Los científicos se acercan cada vez más a un tratamiento potencial de la osteoporosis, tras llevar a cabo el mayor estudio genético jamás iniciado con especial incidencia en el rango de edad en la que la pérdida ósea suele manifestarse, de forma más habitual en mujeres.

Investigadores de The University of Queensland y McGill University en Canadá han liderado este estudio, que ha identificado 153 nuevas variantes genéticas asociadas con la pérdida de la densidad ósea, que a menudo deriva en fracturas. Los investigadores del Diamantina Institute de la UQ, el doctor John Kemp y el profesor David Evans, encontraron un gen, llamado GPC6, fuertemente implicado en la osteoporosis, y que hasta ahora no había sido ligado a esta enfermedad.

Este gen es especialmente interesante”, comenta Evans, “porque codifica una proteína que está presente en la superficie de las células, lo que lo convierte en un candidato potencial para convertirse en objetivo de terapia. Nuestros estudios muestran que eliminándolo en modelos animales, se produce un aumento de la densidad ósea”.

Este estudio genético ha implicado a más de 140.000 individuos del UK Biobank -un registro de datos sanitarios del sistema de salud del Reino Unido, con evaluaciones de densidad ósea tomadas a través de ultrasonidos dirigidos al talón. El estudio triplica la cantidad de genes que se conocían y estaban implicados en la pérdida de la densidad ósea. Las nuevas variantes genéticas representan el 12% de la heredabilidad de la enfermedad.

El profesor asociado J. Brent Richards, de la McGill University, confirmó que hay un fuerte componente hereditario en la salud ósea, pero la osteoporosis a menudo no se detecta hasta que se produce una fractura. “En 8540 participantes que informaron de fracturas anteriores derivadas de simples caídas, se hicieron asociaciones con 12 de los nuevos genes identificados“.

Los resultados podrían ser utilizados para desarrollar programas de detección en el futuro, para identificar a los individuos que más pueden aprovechar las medidas preventivas.

Hay un nuevo estudio en marcha, con datos de medio millón de personas, que podría arrojar más luz sobre la genética subyacente a la osteoporosis, y priorizar los genes más susceptibles de desarrollar la enfermedad.

Fuente: The University of Queensland.

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