No es la primera vez que David publica, este es su séptimo trabajo. Pero esta vez noto que ha progresado hasta situarse como referencia en el fantástico español.
A finales de octubre asistimos en Valencia a la presentación de “Heredero de la alquimia” (disponible en FantasyTienda), de David Mateo, aunque no sabíamos muy bien qué nos encontraríamos una vez tuviéramos ante nosotros la novela publicada por el sello Ilarión de Dibbuks. Sin embargo, David era un amigo, y tras un largo peregrinaje por otras editoriales, publicaba su séptima obra, una mezcla entre fantasía e historia. Hasta entonces, tan sólo teníamos como referencia esta entrevista con su autor en Fantasymundo, quien un año antes nos hablaba de ella.
David es un gran comunicador, todos los que le conocemos lo sabemos, porque le conocemos en persona y seguimos sus andanzas en La Sombra de Grumm y en su columna de opinión en Fantasymundo. Y no fue distinto con su novela... en esa entrevista ya nos dejó con la miel en los labios, aunque entonces él no sabía que a la postre terminaría publicando con otra editorial, y la novela no vería la luz hasta casi un año después. El periplo hasta las librerías de un libro en ocasiones es tortuoso, y eso sucedió con “Heredero de la alquimia”, que finalmente todos los lectores pueden disfrutar.
Sin duda, el principal elemento que seduce al lector es la atmósfera. El misticismo, el terror, el erotismo, la comedia... todos estos ingredientes están presentes en la novela, y se nos dosifican en el momento perfecto
¿Qué podemos encontrar en ella? David es un amigo (y colaborador del portal), pero todo el mundo sabe, o debería saber, que en Fantasymundo no nos casamos con los coleguitas, y si una novela no nos ha llegado como pensábamos que lo haría, hemos de decirlo. Nos sabe mal hacerlo precisamente en estas fechas de concordia, amistad, amor y regalos, en Navidad uno no debería recibir según qué disgustos, pero no podía dejar 2010 sin ser sincero con un amigo. Aunque su obra venga envuelta en la preciosa y sugerente portada dibujada por Elena Dudina, una joya como ilustradora que habrá que seguir.
“Heredero de la alquimia” es una enorme novela de aventuras que te atrapa desde el principio y no te deja hasta el final. Sí, David, he de ser sincero por mucho que duela: has tardado tiempo en escribirla y tiempo en publicarla, pero todo ese viaje ha merecido la pena, maldito: te ha salido redonda. No es peloteo del barato (ya hablaremos de cifras tú y yo)... esperaba encontrarme una buena novela, no en vano todos los redactores de Fantasymundo pueden elegir qué libros les enviamos para reseña, y yo elegí conscientemente tu novela tras la entrevista que te hice el año pasado. Pero me encontré un novelón, con profundidad, ritmo, manos argumentales bastante bien jugadas y sobre todo, trepidante. Es complicado conjugar una trama seductora con varios niveles y mantener el interés a lo largo de más de seiscientas páginas, pero lo consigues por completo.
Me resistía a dejar la novela por imperativos laborales o personales, y eso dice mucho en favor de un libro. Desde la enigmática introducción hasta el trepidante final, todo se degusta con avidez, y con dolor, una vez que termina. Porque sí, deseas más, y de momento no puedes comprarlo o pedirlo a la editorial (más vale que se den prisa, por cierto).
“Heredero de la alquimia” mezcla historia antigua con fantasía, en el espacio geográfico y cultural intermedio entre las civilizaciones egipcia y sumeria, en la Pentápolis, una tierra que Lot se encuentra en el Antiguo Testamento, alrededor del Mar Muerto. El choque de creencias e intereses será evidente, y de los conflictos y mitos ocultos nacerá una trama que amenazará con sepultar a los protagonistas de la novela, meros peones en un juego mortal.
Javier Negrete, el escritor referencial del fantástico español, asegura no haber “disfrutado tanto de la combinación de historia legendaria, magia y fantasía desde los relatos de Conan”, y puedo suscribir sus palabras por completo. Mientras leía la novela creía estar ante una de las creaciones del propio Negrete (o de Robert E. Howard), tanto por la forma de contar la historia en sí como por el desarrollo de la mayor parte de personajes. Esa forma de seducir al lector tan sólo está al alcance de lectores experimentados y vocacionales que se convierten con el tiempo en escritores, y se nota que David Mateo ha madurado por completo como autor.
