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La poesía Éddica y Tolkien: una mirada general (I)
Mónica Sanz Rodríguez   19/03/2006 ( 12011 lecturas) Escribir Comentario
     Fantástica comparación de escenas, personajes, lugares y nombres entre la literatura de J.R.R. Tolkien y las antiquísimas Edda de la literatura épica germana, en la que se inspiró El Profesor.
INTRODUCCIÓN: UN VICIO DESCONOCIDO

J.R.R. Tolkien, el autorEl título de la introducción es un juego de palabras con el título de la conferencia que Tolkien impartió en Oxford, “A Secret Vice”, sobre la propia invención de lenguas. Su “Vicio desconocido” sería la invención de lenguas, que darían a su vez lugar a la invención de mitos para su país, representada por todos sus textos sobre la Tierra Media.

J.R.R. Tolkien siempre defendió la existencia y valía de los Mitos. Desde pequeño le fascinaron las historias heroicas y legendarias que llegaban a sus manos: desde las criaturas mágicas unidas a la tierra (tales como hadas, duendes, silfos...), como los mitos genéticos de los universos antiguos (el Kalevala finés, las Eddas nórdicas...)

Además debemos sumarle a su cariño por los mitos el hecho de ser Filólogo (en el sentido más amplio de la palabra). Su Amor por las propias lenguas, y por los sonidos que se desprendían de sus variantes, le llevaron a explorar y amar cada significante mientras disfrutaba de su abanico de significados. Así, abogaba por un uso exhaustivo y correcto de la lengua, y observaba cada palabra desde una distancia dramática para desplegar sus verdaderos sentidos en contra de la tendencia erosiva del uso moderno.

Tolkien conoció las Eddas cuando tenía veintiún años. Para aquel entonces, ya había leído Sir Gawain y el Caballero Verde (de la que sería su principal traductor y editor), Beowulf (de la que también editaría una traducción largamente estudiada), el Kalevala... y tenía nociones en multitud de lenguas: Gótico, Finés, Galés, Noruego Antiguo, Latín, Francés, Alemán, Griego, Castellano, Anglosajón, Celta, Islandés... así como de todas las fases del Inglés. De hecho, “tardó tanto” en leer las Eddas porque procuraba leer cada libro en su idioma original (he aquí su verdadera vocación de Filólogo).

Así pues, desde pequeño inventaba lenguas con sus primos. El nevbosh (una mezcla de latín, francés e inglés), el animálico o el naffarin (inspirado por el castellano) serían algunas de esas lenguas infantiles; aunque de adulto se dedicaría a lenguas completas, tales como el Quenya (inspirado por la cadencia del finés) o el Sindarin (siguiendo la evocación del galés). A partir de estas lenguas, y a través de ellas, creó su propia Mitología para Inglaterra, que abarca todos sus libros sobre la Tierra Media.

La mitología de Tolkien, de este modo, tuvo un “indiscutible humus lingüístico”. Las inspiraciones, por tanto, que pudo tomar de legendarium externos, se basan en multitud de ocasiones en la propia expresión lingüística de la leyenda. Algunas veces incluso “reconciliaba” palabras y mitos que se habían desgastado y malogrado con el tiempo o con versiones posteriores. Ejemplo podría ser el poema que escribió en The Adventures of Tom Bombadil, donde recupera el incidente del Whisker o bigote de nutria de la leyenda de Sígurd, más tarde perdido en Der Nibelungen:

“Your mother if she saw you // She’d never know her son, unless ‘twas by a wisker”

"¡Daré a los Tumularios que curtan tu pellejo!//¡Te ahogarán con anillos!. Si tu madre te viera // no te conocería si no es por un bigote. // No, si no eres más veloz, ¡a Tom tú no provoques!" (The Adventures of Tom Bombadil, El paseo en bote de Tom Bombadil)

“Luego los Aesir le entregaron el tesoro a Hreidmar, llenaron por entero la piel de nutria y la pusieron a sus pies. Luego los Aesir tuvieron que apilar el oro y cubrirla. Cuando hubieron acabado, Hreidmar se acercó y vio un solo pelo de la barba, y les dijo que debían cubrirlo” (Volsungasaga, capítulo 14)

Incluso compuso algo después un poema, el Volsungakviða En Nyja: un largo poema inédito, probablemente escrito a finales de la década de los ’20, principio de los ’30. Tolkien lo describió en una carta a Auden, el 29 de enero de 1968: “escrito en inglés en estrofas fornyrðislag de 8 versos: un intento de organizar el material de los Edda que trata de Sigurd y Gunnar” (El fornyrðislag es el metro estrófico del noruego antiguo, muy semejante en sus versos a los de la poesía en inglés antiguo, según el que está compuesta la mayor parte de los poemas narrativos de los Edda) (Cartas, carta 295, nota)

