el final – especialmente si lo jugamos en el modo cooperativo local u online junto a un amigo -.
La variedad de los niveles y la posibilidad de rejugarlos en cualquier momento lo convierten en una opción interesante para todos aquellos que busquen un título sencillo que poner en casa en reuniones con amigos.

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