365 días han pasado desde que la saga Battlefront redebutó de la mano de DICE y bajo la producción de EA, para muchos el equivalente del mundo de los videojuegos al Imperio Galáctico. Un año que ha dado para varias betas, muchas noticias y, sobre todo una amarga polémica relacionada con el sistema de progresión del juego y la importancia de los micropagos para obtener una gran ventaja en el modo multijugador… Pero no adelantemos acontecimientos y hablemos de las grandes novedades respecto a la entrega del año pasado.

La primera de estas novedades es la presencia de una campaña para un sólo jugador que sirve a la vez de toma de contacto con los diferentes aspectos del juego y de enlace entre los Episodios VI y VII. Este modo campaña nos cuenta la historia de Iden Versio, comandante del Escuadrón Infierno y soldado de élite del Imperio.

El viaje de esta nueva heroína (gran noticia que una de las franquicias más grandes del mundo siga abrazando a protagonistas femeninas fuertes) comienza poco antes de la Batalla de Endor, en la que el Imperio cae derrotado, dejando los seguidores de Darth Sidious desesperados y necesitados de afianzar su posición como fuerza dominante de la galaxia.

Esta situación hace que Iden y el resto del Escuadrón Infernal se replanteen su posición y su papel en el devenir de las cosas, a lo largo de once episodios que bien podrían haber funcionado como trama principal de una película de la Saga.

Por desgracia, pese a contar con un punto de partida muy interesante y un personaje prometedor, una vez pasado el primer acto esta “Historia de Star Wars” comienza a mostrar signos de agotamiento, acabando completamente arrastrada para cuando llega a su conclusión. No ayuda a esta sensación de fatiga el hecho de que intente abarcar 30 años de historia en poco más de 3 horas de campaña en la que llegamos a controlar a media docena de personajes, lo que dificulta el desarrollo de los mismos y evita que empaticemos lo más mínimo con los protagonistas, menos aún con los secundarios, reducidos a simples estereotipos de si mismos.

Tampoco le sienta bien a la campaña lo repetitivo de su planteamiento jugable, que se reduce a 11 niveles en los que jugaremos la mitad a pie para, habitualmente, jugar la otra mitad a los mandos de un caza estelar. Y si bien esto parece una gran idea al comienzo, tras alcanzar la mitad del juego y darnos cuenta de que todos los tiroteos y misiones son exactamente iguales (y tremendamente fáciles) empezaremos a ver esa escasa duración como una bendición y no como un problema del juego.

Por supuesto, no todo es malo en la campaña. Las escenas animadas utilizadas para narrar la historia son una autentica gozada de la que hablaremos más adelante y muchas de las interacciones entre los héroes durante los combates son sencillamente hilarantes, lo que hace que, pese a su repetitividad y lo flojo de la trama, el modo campaña sea altamente disfrutable si se afronta con la mentalidad adecuada. Al fin y al cabo, es una obra de Star Wars, no podemos pedirle lo mismo a nivel argumental que le pediremos a Las Puertas de Piedra.

El otro modo para un jugador es el conocido como Arcade. En él podremos probar una versión descafeinada de todo lo que el juego ofrece en el multijugador, ya sea en 16 escenarios preparados por los desarrolladores del juego en el que controlaremos a las diferentes unidades tanto del Lado Oscuro y Luminoso (8 para cada uno) o en el simulador de combate que nos permitirá personalizar el campo de batalla.

Como gran y acertada novedad, el modo arcade incluye un cooperativo a pantalla partida que, si bien no llega a los juegos que hicieron grande esto de compartir tele y sofá, resulta divertido y muy de agradecer para todos aquellos a los que aún nos gusta pasarlo bien con alguien al lado y no a través de las líneas telefónicas. El mayor problema del modo arcade es, sin duda, el no poder disfrutar de todo lo que si está disponible en otros modos de juego, especialmente de los combates a bordo de cazas estelares, que se echan mucho de menos.

Y dejamos para lo último el lugar donde está concentrado todo el músculo que Battlefront II tiene que mostrar: su enorme multijugador online. A cualquier persona que se acerque al juego, aunque sea unos minutos, le quedará claro que lo nuevo de DICE es un multiplayer que ofrece como modos secundarios los de un jugador, y no al revés. Y cómo tal, cumple perfectamente con lo que podemos esperar de él.

Con cinco modos de juego y batallas de hasta 40 jugadores simultáneos, esta segunda entrega de la saga mejora en todo lo que vimos hace un año. EL PROBLEMA está en los ya mentados micropagos y como estos afectan al desarrollo del personaje. Si bien es cierto que esto de las cajas de premios ya lo hemos visto antes (en Overwatch, sin ir demasiado lejos) nunca había alcanzado este nivel. Cómo ya sabemos todos en el juego de Blizzard estas cajas incluyen elementos meramente estéticos, pero en el juego producido por EA lo que encontramos son Cartas Estelares que mejoran habilidades y características de nuestros personajes tales como la vitalidad o la velocidad. Cartas, que por otro lado, son completamente aleatorias en su reparto.

Esta molesta situación se agrava cuando para obtener una caja hay que pagar entre 2400 y 4000 créditos. Para ponerlo en perspectiva, cada partida para un jugador da un máximo de 100 créditos, con un tope de 500 al día, lo que significa más de una semana jugando todos los días cinco partidas para poder comprar una de las cajas caras. El modo online por su lado otorga los créditos no basándose en el desempeño en la partida, si no en el tiempo que esta ha durado; a mayor tiempo invertido más ganancias. Esta forma tan ridícula de repartir premios ha causado que mucha gente se dedica a entrar en partidas mientras “automatiza” el movimiento de sus personajes poniendo una goma al mando, lo que mata completamente la diversión en muchas de ellas.