A la mayoría de los lectores, los editores les parecen criaturas casi míticas de designios inescrutables e incomprensibles, y a menudo son criticados sin piedad. Sin embargo, “Heredero de la alquimia” en papel no existiría de no ser por Ricardo Esteban Plaza, quien con mucho ojo decidió publicarla en Ilarión (Dibbuks). Todos sabemos que hay autores cuyas grandes obras no llegan a ver la luz porque las editoriales no se arriesgan a hacerlo, y eso pudo pasar con esta novela. Y nos hubiéramos perdido mucho... hace tiempo que no leía una novela que conjugase de forma tan firme el entretenimiento con la profundidad. Este es un toque de atención a todas las editoriales en tesituras parecidas en un entorno en crisis del sector: si una novela tiene calidad, encontrará lectores que quieran darle una oportunidad si se publicita bien. Y esa es nuestra misión, dar a conocer las buenas obras que publican las editoriales españolas.
¿Tiene algo de malo “Heredero de la alquimia”? Sí, no voy a decir que es una novela perfecta, aunque repito, es de las que reciben una nota alta. En algunas ocasiones, David introduce ciertas expresiones y comportamientos actuales que no parecen casar con la época que se describe, pero incluso esto está sujeto a interpretación, ya que en realidad el autor no describe un período histórico (conocido con muchas sombras, además), sino que se inventa un escenario físico y moral, en el que podrían tener cabida esos elementos en apariencia anacrónicos. Sin embargo, no deja de chocarme. No es algo constante, sino propio de algunos momentos muy puntuales, el resto de la novela derrocha credibilidad, pero hay que mencionarlo para que la reseña no sea totalmente laudatoria.
La lucha entre el bien y el mal, ambos con matices, que domina la novela, no es arquetípica, como tampoco lo son los personajes que la protagonizan, y nos sorprenderemos tomando partido por unos o por otros, nos veremos reflejados en su comportamiento y emociones. La sunu Neferet y su discípulo Akbeth, una suerte de Guillermo de Baskerville y Adso de Melk (ambos presentes en "El nombre de la rosa", de Umberto Eco), tal y como asegura su propio creador, son los ejes centrales de esta historia, pero alrededor de ellos se desatará la tormenta que amenaza con poner fin al mundo que conocen y en ocasiones sufren. No hay personajes planos o predecibles, sino perfiles humanos –aún cuando tratamos con Inmortales y en ocasiones bestias o avatares-, que David moldea a su gusto y conduce a menudo por caminos de los que desearían huir.
Sin duda, el principal elemento que seduce al lector es la atmósfera. El misticismo, el terror, el erotismo, la comedia... todos estos ingredientes están presentes en la novela, y se nos dosifican en el momento perfecto. David juega con el lector como si él fuera el gato y nosotros los ratones, y con manos hábiles de prestidigitador nos conduce por la aventura hasta llegar al final de la novela. Y es cruel, ya que nos deja esperando su continuación como ávidos ratones de biblioteca fantástica. Maldita sea su estampa, con cariño, por supuesto. Ya puede ponerse a escribir rápido la segunda parte.
“Heredero de la alquimia” incluye un Dramatis personae y un mapa que nos permite situarnos en los reinos que se mencionan, y que no dejan de ser un personaje más de esta novela río. Como ya he apuntado, el transfondo histórico es rico en detalles, aunque en ningún momento sientes que abruma en demasía, procura no sacrificar ritmo y nos informa a cuentagotas de lo que necesitamos saber.
Como suelo hacer con las novelas que particularmente pueden sufrir menoscabo si me pongo a desgranar la trama en una reseña, no doy muchos detalles sobre ella. Podría mencionar a Elohim, el creador de los seres vivos (que no por casualidad toma la forma hebrea de Dios), de las terribles criaturas que aparecen en escena y siembran el terror, de las distintas razas o pueblos que habitan en el escenario del libro, los Inmortales que se inmiscuyen en la vida de los humanos, pero es mejor que lo descubráis todo por vosotros mismos. Es un tópico, pero aún hay algunos que piensan que en nuestro país no se escribe bien, y que se hace mala fantasía. A todos esos habría que regalarles esta novela, y que la leyeran. Acompaño esta reseña con la presentación en vídeo en Valencia, para que tengáis más detalles, aunque podéis leer una crónica en el enlace que doy al inicio de esta reseña.
En fin, no es la primera vez que David publica, ya comento que este es su séptimo trabajo. Pero esta vez noto que ha progresado hasta situarse como referencia en el fantástico español. Y espero que siga a la altura...