Estamos viviendo una época dorada para los fans de los juegos de acción con vista isométrica. Solo este último año, hemos podido disfrutar de obras como Ape Out o The Hong Kong Massacre y, viajando un poco más en el tiempo, Hotline Miami y su secuela siguen siendo verdaderas obras de arte con un diseño de niveles y una jugabilidad tan bien medida que cada partida de cinco minutos se termina convirtiendo en largas rachas de juego de más de una hora.

En medio de este resurgir del género, Sobaka Studio apostó hace dos años por darle una vuelta de tuerca a estos juegos de acción frenéticos con Redeemer, un título que sustituye la velocidad endiablada y la muerte instantánea del protagonista y enemigos por un sistema de combate algo más parecido al de un beat´em up en el que es importante encadenar combos y realizar contras para salir ileso de los combates.

Pese a sus cambios, el juego no terminó de destacar en medio del amplísimo catálogo de Steam, por lo que, desde entonces, el estudio ha estado trabajando en una versión mejorada que llega ahora a Xbox One y PlayStation 4 tanto en versión física como digital para lograr el éxito que no cosechó en su lanzamiento original.

Sangre y fuego

El argumento de Redeemer es una mera excusa para invitarnos a destrozar las caras de nuestros enemigos a base de puñetazos. El juego nos presenta a Vasily, un antiguo mercenario dedicado a la tortura y el asesinato que lleva 20 años retirado en un monasterio en las montañas. Por desgracia, el líder de su antiguo equipo lo ha encontrado y ha provocado una masacre en el monasterio. A partir de ahí, el único objetivo de Vasily será acabar con todos aquellos que se han atrevido a formar parte del ataque.

En la práctica, Redeemer nos plantea una campaña dividida en 15 niveles que podemos tardar en completar de cinco a seis horas dependiendo del nivel de dificultad seleccionado en los que tendremos que avanzar destrozando a todo aquel que se ponga por delante. Esta propuesta que funciona estupendamente en títulos como Hotline Miami, aquí termina siendo algo repetitiva en la segunda mitad del juego.

El motivo de que el sistema de juego se haga algo monótono de cara a la ultima etapa del juego se debe, sobre todo, al hecho de que Redeemer abandona el frenetismo de títulos similares para ofrecer una capa de profundidad en el combate que, en la práctica, no llega a ser lo suficientemente variado para mantener nuestra atención. El sistema de combate se basa en el uso de dos ataques que podemos combinar para realizar distintos combos: uno para golpes a un único enemigo y otro para golpear en área a varios rivales a la vez a cambio de hacerles algo menos daño. Esos dos movimientos podremos realizarlos con los propios puños o con alguna de las múltiples armas que iremos encontrando a lo largo del juego y que aportan un plus de variedad indispensable a los combates. Cada una de estas armas causa un daño distinto a los rivales y nos permite atacar con mayor o menor rapidez. Por ejemplo, si cogemos un cuchillo atacaremos muy rápido y encadenaremos rachas de golpes con facilidad mientras que si usamos un hacha de bombero, atacaremos lentamente pero causaremos un daño atroz a los enemigos.

El uso de las armas cuerpo a cuerpo se puede combinar con las armas de fuego que podremos recoger y que engloban pistolas, escopetas y diversos rifles de asalto para causar estragos a larga distancia. Era complicado usar combinar con acierto el uso de armas de fuego y armas cuerpo a cuerpo, pero lo cierto es que el estudio de desarrollo a encontrado el equilibrio para que no nos importe atacar de una forma u otra.

Un combate divertido, pero básico

Durante los combates también tendremos que estar muy pendientes de los ataques enemigos. Cómo ocurre en la saga Batman Arkham o en otros muchos juegos similares, veremos una señal en los rivales justo cuando vayan a golpear y, si estamos atentos, podremos bloquear el golpe para evitar que rompan nuestro combo y seguir atacando sin problemas. El sistema de combate se completa con la opción de activar ejecuciones especiales cuando dañemos a los rivales y la posibilidad de usar el entorno para ejecutarlos de formas muy creativas.

El problema reside en que, en la práctica, superar los combates no es demasiado complicado y podremos limitarnos a destrozar a nuestros rivales sin esfuerzo. Lo que hacía grande a otros títulos como Hotline Miami era precisamente esa sensación de desafío extremo en el que un solo error podía destrozar una partida perfecta. Aquí nunca llegaremos a tener la sensación de éxtasis al superar un nivel entero sin morir. Aprovechamos para recomendar el jugar la campaña directamente en el nivel de dificultad más alto, ya que así es bastante más disfrutable.

El juego cuenta con un sistema de mejorar de habilidades que nos ha parecido muy interesante pero que podría haber dado algo más de sí. En lugar de limitarnos a subir de nivel al eliminar enemigos, el árbol de habilidades cuenta con una barra de progreso propia para cada arma de fuego y para los dos tipos de ataque cuerpo a cuerpo. Para mejorar cada uno de esos elementos tendremos que usarlo muchas veces durante el combate. Por ejemplo, si utilizamos mucho la pistola, nuestra habilidad con esa arma mejorará. De esta forma el juego nos invita a jugar de la forma que más nos guste y, a la vez, a probar otras opciones para mejorar el daño que causamos con otras armas o ataques.

Como añadido adicional, el juego cuenta con un modo cooperativo para dos jugadores en modo local. Este modo es tremendamente divertido y, aunque la cámara está muy limitada en este modo, merece la pena darle una oportunidad.

Redeemer: bañado en sangre

A nivel técnico, destaca el buen trabajo realizado en el diseño de personajes. El juego cuenta con una pequeña selección de enemigos muy bien recreados y que son completamente diferentes no solo a nivel visual si no también en patrones de ataque y movimientos. Es sencillo adaptar nuestro estilo de juego dependiendo de lo que veamos en pantalla y eso es algo muy de agradecer en un juego de este estilo. Lo que no nos ha convencido es el diseño de niveles. Todos los escenarios son totalmente lineales y prácticamente nos limitaremos a avanzar por pasillos sin posibilidad de explorar o de tomar rutas alternativas para sorprender a los enemigos.

El juego hace un buen uso de la sangre y la violencia para representar la ira y la furia que siente el protagonista y en ningún momento parece contenerse a la hora de mostrar escenas duras.

A nivel sonoro nos encontramos ante un juego con una banda sonora sensacional repleta de temas machacones que encajan a la perfección con la violencia y el estilo visual del título. Además, el juego cuenta con un completo doblaje al inglés subtitulado al castellano.

Conclusiones sobre Redeemer

Redeemer es un juego divertido que funciona durante las cinco o seis horas que tardaremos en completar la campaña por primera vez. Sin embargo, la falta de extras y de un sistema de juego algo más complejo no nos invitará a rejugarlo una vez finalizado. Si Sobaka Studio hubiera optado por incluir algún tipo de incentivo adicional para seguir jugando, Redeemer podría haberse convertido en uno de esos títulos a los que volvemos una y otra vez para seguir superando las mismas fases para mejorar nuestro tiempo o puntuación.

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