De este modo, a través de la leyenda, el lenguaje se convierte en transfiguradora de la realidad que nos rodea. En su poema Mithopoeia, en el que Philomithus (el amante de los mitos) le explica a Misomithus (el que odia los mitos) para qué y por qué existen los Mitos. La anotación al principio del poema nos aclara el leitmotiv de la composición:

“To one who said that myths were lies and therefore worthless, even though 'breathed through silve” (Para aquel que dijo que los mitos eran mentiras y por lo tanto no valían nada, aun “susurrados a través de plata”)

Y, en la sentencia más famosa sobre el poema, Tolkien nos explica:

“Llamas árbol a un árbol, sin detenerte a pensar que no era un árbol hasta que alguien le dio ese nombre. Llamas estrella a una estrella, y dices que es sólo una bola de materia describiendo un curso matemático. Pero eso es simplemente cómo lo ves TÚ. Al nombrar y describir las cosas no estás más que inventando tus propios términos. Y así como el Lenguaje es invención de la Realidad, el Mito es invención de la Verdad.”

LOS PROTAGONISTAS DE NUESTRA TRAMA


1. Las Eddas

Los Edda - leyendas épicas germánicasLas Eddas son la principal fuente de información sobre la mitología y las antiguas tradiciones épicas del mundo germánico precristiano. Están divididas editorialmente en dos bloques:

La Edda Menor, recopilada, editada y puesta por escrito por Snórri Sturluson en 1220. Se trata de una obra en prosa que comprende dos temas:

En su primera parte, Snorri hace un estudio exhaustivo de la métrica escáldica, así como del estilo de su lírica y el método aliterativo que utiliza. Así, se convierte en un manual fundamental de toda la poesía y el vocabulario de los poemas éddicos.

La segunda parte expone el legendarium nórdico a través de un relato pormenorizado de los mitos e historias de los dioses escáldicos. En narraciones en prosa, Snórri nos relata los principales mitos (génesis del mundo, fin del mundo, partes del universo, fuerzas que lo rigen y avatares que le suceden) así como historias de héroes y reyes de la antigüedad.

La Edda Menor realmente se trata de un encargo al propio Snórri, y que éste emprendió desde la perspectiva de un cristiano que desea preservar para las generaciones futuras el relato de las creencias paganas precristianas de tradición oral.

La Edda Mayor parte desde un cuadernillo (llamado por sus estudiosos y editores el Codex Regius) que fue encontrado en Islandia en 1643. Sus primeras narraciones se remontan a mediados del siglo IX, y contiene leyendas de hasta aproximadamente el siglo XIII. Está compuesto de 45 hojas de 19x13 centímetros. Entre sus páginas hay un salto narrativo y mítico, llamado “La gran laguna”, que comprende desde “Los dichos de Sigdrifa” hasta “El fragmento del cantar de Sígurd”.

Su nombre, Edda, proviene de la expresión utilizada para titularlo en un principio, “Edda Saemundi Multiscii”, y significa realmente “bisabuela”. En sus textos podemos encontrar cantos heroicos, poesías populares o consejos de conducta. Se lo divide en dos partes: la parte Legendaria y la parte Heroica. En la edición más aceptada por los estudiosos se añaden además 6 cantos adicionales, que no aparecen en el Codex, pero que complementan el corpus principal de leyendas. Así, nos encontramos con una edición definitiva de 35 cantos, salpicados de anotaciones en prosa. Para ver la lista de cantos, véase el “Apéndice I: Relación de cantos de la Edda Mayor”.

Dentro de la parte legendaria podemos leer cantos dedicados al origen y final del mundo, avatares y costumbres de la vida diaria, y las historias míticas de los dioses (Odín, Tor, Loki, Frey...)

En la parte heroica, en cambio, podemos leer las hazañas y andanzas de los diferentes héroes escáldicos. Helgi, el matador de Húnding es una saga danesa, la Historia de Sígurd es de origen franco y burgundio, y del gótico encontramos a Jonak y Jomunreikk.

2. La Tierra Media

Los escritos principales que componen la Historia de la Tierra Media comprenden desde The Hobbit (El Hobbit, publicado en 1937) pasando por The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos, publicado en tres partes, escrito en doce años), cuya versión definitiva entró en imprenta en 1949. Ambos libros no se perciben en su totalidad sin la complementación necesaria de The Silmarillion (El Silmarillion, editado después de la muerte de Tolkien por su hijo Christopher), narración del génesis de la Tierra Media y el despertar de las diferentes razas que lo habitan, además de la sombra que habita en toda luz.