Todo esto se debe a que el juego en sí mismo gira en torno a un método mucho más rápido de adquirir las cajas, los “micropagos”. Si quieres ahorrarte muchas horas de juego en compañía de una IA sencillamente idiota o jugando contra gomas sólo un poco más competitivas, el juego ofrecía la opción de comprar tu camino al cielo con dinero real, ofreciendo una ventaja enorme a aquellos dispuestos a pagar por hacerse con las cajas algo que, lógicamente, enfadó a la comunidad, llegando al punto en el que EA ha decidido suspender este sistema hasta nuevo aviso por miedo a la mala publicidad que pueda enturbiar la ventana de lanzamiento y la campaña navideña. Con este movimiento han conseguido salvar un poco la cara ante la comunidad, algo que no han conseguido con un sistema de evolución de personajes que parece estar esperando a que pasen estas fechas para volver a las andadas.

Pasamos ahora al apartado jugable de el título que hoy nos ocupa, que está dividido en dos grandes apartados; las batallas terrestres y las aéreas. Con los pies en la tierra Battlefront II es un shooter en primera y tercera persona (perspectivas entre las que podremos cambiar libremente sin ningún problema) que plantea batallas multitudinarias en 11 mapeados enormes. Como jugadores, podremos elegir entre 4 clases de soldados y 14 héroes mucho más poderosos que los soldados rasos. Para el reparto de estos héroes se han seleccionado a algunos de los personajes más importantes de la franquicia, como pueden ser Yoda, Rei, la propia Iden Versio o el mismísimo Darth Vader, y pueden ser adquiridos con los mismos créditos con los que compramos las cajas, con unos precios que van entre los 5000 de Versio y los 15000 en el caso de los Skywalker. O lo que es lo mismo, un mes de juego para hacerse con Luke. O pagar por comprarlo si vuelven a habilitar la opción.

El otro gran apartado, el combate a bordo de cazas estelares, es sin duda la mejor novedad que encontramos en esta entrega, muy por encima de la campaña. Desde el lanzamiento del último Rogue Squadron en GameCube no habíamos visto una representación mejor de, afrontémoslo, el motivo por el que a todos nos gusta la saga de Lucas. No sólo el control de las naves es tremendamente satisfactorio, si no que además las batallas de 20 contra 20 del multijugador son la mayor fuente de diversión que ofrece el juego, y seguramente donde acabaremos invirtiendo el mayor número de horas.

Por desgracia, y si bien ambos sistemas de juego están bastante logrados, en ningún momento mejoran cosas que ya hemos visto en otros juegos. Como juego de acción, Battlefront II no ofrece nada que no ofreciese Mass Effect 2 hace un lustro. Como juego de naves, está por debajo de Rebel Strike, que salió hace la friolera de 14 años. Un claro ejemplo de abarcar mucho y apretar poco.

Donde si que aprieta, y mucho, es en el incuestionable apartado técnico que ofrece. Visualmente nos encontramos con la mejor versión de Star Wars que se haya visto en consola alguna. Personajes, mapeados, naves… todo luce de forma idéntica a como lo hace en la Gran Pantalla, con unas animaciones fantásticas y unas escenas animadas que nos harán dudar de si estamos ante una película o un juego. Las batallas por su parte rebosan acción, y si bien no cuentan con apenas elementos destruibles, los escenarios nos transportarán hasta algunos de los lugares más bellos de la galaxia, como Bespin o el Palacio Real de Naboo. Me abstendré de hablar de la resolución y los FPS porque, básicamente, no tengo un PS4 Pro. Lo que si puedo decir es que en la versión clásica de la máquina de Sony, no he podido apreciar ningún tipo de problema ni con el rendimiento del juego ni con el escalado, lo que habla muy bien de el trabajo de DICE en este aspecto.

El apartado sonoro no se queda atrás, cómo no podía ser menos de la franquicia que más ha hecho por la acústica en el cine. La banda sonora de Battlefront II cuenta con composiciones que consiguen mezclar hábilmente los míticos temas imaginados por John Williams con otros creados para el juego. Esto nos permite disfrutar de partituras como Duel of Fates, que de forma natural fluye a un tema menos protagonista pero que acompaña perfectamente a la imprevisible acción propia del juego.

Los efectos y la mezcla de sonido brillan con luz propia y nos permite sumergirnos en la acción mientras los disparos y las naves vuelan de un altavoz a otro, siempre con el sonido original de la franquicia. Esto no lo podemos decir del doblaje, que no cuenta con los actores originales y si con unos imitadores bastante limitados que ni por un momento conseguirán engañar a los aficionados a la saga. Un defecto menor pero que debería solucionarse para próximas entregas.

 

Conclusión.

Polémicas aparte, Battlefront II es un buen juego que roza lo excepcional en su apartado sonoro y visual. Sería interesante saber si de ser una IP nueva y no algo tan querido por muchos (entre los que me incluyo) se le permitiría ser tan conservador y repetitivo en su planteamiento y se le perdonarían sus muchos fallos. Pero como eso no es posible, menos aún con una saga tan enorme y que despierta tantas pasiones, tendremos que juzgarlo por lo que es; un buen juego que, sin embargo, podría y debería haber sido aún mejor, sobre todo por la cantidad de dinero con el que ha contado su desarrollo.

Por desgracia, todo lo bueno que tiene se ve muy lastrado por la decisión de ordeñar los bolsillos de los jugadores hasta dejarlos secos, en tiempo o en dinero, con un sistema de desarrollo evidentemente centrado y pensado alrededor del temido Pay To Win, algo que asegurará un año más a Electronic Arts el puesto de compañía más odiada de toda la industria.

Bienvenidos al Lado Oscuro de los Videojuegos, pese que como Darth Vader, Battlefront II tiene mucha bondad en él.

 

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