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       Artículo de literatura

El Vídeo Jesús, de Andreas Eschbach


Jaime Santamaría   06/09/2010
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     Creeréis estar en el desierto, asados de calor, empapados de sudor y rebozados del polvo y arena que todo lo impregna (incluye videoreseña).
Portada de El Vídeo Jesús, de Andreas EschbachLa reseña de hoy es de un superventas, un libro elaborado con escuadra y cartabón para ser eso: un thiller popular que agarre al lector con una propuesta efectista y guiarlo con mano diestra de principio a fin siguiendo el manual a la perfección. El editor lo sabe y se ha encargado, en la promoción del libro, de incorporar en la portada un titular de Der Spiegel donde se compara a Andreas Eschbach en su Alemania natal con el mismísimo Michael Crichton.

A mí esta afirmación me parece válida porque ambos trasladan sus ficciones al ámbito de la frontera entre la realidad y la ciencia ficción, y las ubican en un presente plagado de la última tecnología conocida, donde romper determinadas barreras científicas, imposibles de traspasar hoy en día, se puede conseguir en cualquier momento. Es en el “cómo plasmarlo” en sus historias donde yo veo la principal diferencia (o por lo menos así lo he percibido en este libro concreto) y es que Crichton convertía a veces sus libros en auténticos ensayos científicos, a veces ininteligibles (puede que a propósito).

El autor de la novela se saca de vez en cuando unas cartas de debajo de la maga para que le cuadre la historia que piensas que se están riendo del lector, pero... no es en exceso. No podemos olvidar que la historia tiene un componente fantástico que tendremos que admitir tanto para la trama general como para que la historia avance.

Los escritores (tanto españoles como extranjeros) se documentan al respecto de uno u otro tema, pero es a la hora de aplicarlo a sus ficciones donde te encuentras de todo: quien parece que sin más, en plena trama, copia y pega párrafos enteros de artículos de divulgación científica; quien ante el no dominio de la materia se limita a usarlo con precaución “sólo para que su texto tenga un toque CF”; y quienes (porque suelen ser en su vida profesional especialistas de un campo concreto) empapan sus historias con tecnicismos y explicaciones que hacen que el lector se pierda o se entusiasme (la hard fiction está plagada de ejemplos). Es decir, la documentación es una herramienta tan importante e imprescindible (con más énfasis si cabe para un escritor de ciencia ficción), que ha de saberse usar y aplicarla adecuadamente en la historia. Hago este comentario porque Andreas Eschbach demuestra haber leído mucho sobre varios de los aspectos que plagan el libro, pero no aspira a sentar cátedra. Usa la pirotecnia en los momentos adecuados y de manera que a muchos os va a sonar, pero lo hace al servicio del entretenimiento, para apoyar una historia que quieres creerte.

Sea como fuere, “El vídeo Jesús” (Bibliópolis, disponible en FantasyTienda) está registrado en 1998, década en la que los tecnothrillers se parían como churros tras varias décadas de ir depurando este estilo. Precisamente, en 1999 veía la luz “Timeline” (Rescate en el tiempo) del antes citado Michael Crichton, apoyando su trama también en los viajes en el tiempo (a la Edad Media en esta ocasión).

Se ha escrito mucho a propósito de si determinados éxitos pueden “fabricarse” y la experiencia, en contra de lo que muchos opinan o desearían, demuestra que sí. Primero el libro y luego su traslación al cine es una fórmula casi indisoluble en determinados escritores y si echamos un vistazo a la biografía de Eschbach parece que tenemos ante nosotros a un mago cuya varita mágica ya está predestinada a todo lo que os estoy comentando.



Andreas Eschbach nació en Ulm, Alemania, en 1959. Se formó como ingeniero aeronáutico y fundó su propia empresa de informática antes de que el éxito de sus libros le permitiese escribir a tiempo completo. Tras dos novelas, “Los tejedores de cabellos” (Blibliópolis Fantástica, 14) y “Solarstation”, excelentemente recibidas por la crítica y los lectores, “El vídeo Jesús” se convirtió en un best seller internacional. Desde entonces, la publicación de cada nueva novela de Eschbach ha supuesto un acontecimiento literario en Alemania. Entre ellas destacan “Eine Billion Dollar”, “Der letze seiner Art”, “Der Nobelpreis” y “Ausgebrannt”. En la fecha de publicación de “El vídeo Jesús” (2007), Eschbach vivía en la costa de Bretaña con su mujer, Marianne.

