La llegada de Pokémon Champions ha cambiado bastante la forma en la que los jugadores pueden conseguir Pokémon shiny, esas versiones especiales con colores distintos que siempre han sido muy buscadas dentro de la saga. A diferencia de otros títulos, aquí no se obtienen explorando hierba alta o criando Pokémon, sino a través de un sistema más directo basado en el reclutamiento.
El método principal consiste en visitar una especie de centro de fichajes donde, cada cierto tiempo (unas 22 horas), aparecen varios Pokémon disponibles para elegir. Entre ellos, existe una pequeña probabilidad de que alguno sea shiny, aunque el juego no ofrece fórmulas claras para aumentar esa posibilidad, por lo que en gran parte depende de la suerte y de insistir varias veces.
Aun así, hay pequeños detalles visuales que pueden ayudarte a detectar si uno de estos Pokémon será variocolor antes de conseguirlo, como destellos o efectos brillantes en pantalla. Esto añade un punto de emoción al proceso, ya que permite intuir si merece la pena intentar ficharlo o esperar a la siguiente rotación.
Además, el juego permite acelerar la aparición de nuevas opciones usando recursos internos, lo que hace que los jugadores más constantes puedan “probar suerte” más veces en menos tiempo. También existe una alternativa interesante, transferir Pokémon shiny desde Pokémon HOME, evitando así depender completamente del azar.
Por otro lado, estos Pokémon no ofrecen ventajas en combate. Su valor es principalmente estético y coleccionista, algo que mantiene la esencia clásica de la franquicia.
En resumen, Pokémon Champions apuesta por un sistema más rápido pero igualmente dependiente de la suerte, donde la clave está en la paciencia y en aprovechar bien cada oportunidad para conseguir uno de estos raros Pokémon.
























