Sonia López en TLP Tenerife. | Fuente: Alby Martín
Sonia López en TLP Tenerife. | Fuente: Alby Martín

Sonia López es física teórica y parte del equipo investigador de la Universidad de Innsbruck, Austria. Lo que empezó con su amor por las matemáticas y la física la ha llevado a la investigación de la información cuántica, una de sus grandes pasiones. La entrevistamos en TLP Tenerife.

¿Por qué decidiste estudiar física? 

Decidí estudiar física porque realmente era la única asignatura que me gustaba cuando estaba en el colegio y en el instituto: física y matemáticas, en realidad. Todas las demás las aprobaba, pero no me suscitaban nada. Y me metí para saber más, pero no sabía muy bien qué salidas podía tener eso.

Te especializaste en el aspecto teórico de la física cuántica, ¿no quisiste verte dentro de un laboratorio?

No [risas]. No, para nada. Me gusta mucho trabajar con un ordenador, me encanta programar. Así que todo lo que sea trabajar con un ordenador o resolver algo a nivel matemático me gusta mucho más que estar en un laboratorio cacharreando, porque además no se me da muy bien. He hecho varios laboratorios y siento que soy muy inútil, mientras que resolviendo problemas soy mejor.

¿Qué te llevó a formar parte de la Universidad de Innsbruck? 

Cuando yo estaba estudiando, más allá de ser teórica o aplicada, no sabía muy bien hacia qué rama tirar. Me di cuenta de que lo que más me gustaba era la información cuántica. Cuando estaba estudiando era lo único que me sorprendió, lo único que cuando me lo enseñaron en clase me quedé en plan “¡Ay, va! Yo de esto no tenía ni idea”. Quise saber más. Cuando me puse a mirar qué másteres había en España, vi que no había ningún máster que estuviera especializado en información cuántica. Había másteres de física teórica en el que, a lo mejor, alguno tenía alguna asignatura relacionada, pero no había ninguno especializado. Me puse a investigar y, para empezar, en Austria los estudios eran gratuitos, yo no pago nada por estudiar en Austria, y que había un máster en una universidad muy buena en la que solo se hacía información cuántica. Entonces, fue como “Está aquí, ¿qué más quiero?”, y me fui a Austria.

¿Qué es lo más difícil de vivir como científica?

Yo diría que es no saber qué me depara el futuro. La carrera de un científico pasa muchos años antes de estabilizarse. Tener ya un puesto en una universidad, por ejemplo. Hasta ese momento tienes que pasar por un doctorado, por varios Post Doc… Y en todo eso lo suyo es ir cambiando de universidad, ir cambiando a lo mejor de tema, para aprender mucho, para conocer a mucha gente y para saber más y mejor sobre lo que te gusta. Todo eso hace que no sepas lo que vas a hacer el año que viene.

¿Todo ese proceso no te produce incertidumbre?

Yo, por ejemplo, estoy estudiando en Austria, pero no sé lo que voy a hacer el próximo año. Cuando te metes en un doctorado estás un periodo de tiempo, tres o cuatro años, en el que estás estable, pero al segundo año ya es estás pensando “¿Qué voy a hacer cuando acabe el doctorado?”. Es un constante de no saber qué va a ser de ti y, además, para que te cojan en ciertos sitios tienes que estar trabajando continuamente. Te exigen muchas cosas, te exigen muchas publicaciones, muchas charlas. Es bastante estresante.

¿Qué diferencias hay entre ser investigadora en Austria y en España?

Yo no he insvestigado en España, pero por la gente que conozco me puedo hacer una idea. Un científico en Austria está mucho mejor valorado. Cuando yo digo que soy científica aquí me miran un poco raro porque no suelen saber qué es lo que hago. Mientras que en Austria más o menos se hacen una idea. Además, te miran y ya tienen un cierto respeto hacia ti. Eso se ve en las instalaciones, en la libertad que te dejan a la hora de trabajar, en las facilidades que te dan. Te dan muchísimas facilidad desde el primer momento, no cuando eres una persona con cien publicaciones. Eso hace que te sientas muy valorado y que quieras devolverlo. Mientras que en España, creo que hasta que no eres un investigador con su despacho no tienes esos privilegios.

Hablando de congresos, ¿ha habido alguno que te haya marcado profesionalmente?

Yo creo que uno en el que estuve, que estaba cerca de Innsbruck en una ciudad que se llama Seefeld, un pueblo súper pequeño entre las montañas. Fue muchísima gente de todo el mundo, muy importante en información cuántica. Ahí conocí muchísima gente a los que algunos ya reconocí de ver sus nombres en papers muy importantes. De repente, verles en persona era como “Madre mía, he leído su paper diez mil veces, me lo sé de memoria” y era muy guay. Ver cómo se llevaba tan bien entre ellos y cómo de un congreso que era simplemente exponer charlas pasaben a irse a pasear por la montaña… De ese paseo por la montaña y de hablar, salía de repente un paper; y eso es muy guay porque es algo que no se podría haber conseguido quedándote en tu despacho.

¿Estás interesada en ser divulgadora científica?

Pues no lo sé. Mucha gente me hace esa pregunta y yo no me lo había propuesto nunca, pero… Hace unos años no valoraba tanto la divulgación científica, sinceramente porque no le veía cuál era la utilidad. Yo pensaba, ¿qué le puede importar a alguien lo que yo estoy haciendo?, más allá que por pura curiosidad. Pero me he dado cuenta de que el hecho de que porque que esa persona sepa lo que yo estoy haciendo puede repercutir en que a mí me den o no dinero para investigar, puede repercutir en cómo me mira esa persona o qué percepción tiene de lo que hace un científico y porqué la ciencia es importante. Incluso puede repercutir en si se vacuna o no se vacuna.

Entonces, ¿consideras que todas las ciencias están relacionadas?

Parece que la gente solo valora la ciencia cuando se descubre la cura contra el cáncer, que es muy importante, pero no la valora cuando científicos entrelazan dos átomos. Lo que ocurre es que para que una persona descubra una cura contra el cáncer, esa tecnología no la ha desarrollado ese médico. La ha desarrollado o un físico o un ingeniero, muy probablemente, para algo que en principio no tiene nada que ver. Deberíamos darle más importancia a la divulgación científica a nivel física de la que se le da actualmente.

¿Consideras que el uso de plataformas como Youtube o Netflix pueden acercar más fácilmente la ciencia a los usuarios?

En mi experiencia, solo he colaborado con Quantum Fracture. A veces le reviso los guiones, pero en calidad de colaborar hemos hecho dos o tres vídeos que iban de información cuántica. De hecho uno de ellos era para demostrar a mis jefes que la divulgación se puede hacer en YouTube. Quería demostrar que YouTube te ofrece una herramienta muchísimo más potente que las charlas o las Summer School. El vídeo es un herramienta mucho más potente que una charla porque es mucho más accesible. Entonces, si todo el mundo utiliza YouTube para aprender, tienes que irte a YouTube para enseñar, donde la gente va a mirar primero. Yo creo que usar plataformas como Youtube o Netflix, que ese sería el siguiente paso, es muy importante porque es la herramienta que todos usamos. Tú no te planteas buscar información rápida en otro sitio que no sea YouTube.

 

Carolina de León
Periodista, camarógrafa y escritora. Con muchas historias que ver, relatos que escribir y memorias que vivir.

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