Posteriormente, el mismo Christopher Tolkien editaría los Unfinished Tales (Cuentos Inconclusos de Númenor y la Tierra Media) y los ciclos History of Middle Earth (Historia de la Tierra Media) y History of The Lord of the Rings (Historia del Señor de los Anillos), que muestran respectivamente el abrumador legendarium de la Tierra Media, y los manuscritos originarios y evolución narrativa de The Lord of the Rings.

Elu Thingol y el NauglamirEl génesis de las narraciones de la Tierra Media lo encontramos en el interés del propio autor por la mitología, y la necesidad que sentía de que su país tuviese una mitología propia. La mitología de los pueblos antiguos a las invasiones y romanización de Inglaterra se había diluido y transformado hasta desaparecer. El único rastro de aquella lengua y modo de vida tan sólo se conservaba en topónimos y algunos nombres de plantas y rituales.

La mitología con la que cuenta Inglaterra podía entonces deberse a dos influencias principales: la de origen vikingo y anglosajón, y la de influencia francesa (las leyendas Artúricas).

Pocos son los textos genuinamente “ingleses” con los que se cuenta. Entre ellos Tolkien buceó profusamente: Beowulf, Sir Gawain and the Green Knight (bajo el palio artúrico), el poema Pearl y Sir Orfeo, el Cryst del autor Cynewulf...

Y así como las Eddas se apoyan en la lengua en la que están escritas y utilizan sus propios recursos estilísticos, la “mitología” de la Tierra Media se asienta firmemente en la lengua inglesa, con sus variantes y su musical aliteración. El verdadero y antiguo sentido de las palabras aflora en lugares donde ya estaban olvidadas; y las nuevas lenguas de elfos, enanos y hobbits dejan sus testigos en expresiones, evocaciones y sentidos remotos, que salpican la narración mítica.


LOS ENANOS

Los enanos existen en casi todas las mitologías. “Hombres pequeños” se enterraban en los cortejos fúnebres de las pirámides aztecas. Los “Hombres de las Flores” son venerados y respetados en el Amazonas. En los bosques de Escocia los “Green Man” pueblan las nieblas de la noche, e incluso alguna variante de “Nanus” en las selvas de Guinea Ecuatorial son adorados y temidos en la misma medida.

El poema en noruego antiguo sobre el fin del mundo, el Voluspá, los vincula a la piedra: stynia dvergar fyr steindurom, “los enanos gimen ante sus portales de piedra”. Snorri también dice “bullían en la tierra (...) como gusanos”. Los enanos de las poesías éddicas tienen su origen en la piedra, de la que fueron fabricados, y se convierten en ella si les toca el sol. Son criaturas mágicas, y la mayoría de las veces malignas. Su codicia no tiene fin, y las joyas y los tesoros que forjan en secreto son deseados por héroes, vanes y ases.

Los Enanos junto a Bilbo y el zorzalLos Enanos de Tolkien también tienen su origen en la piedra, como cuenta el capítulo 2 del Silmarillion:

“It is told that in their beginning the Dwarves were made by Aulë in the darkness of Middle-earth; for so greatly did Aulë desire the coming of the Children, to have learners to whom he could teach his lore and his crafts, that he was unwilling to await the fulfilment of the designs of Ilúvatar. And Aulë made the Dwarves even as they still are, because the forms of the Children who were to come were unclear to his mind, and because the power of Melkor was yet over the Earth; and he wished therefore that they should be strong and unyielding. But fearing that the other Valar might blame his work, he wrought in secret: and he made first the Seven Fathers of the Dwarves in a hall under the mountains in Middle-earth. (...)

Since they were to come in the days of the power of Melkor, Aulë made the Dwarves strong to endure. Therefore they are stone-hard, stubborn, fast in friendship and in enmity, and they suffer toil and hanger and hurt of body more hardily than all other speaking peoples; and they live long, far beyond the span of Men, yet not for ever. Aforetime it was held among the Elves in Middle-earth that dying the Dwarves returned to the earth and the stone of which they were made; yet that is not their own belief ” (S,QS,II:1) -traducción en nota I.

Aunque, a diferencia de las Eddas, los Enanos de Tolkien fueron creados por “otro dios” diferente al que creó los elfos y los hombres. La creencia de que regresan a la tierra al morir se debe a que “La estancias de Mandos”, lugar reservado provisionalmente para los hombres mortales (y los elfos muertos en batalla), fue generado por Ilúvatar, el Único; creador de la Tierra, los hombres y los elfos (de los hobbits no se menciona nada en el Silmarillion).

