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La esfera dorada (El Muro de Hielo 2 - Dragonlance), de Douglas Niles |
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Por fortuna esta novela, como segunda parte de El muro de Hielo, es menos previsible que la anterior, lo que le da un aliciente extraordinario. |
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Kerrick Fallabrine quiere volver a Silvanesti, ahora que los arktos parecen haber encontrado un lugar seguro para vivir, Moreen es su jefa indiscutible, Vendaval -rey de los montañeses- vive en paz con ellos, y Kerrick es un elfo rico y respetado por los arktos. Sin embargo, el destino no está dispuesto a alejar al elfo de los arktos. Kerrick ha descubierto que los ogros aún planean destruir el Roquedo de los Helechos, y que tienen un arma que es capaz de borrarlo literalmente del mapa.
Douglas Niles vuelve a sorprendernos en este nuevo volumen de El muro de Hielo (Dragonlance), titulado "La esfera dorada", brindándonos toda la acción que venía precedida con el primero, "El mensajero". Este segundo libro viene con una estructura mejor organizada. Da la sensación de que el escritor haya planificado los eventos a ocurrir para preparar un acontecimiento especial. Esta vez no es el libro el que se va escribiendo a sí mismo, sino que Niles tiene todo el control sobre él.
Los títulos de los capítulos, en esta ocasión, tienen un sentido absolutamente representativo. Son ambiguos, pero sólo en su justa medida; indicadores pero no reveladores. Como debe ser. Siempre he creído que con numerarlos era suficiente, pero soy consciente del esfuerzo creativo que ha debido suponer para el escritor la realización de los mismos.
En este libro hay poco que decir por parte de la crítica, y eso es algo bueno para el volumen, para la trilogía y, sobre todo, para el autor. En un momento como en el que estamos, en que la crítica se ha convertido en algo pocas veces constructivo, por desgracia, que la misma sea breve, es a todas luces favorable.
Por fortuna esta novela, como segunda parte, es menos previsible que la anterior, lo que le da un aliciente extraordinario. Se sabe de la llegada de una nueva batalla, pero ese conocimiento no eclipsa el valor de los contado. Al contrario, se convierte en un nuevo punto de emoción para el lector.
Esta vez Niles no ha dejado la acción en su punto más álgido para el final del volumen, sino que ya en el meridiano del mismo, la ansiedad por los acontecimientos hace presa en el lector. Se produce una dosificación bien planeada, quizás algo aletargada incluso, de los fragmentos más interesantes, haciendo uso de las justas pinceladas coloristas que sitúan al lector en el marco de los sucesos.
En este volumen los ogros me parecen aún más humanos si cabe que en el anterior. Sin embargo también me da la impresión de que los arktos y los montañeses han heredado el carácter élfico de Kerrick. Sigo sin saber si realmente hay intencionalidad sobre el hecho, por parte del autor, pero es algo con lo que no estoy en desacuerdo, e incluso he disfrutado con la sensación.
Respecto a la traducción de Timun Mas, esta vez parecen haberle prestado más atención. Y de la portada..., no son los protagonistas tal y como me los imagino, pero servirán para recordarme lo que he disfrutado leyendo esta novela.
Es un libro que seguramente volveré a leer en breve, y con eso creo decirlo todo.
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