Cada vez es más delgada la línea entre las producciones independientes y las de gran presupuesto. La democratización de parte de los sistemas de producción, en este caso Unreal Engine, hace que cada vez más estudios pequeños puedan conseguir resultados de gran calidad. Además, si se apoyan en una buena idea, ganan enteros debido a su precio razonable y a la diferenciación de sus propuestas.

En este caso tenemos a Spearhead Games, que demuestran una vez más que con un par de premisas muy sencillas, pero bien desarrolladas se puede hace un título respetable que pueda encontrar su hueco en el mercado. Comenzamos por la primera de estas premisas, el tratamiento de la narración.

Stories: The Path of Destinies

Stories: The path of destinies nos cuenta la historia del zorro Reynardo, que debido a un par de eventos que ocurren durante la introducción acaba con un libro un tanto especial en sus manos y uniéndose, un poco a regañadientes, a los rebeldes. Más por su propio ego y la necesidad de ser considerado un héroe que por ideales, eso sí.

A partir de aquí cualquier cosa que comente es un spoiler, ya que realmente el desarrollo de la historia depende sobre todo de nuestras decisiones. El juego se compone de pequeñas fases que, una vez acabadas, dan lugar a una ramificación del tipo: ¿intentar salvar a nuestro amigo o buscar un arma que pueda ayudar en futuras batallas? Cada una de estas decisiones nos lleva por un camino completamente diferente, sin posibilidad alguna de marcha atrás.

Después de avanzar unas cuantas fases, llegaremos al final de la historia, que dependerá, obviamente, de los diferentes caminos que hayamos elegido. Todo esto ya lo hemos visto antes en muchos títulos de varios géneros. Lo bueno y donde verdaderamente destaca Stories, es en el tratamiento de esta experiencia. Siempre se habla de rejugabilidad a la hora de valorar estos juegos, nuestro interés por ver los cambios que produce variar nuestras elecciones cuando jugamos de nuevo. Stories, sin embargo, nos obliga a ello. Es imposible vencer a la primera, ya que tanto nosotros como nuestro protagonista vamos a ciegas.

Stories: The Path of Destinies

Al llegar a un final, Reynardo aprenderá «una verdad». El juego, entonces, vuelve al comienzo directamente, donde tendremos que volver a seleccionar nuestro camino. Sin embargo, en esta ocasión, el zorro tendrá ciertos recuerdos, no muy nítidos, de su recorrido anterior, lo que le permite no cometer los mismos errores. Esto nos permite elegir entre nuevas opciones, para no caer en la misma trampa dos veces. Además, se crea un vínculo importante entre el jugador y el protagonista, ya que, obviamente, nosotros ya sabemos que no tenemos que volver a elegir las mismas opciones, pero, en este caso y a diferencia de otros juegos, el protagonista también sospecha que no debe repetir el camino ya andado.

Así, según vayamos pasándonos el juego varias veces, accederemos a más verdades y, por consiguiente, a más caminos, mientras Reynardo cada vez es más consciente de lo que pasa. Este es el mayor punto fuerte de Stories, el tratamiento de la narrativa que, si bien sigue siendo una vuelta de tuerca más al eterno Día de la Marmota, da la sensación de ser algo fresco y nuevo, no una simple repetición de acontecimientos. Al menos por un tiempo.

Stories: The Path of Destinies

Más allá de la historia, nos encontramos ante un juego de acción de corte fantástico y toques de RPG, bastante lineal y sencillo en sus bases, donde lo más complicado que tenemos que hacer es activar palancas y esquivar algunos enemigos. Por lo demás, todo se soluciona a espadazos. Con un sistema de lucha que se saca ciertos automatismos de la manga muy similares a los de la saga Arkham, resulta muy entretenido al comienzo´, pero va perdiendo puntos según vamos sumando horas de juego. Primero, por una poquísima variedad de enemigos a batir, todo cuervos. Segundo, porque la inteligencia de los mismos es bastante similar a la de un cuervo de verdad: no hacen nada más que mirar cómo les liquidas a golpes, salvo que les de un algo y se decidan a atacar, con un solo golpe y siempre de la misma forma. Tercero, por un árbol de habilidades bastante incompleto y sin mucho que ofrecer una vez desbloqueemos un par de rutas concretas. Más vida, más resistencia, hacer más daño de varias formas y poco más. Además, algunas de sus habilidades van en contra del propio juego: no me pongas varias formas de quitar de un golpe los escudos de los enemigos, cuando los escudos son lo único que distinguen a unos de otros. Conviertes a todos los cuervos en clones.