Ambos enanos, sin embargo, comparten algunas características en común. Son hábiles mineros, y sus moradas yacen bajo tierra. Su carácter es similar, y crean objetos hermosos y poderosos en la misma medida. Tolkien, interrogado sobre las Eddas en una de sus cartas, explica de dónde surgen los Enanos en su obra:

“Pero, ¡ay!, enfrentada con historias concretas la gente siempre está más dispuesta a creer en la erudición y el conocimiento secreto que en la invención, especialmente si queda pasmada por el título de “profesor”. No se conservan cantos o historias sobre Enanos o Elfos en inglés antiguo, y bastante poca cosa en ninguna otra lengua germánica. Palabras, unos pocos nombres, eso es casi todo. No recuerdo ningún enano o elfo que desempeñe un papel concreto en ninguna historia, salvo Andvari en las versiones escandinavas del asunto de los Nibelungos. No existe historia relacionada con el nombre Eikinskjaldi, salvo la que yo inventé para Thorin Escudo de Roble.” (J.R.R. Tolkien, carta 237)

Así, Tolkien aceptaba la “inspiración” a través de los sonidos desde las Eddas, pero niega tajantemente que exista “conocimiento secreto” en su creación. El hecho de que los enanos tuvieran los nombres del Dvergatal del Voluspá éddico... pero esto es otra historia. Abramos el siguiente capítulo para explicarlo.


1.- Los Nombres de los Enanos

“...Fili, Kili, Oin, Dori, Nori, Ori, Bifur, Bofur
Balin, Dwalin, Glóin, Thorin, Bombur y un Bolsón...”
(Pablo Ginés, Quiero ser un saque-hobbit)

Tolkien aclara en sus cartas:

“Los nombres de los enanos y, en cierto modo, el del mago, provienen de la Elder Edda (...) Estos dwarves no son exactamente los “dwarfs” del folklore mejor conocido. Se les ha dado nombres escandinavos, es cierto; pero esa es una concesión editorial. Demasiados nombres en leguas propias del período podrían haber resultado alarmantes.” (Carta 25)

“Los enanos se representan como un pueblo que mantiene más o menos secreta su propia lengua nativa, y que para otro fin “exterior” emplean la lengua del pueblo cerca del cual viven; nunca revelan sus “verdaderos” nombres personales en su propia lengua.” (Carta 144)

Este “secreto” en los nombres “verdaderos” de los enanos se explica a través del tremendo poder que la voz y el sonido poseen en la obra de Tolkien. No en vano, uno de los personajes de The Lord of the Rings, Treebeard (Bárbol en la versíon en castellano), expone:

“For I am not going to tell you my name, not yet at any rate.' A queer half-knowing, half-humorous look came with a green flicker into his eyes. 'For one thing it would take a long while: my name is growing all the time, and I've lived a very long, long time; so my name is like a story. Real names tell you the story of the things they belong to in my language, in the Old Entish as you might say.” (LR,3,IV:38). Traducción en Nota II.

Los nombres de casi todos los Enanos de Tolkien aparecen en el Dvergatal (literalmente “Lista de Enanos”) del Voluspá (llamado “La visión de la Adivina” el primero de los cantos de la Edda Mayor). Para una información más detallada, véase el Apéndice II: Comparativa del Dvergatal y los nombres enanos en Tolkien.

Pero dentro de esta lista casi exacta advertimos tres excepciones:

1. El único nombre importante de Enano que no aparece es Balin (que, por otra parte, es un nombre frecuente en las leyendas artúricas).

2. El nombre Eikinskialdi le pareció a Tolkien extraño en la lista de los Enanos. Su significado literal es “Escudo de Roble”, y Tolkien lo unió al personaje de Thorin en “El Hobbit” como un apodo. Por otro lado, muchos de los Enanos de Tolkien tenían apodos, sobre todo si su nombre era frecuentemente repetido en la línea regente.

3. El nombre Gandalfr.

-El caso de Gandalfr

Cuando Tolkien vio por primera vez la lista de Enanos éddica, seguramente la analizó desde el punto de vista filológico. Y ¿en qué modo lee un filólogo? La respuesta puede resumirse en una palabra: cuestionando.

Los filólogos exploran desde un punto de vista escéptico las palabras, explorando desde la limpieza, buscando el gérmen y la raíz fuera de corrupciones modernas. Del mismo modo en que detestaba la concepción actual de la palabra glamour, cuando Tolkien se fijó en el elemento alfr (elfo) dentro de una lista de Enanos, se dice que se extrañó profundamente.

