Hubo un tiempo en el que esperar para comprar una videoconsola era algo bueno. Significaba pagar menos: bajaban de precio y se volvían accesibles.
Ese tiempo ha terminado.
Sony lo ha confirmado: sube el precio de PlayStation 5, PS5 Pro y PlayStation Portal. Esto cambia una tendencia en cuanto a costes de fabricación y, por tanto, el precio final de las consolas.
Important price update for PS5 and PlayStation Portal: https://t.co/zFrI7uozps pic.twitter.com/Xih3ppppdu
— PlayStation (@PlayStation) March 27, 2026
Una subida que ya se venía oliendo
Durante meses, el rumor ha estado ahí. El aumento de costes en componentes y la presión en la cadena de suministro apuntaban en una dirección clara. Sony simplemente ha sido la primera en decirlo en voz alta.
La fecha: 2 de abril
A partir del 2 de abril, tener un dispositivo del ecosistema PlayStation será más caro.
Según el blog oficial, así quedan los precios:
- PS5 estándar: de 549,99 € a 649,99 €
- PS5 Digital Edition: de 449,99 € a 499,99 €
- PS5 Pro: 799,99 €
- PlayStation Portal: de 219,99 € a 249,99 €
No es una subida… es un síntoma
Lo realmente importante no es el número, es lo que significa.
Durante años, el hardware seguía una lógica: lanzamiento caro, bajada progresiva, adopción masiva. Ahora estamos viendo lo contrario:

las consolas son más caras hoy que cuando salieron… Y eso no es casualidad.
El motivo: fabricar cuesta más
Detrás de esta decisión hay algo menos visible, pero mucho más determinante: el coste de fabricar tecnología.
Memoria, chips, componentes… su desarrollo ha subido en términos de coste, y no solo por la inflación. La demanda de centros de datos y el auge de la inteligencia artificial están absorbiendo recursos a una velocidad brutal.
¿Y ahora qué? Una nueva época ha comenzado
La gran pregunta no es por qué ha pasado esto, es quién será el siguiente.
Cuando una compañía como Sony mueve ficha, el resto observa. Y en un mercado tan interconectado, los movimientos rara vez se quedan aislados.
Incluso proyectos futuros, especialmente en el terreno portátil, empiezan a verse rodeados de incertidumbre. En el caso de Valve, por ejemplo, todavía no hay una posición clara sobre precios en su hardware. Y eso, ahora mismo, ya es una señal.

El modelo ha cambiado. Y si antes el tiempo jugaba a favor del jugador, ahora puede que haga justo lo contrario.
Así que quizá la pregunta ya no sea cuándo comprar, sino cuánto estás dispuesto a pagar por jugar.