Junto a la exploración espacial, los viajes en el tiempo es la temática de la CF que tanto o más me atrae como os ocurre a muchos de vosotros. Si a eso le sumamos que de fondo esta historia está hablando ni más ni menos que de Jesús de Nazaret, el atractivo estaba servido y he de concluir que este título no me ha decepcionado. Me ha entretenido, está bien construido para el fin que persigue (acción e intriga sin grandes alharacas) y, si eres cómplice del autor, la resolución de tan ambiciosa propuesta... aprueba. La tensión se mantiene durante las páginas y el lector participa especulando o anticipando la resolución según van saliendo nuevas pistas convenientemente administradas.

Si Heinrich Schliemann encontró Troya y John Carter la tumba del faraón egipcio Tutankamon, en “El vídeo Jesús” el anciano profesor Charles Wilford-Smith creía estar ante el mayor descubrimiento de la humanidad durante unas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Israel bajo el patrocinio del magnate de los medios de Comunicación John Kaun, de entre cuyas empresas destaca la cadena de noticias global New (una especie de CNN).

Tal es la importancia de lo que se ha descubierto en el yacimiento, que el propio Kaun se desplaza en persona hasta el ardiente lugar rodeado de todo su equipo y parafernalia. Este tiburón de los negocios será uno de los protagonistas principales de la historia. Le iremos descubriendo poco a poco; cómo piensa, cómo actúa, sus medios expeditivos ante los que es difícil escapar si te pones en su camino, pero también es cierto que este gigante puede tener los pies de barro. El caso es que cuando el profesor que dirige las excavaciones le muestra los restos de un esqueleto humano con una antigüedad comprobada de en torno a los 2.000 años, junto a un documento que resulta ser el manual de instrucciones de una videocámara digital Sony que aún no ha sido construida, la imaginación de ambos apunta a que muy posiblemente un hipotético viajero en el tiempo se trasladó desde un futuro cercano a la época de Jesús y podría ser factible que le grabara. Hallar ese documento se convierte en la máxima prioridad del magnate y pondrá toda su maquinaria en pos de este objetivo.

Hago aquí una breve parada para matizar que la novela se publica en 1998, por lo que debemos hacer un ejercicio de asunción de la tecnología existente en ese momento (grabación analógica) y aquella con la que especula el autor (grabación digital aún en desarrollo). Finalmente este aspecto no impide que la novela quede desfasada. Lo mismo nos da, porque al final, gracias al tratamiento de la historia, el desarrollo técnico que Eschbach anticipa no es descabellado y hace creíble la hipótesis en la que se apoya la trama. Y, es que una sensación empezó a acompañarme durante la lectura: parecía que todo olía a “posible”. El libro no parece tanto de género fantástico, sino que durante todas las páginas se desarrolla el argumento apoyado en algo posible. Prima el thriller, la aventura y las intrigas de poder por hacerse con el vídeo de marras.

Como os decía antes, el multimillonario Kaun no duda en recurrir a lo que sea y entre sus maniobras está la de contar con la colaboración de un escritor alemán de ciencia ficción, Peter Eisenhardt, al que a golpe de talonario lleva hasta Jerusalén para que le asesore a propósito de todas las alternativas que la imaginación pueda sugerir a propósito de los viajes en el tiempo.

Es curiosa esta figura. Se vuelca en este personaje lo “fantástico” que pueda encerrar esta historia y es un guiño fenomenal a los aficionados de CF y a los no tanto, porque si una virtud le he encontrado a este libro es que se puede acercar a él cualquier lector y encontrar un muy buen tratamiento de las paradojas temporales a las que lleva la CF enfrentándose durante décadas.

Tenemos, pues, al magnate frío y calculador, al director de la excavación que persigue la gloria entre sus colegas, al escritor más o menos anónimo que se enfrenta a la historia de su vida y a un profesor de historia canadiense, Goutiére, que aparece a media historia para aportar su enfoque especulativo con datos históricos encima de la mesa. La guinda viene cuando aparece en escena el Vaticano, como “administradores” del legado de Jesús y, por lo tanto (por “alusiones” como dicen en los platós) muy interesados también en el hallazgo. No puedo olvidarme de otros personajes tales como el clérigo franciscano de una pequeña y olvidada iglesia, el matón Ryan que hace de todo, los monjes de un monasterio que no sale ni en los mapas o el técnico George Martínez cuya fe le llevará siempre mucho más lejos de lo que él se piensa.

A propósito del Vaticano. Eschbach hace muchas, pero que muchas reflexiones usando a sus personajes; comentarios más o menos personales relativos al tema religioso (involucrando tanto a judíos, islamistas como a católicos) que se pueden compartir o no, pero que a mi juicio no traspasa la frontera del tabú que pudiera herir a, se me ocurre, creyentes de dichas religiones. Y digo esto en clara referencia a escritores como Dan Brown, que aprovechan parcelas íntimas de muchas personas para sacar tajada con su pseudohistoria.

