El clásico de las recreativas de SEGA regresa con un remake a Nintendo Switch

Uno de los arcade más memorables regresa al mundo de los videojuegos en forma de completo remake. The House of the Dead, lanzado por SEGA en las recreativas durante los años noventa ha tenido varias remasterizaciones y adaptaciones. Aquellos jugadores que ya tengan una cierta edad habrán visto e incluso jugado en los salones recreativos a este título, armado con pistolas y utilizando monedas para introducir más y más créditos con los que llegar al final del título.

Con el paso de los años, este tipo de establecimientos han ido desapareciendo y por consiguiente se fue trasladando a las consolas. Fruto de ello, uno de los precedentes que muchos recordarán fue The House of the Dead 2 & 3 Return, remasterización de la segunda y tercera entrega al revolucionario mando de Wii. También se recibió una nueva entrega conocida como The House of the Dead: Overkill y que apostaba por el gore y un tipo de humor negro que sacaba carcajadas a raudales.

La llegada de este último a consolas como PlayStation 3 e incluso House of the Dead 4 representaron otros lanzamientos en consolas. House of the Dead: Scarlet Dawn es el precedente más reciente, aparecido en máquinas recreativas con un aspecto muy renovado y realista. Hoy nos centraremos en The House of the Dead: Remake, de la mano de MegaPixel y Forever Entertainment que ya trabajaron juntas en entregas como Panzer Dragoon: Remake para Nintendo Switch. Ambas continúan haciendo un notable trabajo jugando con el factor nostalgia de los usuarios.

Regreso a la mansión Curien

Pero, ahora bien, ¿de qué trata The House of the Dead: Remake? El videojuego llega con su historia intacta, poniéndonos en el papel de dos agentes del AMS: Thomas Rogan y G, del que cada jugador tomará el control. Ambos han sido enviados para rescatar a Sophie, prometida de Rogan, que se encuentra en la Mansión Curien. En este misterioso lugar corren rumores de que el Dr. Curien está trabajando con seres que trascienden entre la vida y la muerte, creando auténticas abominaciones contra natura. Todos estos sujetos han sido soltados a su suerte por este lugar y no dudarán en poner las cosas muy difíciles a nuestros protagonistas con el fin de encontrar a Sophie y detener sus experimentos.

The House of the Dead: Remake es un juego de acción sobre raíles con todas las de la ley, donde el jugador será guiado a través de numerosas estancias y fases al mismo tiempo que se disparan a grandes hordas de enemigos. Una de las peculiaridades del título es la posibilidad de cambiar el camino de la historia, dirigiéndote a zonas y estancias a las que normalmente no se pueden acceder, permitiendo conocer más especies de enemigos u obtener más puntos. Esto a su vez, fomenta y mucho la rejugabilidad para conocer hasta el más mínimo punto de los cuatro niveles y las ramificaciones que ofrecen.

Fruto del juego sobre raíles, se ofrecen dos opciones para jugar. La primera es a través de los Joy-Con y su control por movimiento, pudiendo apuntar como las pistolas de antaño y utilizar el gatillo para agotar el cargamento de balas. Este es el más sencillo para aquellos que busquen una experiencia mucho más sencilla y técnica, con tan solo utilizar dos botones y apuntar a la pantalla. Uno de los problemas que detectamos en este control es cierto retardo a la hora de desplazar la mirilla, por lo que en ocasiones recibiremos daño por parte del enemigo debido a este. Esta modalidad es la más sencilla gracias al giroscopio, siendo accesible prácticamente a cualquier tipo de persona y gracias a que la consola tiene dos, podrá disfrutarse en multijugador en cualquier lugar.

Dos formas de jugar

En segundo lugar, tenemos la opción del modo portátil o con el mando Pro de Nintendo Switch. Estos tienen unas opciones más completas y complejas de configurar y que permiten ajustar la sensibilidad de los sticks al mismo tiempo que usar el giroscopio del mando y la consola para apuntar. Este control es más técnico, pero creemos que resta un poco de gracia a la fórmula original. Sea como fuere, ambos son muy accesibles ya que únicamente necesitarás del stick y dos botones, uno para disparar y otro con el que recargar el arma.