El estudioso Tom Shippey analiza del siguiente modo esta extraña deconstrucción filológica: Cuando Tolkien encontró la palabra, en un primer momento asumió que Gandalf era un elemento cualquiera del Dvergatal. En los primeros manuscritos de “El Hobbit”, Gandalf se nos presenta como el jefe de los Enanos.

Pero en la primera edición del texto, Gandalf aparece como “un anciano de baja estatura”, sin especificaciones de especie. Y la definitiva seña aparece en la tercera edición: Gandalf es un “anciano con un bastón”. El Bastón ha sido siempre la seña inequívoca del mago, desde las narraciones más antiguas hasta las ficciones más modernas. De este modo, y observando el nombre odínico Góndlir (el de la vara), Tolkien pudo deconstruir Gandalfr como la conjunción de vara+elfo. Y un nombre tan filológicamente diferenciado de la lista enana pudo sugerirle una odisea no contada en la que un mago de la vara, mezclado entre muchos Enanos, pudo vivir una aventura no contada...

Gandalf el GrisGandalf también aparece, en cierto modo, filológicamente conectado a otro personaje de la Edda. En Los “dichos de Grímnir” aparece el dios Odín, revestido en la forma de un anciano errante, vestido en gris. Algunos de los nombres que recibe esta transfiguración de Odín son Hárbarðr (“el de canosas barbas”), Göndlir (“el de la vara”), Siðhöttr (“el de ancho sombrero”) o Váfuðr (“el errante”). El sombrero también resalta aquí como otro atributo del mago. Gandalf también vaga por la Tierra Media bajo la apariencia de un anciano, vestido en gris, apoyado en su vara, y con largas y blancas barbas. Odín busca.

Gandalf no es un dios, tampoco un Elfo. Pero no es un Enano. Podría decirse que pertenece a un estadío intermedio entre los dioses y los Elfos. Es un Maïa, una especie de “Dios menor”, venido a la Tierra Media bajo la apariencia de un anciano, y su misión consiste en equilibrar la balanza del bien y el mal en la Guerra del Anillo. Es, como los Maïar, inmortal; pero su vestidura física le somete a las penurias propias de un ser mortal: el dolor, la vejez, las heridas, la debilidad...

2.- El Carácter enano

“Constituyen en su mayoría una raza persistente, grave, reservada,laboriosa, que no olvida las injurias (ni los actos de bondad), amantes de la piedra, de las gemas, de las cosas que cobran forma en sus manos de artesanos, más que de las cosas con vida propia. Pero no son malos por naturaleza, y pocos son los que sirvieron al Enemigo por libre voluntad, sea lo que fuere lo alegado por los Hombres. Porque los Hombres de antaño codiciaban los tesoros y las obras de los Enanos, y hubo enemistad entre ambas razas.”(SA,AP,F,I:30)

Los Enanos en Tolkien son fuertes y reservados, tal y como se les describe en el Silmarillion; pero no se trata de criaturas sobrenaturales, como se cuenta en las Eddas. Podría decirse que su nacimiento no está encuadrado en la naturaleza de la Tierra Media, más que sobrenaturales se les podría describir como “extranaturales”.

Su coraje y persistencia sólo puede compararse con la irrefrenable fuerza de su odio. Los enanos son feroces en la batalla, pero no dudan en matar si el brillo de una joya extraordinaria les ciega la razón (ocurrió con la Piedra del Arca en El Hobbit, y con el Nauglamír o Collar de los Enanos en el Silmarillion) En esto podemos encontrar una conexión con los Enanos éddicos. Por poner un ejemplo, citaremos la Hjaðningavíg, la “Batalla Interminable” narrada en la Edda Menor de Snórri.

“En la lucha entre el rey Högni y el pirata Hethinn, el rey dice “Demasiado tarde llega esta oferta de conciliación, porque ahora he desenvainado a Dáinsleif, que forjaron los enanos, que debe matar a un hombre cada vez que sea desenvainada, y nunca se dobla ante el golpe, y no hay herida que cicatrice allá donde ella abre brecha”. La espada Dáinsleif, la “herencia de Dáin”, que forjaron los enanos y que no conoce la piedad, transmite así el orgullo y la decisión de sus forjadores. Maldita, despiadada, conduce al asesinato entre familiares cercanos y al lamento final.” (Tom Shippey, “El camino a la Tierra Media”)

Así, las obras de los enanos, los forjadores más sobresalientes de la Tierra Media, sostienen y contienen el carácter maledicente y orgulloso de los Enanos que las forjaron o tallaron. Las armas en la Tierra Media también tienen cosas en común con las éddicas. Pero esto es, de nuevo, otro tema. Pasemos la página para descubrirlo.

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