Andreas Eschbach

Recuerdo que de pequeño había un concurso que proponía la siguiente cuestión: ¿con quién pasarías una noche? Tras esta pregunta lo que se le venía a proponer al interpelado es que manifestara qué personaje histórico desearía conocer. Julio César y Napoleón eran los típicos, pero si recapacitamos un poco, independientemente de si es ciertamente Dios hecho hombre, el paso de Jesús de Nazaret por la historia ha sido determinante. Éste será el pivote para Eschbach a la hora de apuntalar su historia. Por eso este libro nos imantará poco a poco.

Os he hablado de excavaciones, del mundo empresarial de las más altas esferas y del Vaticano. Pues bien, el escritor se ha documentado, sí, pero no entra al detalle en exceso. Estos no son más que ingredientes de su historia, de su aventura, ya que lo que predomina es la acción y el suspense. Más de 450 páginas que sin embargo vuelan entre los dedos a base de capítulos cortos que te cortan siempre el aliento para que empieces el siguiente de inmediato.

Creeréis estar en el desierto, asados de calor, empapados de sudor y rebozados del polvo y arena que todo lo impregna. Las calles de Jerusalén serán un caos circulatorio y las recorreremos en más de una ocasión, tanto de día como de noche; bien abarrotadas y plagadas de sonidos y olores contemporáneos y milenarios, bien silenciosas durante el sabat que todo lo detiene. Enfrente tendremos el moderno Tel Aviv, de tal manera que “El vídeo Jesús” os permitirá, pues, pasar unos días en Israel de una manera creíble aunque a veces sea un poco peliculera la historia. Porque, ésa es otra, el autor de la novela se saca de vez en cuando unas cartas de debajo de la maga para que le cuadre la historia que piensas que se están riendo del lector, pero... no es en exceso. No podemos olvidar que la historia tiene un componente fantástico que tendremos que admitir tanto para la trama general como para que la historia avance.

Bueno, me he dejado a los protagonistas con mayúsculas para el final: Stephen y Judith.

El Indiana Jones moderno de esta historia es Stephen Cornelius Foxx, quien con 19 años ganó su primer millón. Pero, lejos de hacer alarde de sus millones ganados gracias a los negocios informáticos, Stephen aprovecha su dinero para sufragar sus aventuras de explorador, ya que no le gustan los viajes tradicionales. Para ello, Stephen se hizo miembro de pago de la honorífica Explorer´s Society, dedicándose a viajar a selvas, desiertos y demás rincones alejados del planeta como un sencillo ayudante de excavaciones o misiones de investigación biológica, eso sí, con su caro y moderno portátil, un teléfono móvil de última generación y una bien surtida Visa.

El azar hace que sea él quien encuentre los restos del “viajero del tiempo” y se quede en secreto con un legajo que no enseña a nadie para así empezar él su propia investigación paralela, sin imaginarse los problemas y riesgos que eso le va a implicar.

El problema está en que no sólo su vida estará en peligro, sino también la de Judith Menez (israelita hermana de Yeroshuah, que es uno de los responsables del museo Rockefeller en Jerusalén y en cuyas salas se vivirá más de una escena) que trabaja en la excavación y que será la heroína de la historia.

Conoceremos, pues, quiénes son esta pareja, su pasado y por qué su espíritu les lleva a embarcarse en una aventura sin precedentes.

¿Os acordáis de “Indiana Jones y la última cruzada”? Allí el Santo Grial consigue transformar a los protagonistas. ¿Ocurrirá aquí algo parecido? Os aseguro que es interesante observar la evolución de los protagonistas y lo que les impulsa a hacer lo hacen. La fe que desde hace siglos casi ha movido montañas y ha prendido conflictos, el poder hipnótico del dinero y la fama, el descubrir el misterio que rodea a la figura más importante de la humanidad, entender el significado verdadero del hallazgo de la excavación de Bet Hamesh y saber si es posible viajar o no en el tiempo son algunos de los aspectos que os ofrece “El vídeo Jesús”, mi recomendación de hoy para todos, los que creéis y los que no. Para los que quieran la versión cinematográfica, en España se estrenó para TV como “El enigma de Jerusalén” (2002, Das Jesus Video).



(R) Jaime Santamaría de la Torre, agosto de 2010.
info@escenafinal.com
http://www.youtube.com/user/LanarkMcKlaor

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