A lo mejor estoy siendo un poco crítico en exceso, ya que resulta divertido de jugar, pero podría haber dado mucho más de sí. Esta sensación se acrecenta por las expectaciones que crea al comenzar: habilidades a mejorar, espadas a conseguir, gemas para equipar, etc. Luego vemos que realmente todo eso se supera simplemente avanzando y que no requiere ningún esfuerzo por nuestra parte.

Las espadas, cuatro en total y cada una con dos niveles diferentes, se consiguen acumulando materiales que encontramos en los cofres. Cada una de ellas tiene una habilidad propia, pero que no altera demasiado el juego. Eso sí, sirven también como llaves a zonas secundarias de los diferentes escenarios, con lo que queramos o no al final nos haremos con todas. Pero vamos, es tarea fácil. Igual que las gemas, todo es bastante lineal: abrimos cofres, conseguimos materiales, construimos espadas, accedemos a cofres superiores, nos dan gemas. No requiere estrategia ni exploración.

Stories: The Path of Destinies

Este mismo problema tienen también los escenarios. Dejando aparte las puertas que solo se abren con espadas, todo es excesivamente lineal y como mucho nos encontraremos con dos bifurcaciones, una que nos lleva hasta un cofre y otra que nos permite continuar hasta el final.

Seguro que muchos os dais cuenta de hacia dónde voy: estamos frente a un título cuyo principal atractivo es una historia bien contada y con alicientes, que además nos obliga a recordar las consecuencias de pasos anteriores, pero que por su propia forma de ser nos obliga a volver a las mismas fases una y otra vez. En este tipo de juegos se exige una variedad por encima de la media, que nos permita no darnos cuenta que hemos accedido a la misma fase por cuarta vez. Al principio lo consigue de forma muy acertada, pero luego cae en picado, porque no tenemos nada más que hacer que avanzar y matar cuervos. Doy gracias a que, al menos, el número y fuerza de los mismos aumente según nuestro nivel y que los cofres dejen de dar materiales cuando ya no nos hacen falta más. Algo curioso, por cierto. Acertado también.

Stories: The Path of Destinies

Una queja que he oído de este juego y que sin embargo me parece un acierto en este caso concreto es la casi absoluta ausencia de puzles. No porque no me gusten o porque no le vinieran bien al juego para aportar variedad, pero, ¿os veis con la paciencia de superar el mismo puzle cinco veces? Mejor que no haya.

Sigo siendo excesivamente crítico con el juego, pero es más por frustración de lo que podía haber sido un título redondo que porque no me lo haya pasado bien jugándolo.

Pasando al tema técnico, Stories se decanta por escenarios con colores muy saturados, bastante variados entre sí y que, salvo por la linealidad de los mismos, están muy bien resueltos. Es de agradecer el esfuerzo realizado en algunos efectos de partículas, bastante atractivos. En general, el motor del juego funciona bastante bien, es agradable de ver y jugar. Hay alguna bajada de frames sin mucho sentido en algunas zonas, cuando nieva o llueve, pero no es grave, ya que nunca pasa cuando hay enemigos.

Reynardo está muy bien animado y los cuervos también, aunque falte variedad. El resto de NPC, como el conejo Lupino o la gata Zenobia, aparecen poco en escena, siendo bastante irrelevantes a nivel técnico, que no argumental.

Stories: The Path of Destinies

En el apartado sonoro hay que mencionar de forma especial al narrador. Todo Stories está contado en tercera persona, muy adecuado para un juego en el que un libro tiene algo que ver. No contento con simplemente contarnos los avances narrativos, seremos los afortunados oyentes de todo tipo de comentarios y chascarrillos varios, en general muy graciosos, y alguno de ellos de rabiosa actualidad, con referencias a Dark Souls, por ejemplo. Su voz, es una pena, está únicamente en inglés. Además, las traducciones de los textos al español no están muy bien realizadas y nos encontramos con frases incongruentes y algunos false friends bastante evidentes que a veces confunden la historia.

Por último, debo dar cuenta de algunos bugs que he sufrido durante mi recorrido, alguno de ellos bastante frustrante y que me obligó a reiniciar el nivel completo, ya que no se permite guardar en medio de ninguna pantalla.

En conclusión, la verdad es que merece la pena echarle el guante a Stories: the Path of Destinies. Te mantendrá enganchado al comienzo y entretenido después, aunque es cierto que siempre nos queda la sensación de haber podido dar mucho más de sí. Pero, como decía al principio y aunque suene contradictorio, es más por la sensación de estar frente a una gran producción que ante un indie y por tanto, los estándares de calidad suben. Eso sí, si tenéis intención de comprarlo, ¡no dejéis que os hagan spoilers! U os perderéis la gracia del juego, buscar las verdades.

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