El título se compone por cuatro capítulos y sus respectivos jefes, incorporando el último de ellos un breve boss rush en el que enfrentarte a todos, así como al jefe final. Pero no solo consiste en aniquilar zombies uno tras otro ya que se incorporan otras tareas como rescatar a los científicos que huyen de estos enemigos. Estos aparecen en situaciones complejas y siendo en la mayoría de ocasiones atacados, por lo que se requiere de una buena precisión para rescatarlos con vida. Si consigues este objetivo, recibirás un botiquín con el que aumentar tu salud, mientras que si muere o le disparas accidentalmente se restará esta de tu marcador. Otro punto interesante es la interactividad que tienen los escenarios, permitiendo disparar a barriles, cajas o estanterías y encontrar monedas, objetos que suban la puntuación e incluso científicos que se encontraban escondidos.

En esta experiencia arcade que dura aproximadamente una hora por partida, se han incluido una serie de opciones para configurar algo más la partida y hacerla diferente una de otra. Por ejemplo, se permite elegir la dificultad, lo que hace que los enemigos sean más precisos en sus ataques al mismo tiempo que se incrementa su resistencia. También puede cambiarse el sistema de puntuación entre su clásico y un sistema de conteo renovado. Esto es bastante interesante ya que los tiros certeros a lugares mortales otorgan una cantidad mayor. Mientras tanto, el moderno contabiliza los combos de enemigos que hayamos derrotado. Dos formas de jugar distintas que fomenta mucha rejugabilidad.

Errático en lo técnico

Si todo esto parece poco, se ha sumado una novedad como el modo horda en el que jugar la aventura con una mayor cantidad de enemigos, un punto completamente diferente para aquellos más experimentados que busquen algo distinto. A pesar de que se tenga el videojuego en tu consola, se dispone de diez continuaciones con la que continuar la partida y en el caso de utilizarlas todas, se terminará la aventura en ese punto sin posibilidad de seguir. Como curiosidad, es posible cambiar la tonalidad de la sangre por veinte colores distintos para restar algo de violencia y sentido macabro a la entrega. Un sistema de logros desbloqueables y la posibilidad de obtener más armas son algunos más de los alicientes.

Otro de los problemas que encontramos en The House of the Dead: Remake es su rendimiento en cuanto a lo técnico. El juego recomienda en su inicio optar por un modo rendimiento, que equilibra tanto la calidad como los FPS, teniendo 30 constantes y unos renderizados notables. Si este modo es desactivado se tendrá una experiencia bastante desequilibrada fallando tanto en calidad como rendimiento. En lo que respecta a su dirección artística, nos ha encantado como se han recreado todos sus escenarios, enemigos y personajes, conservando toda su personalidad y hasta el más mínimo ápice del original. Lo mismo podemos decir de su banda sonora, modernizada, pero con elementos como los sintetizadores y guitarras eléctricas. Un doblaje correcto al inglés y textos en castellano completan el apartado.

The House of the Dead: Remake es una experiencia notable en lo jugable y en cuanto a factor nostálgico pero que falla en lo técnico. Si bien el retardo en cuanto a giroscopio y algún que otro detalle más puede ser corregido mediante actualizaciones, no podemos obviar lo justo que rinde técnicamente en Nintendo Switch. Creemos que tanto MegaPixel como Forever Entertainment han hecho un buen trabajo en estética, factor nostalgia y jugabilidad, aunque tendrían que poner en un futuro más la carne en el asador en cuanto al aspecto gráfico.

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30. Apasionado del mundo de los videojuegos desde la infancia, cientos de mundos virtuales recorridos y conocedor de muchos de los entresijos de la industria.

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