Logo de Serenity

El domingo nueve de octubre, día de la inauguración del Festival de Cine Fantástico y de Ciencia Ficción Sitges 2005, tuvimos la suerte de asistir al pase de prensa matutino de la última película del ahora director Joss Whedon, «Serenity», que a las siete de la tarde abriría de forma oficial el festival en la proyección para el público en general, junto al corto español de sesgo fantástico titulado El Gran Zambini.

Tras acreditarnos como parte de la prensa que informa sobre el festival, un responsable del mismo nos indica que, si queremos ver Serenity, hemos de cruzar medio Sitges en unos diez minutos, ya que se proyecta en el Cine El Retiro, no lejos del puerto. Un servidor, que no disponía de coche en ese momento, no lo duda ni un instante y recoge el kit de prensa en dirección al centro de la ciudad. Tras una larga y agotadora caminata encuentro por fin el cine (oculto en una callejuela) y entro en la sala. La sesión había empezado, pero para mi inmensa suerte antes de Serenity proyectaron el corto mencionado, una producción española de Igor Legarreta y Emilio Pérez, del que sólo me perdí un minuto escaso, como pude comprobar por la tarde.

Tras visionar el estupendo cortometraje (os lo recomiendo de veras), comienza Serenity de forma trepidante. Sus primeros diez minutos (que la productora se ocupó de distribuir de forma libre por internet hace unos días, tal y como os informamos) son, sinceramente, de la mejor ciencia ficción que he visto en muchísimo tiempo. En una vuelta a los mejores orígenes de Star Wars, el protagonista del largometraje, el capitán y veterano de la guerra civil galáctica Malcom Reynolds (Nathan Fillion)), detenta el mando sobre la tripulación de la nave espacial Serenity, dedicada al pillaje y al contrabando. La Alianza interplanetaria, tras sojuzgar a los mundos que no quisieron unirse a la unión de planetas, domina la mayor parte del universo conocido con mano de hierro, con el fin de conseguir una sociedad unitaria, feliz y libre de males. Para ello, no duda en aplastar toda oposición expresa o manifestación de libre pensamiento, a través de un férreo control de los medios de comunicación y de cualquier forma de tecnología.

Esta película supone la continuación de la serie televisiva inconclusa Firefly, emitida por la Fox en 2002, que alcanzó en su día cotas discretas de audiencia en los Estados Unidos, pero cuya legión de fans no ha hecho sino aumentar desde entonces. Un año después de que se dejara de emitir se editó en DVD… por supuesto, arrasó. Este hecho, sumado al prestigio acumulado por Whedon tras su participación en las series Buffy, cazavampiros y Angel en cuanto a audiencia se refiere, motivó que los productores de la Universal (que compró los derechos a la Fox) se pensaran concederle los fondos necesarios para poner fin a Firefly tal y como los aficionados esperaban: con una película.

Summer Glau como River Tam
Summer Glau como River Tam

Decir que Serenity es una película de ciencia ficción al uso es ser demasiado simplista: nos encontramos con un producto de veras peculiar, de buena factura y sin duda de alta calidad, capaz incluso, pese a su profundidad, de llegar al público de base por su ligereza y agilidad en el desarrollo. Si con el fin de la saga de StarWars alguien pudo pensar que el género sufriría un bajón de taquilla y originalidad, creo y espero que los agoreros tengan que esperar mejor momento para certificar tal hecho. Si los encargados de promocionar la película cumplen con su trabajo (y no entierran de nuevo una grandiosa producción como ocurrió con La Guía del Autoestopista Galáctico en nuestro país), estamos ante el nuevo fenómeno cinematográfico del año. Por supuesto, Serenity recrea a la perfección el universo dictatorial ideado por Whedon, donde una Alianza impulsada por los Estados Unidos y China (de ahí que parte del diálogo original sea en el dialecto mandarín del gigante asiático) logra terraformar y ocupar distintos planetas de nuestro Sistema Solar alrededor del año 2500. En el inicio de la película, el director se toma unos minutos de licencia para situar al espectador en un mundo políticamente muy parecido al nuestro, donde el sistema político dominante usa al ejército para imponer su dominio intelectual y tecnológico sobre la humanidad: la Alianza dicta al individuo que pensar, cuando descansar, como vivir y en que creer. Nada se oculta a sus ojos, y en secreto mantiene sucios y sangrientos experimentos en busca de un mayor control de la peligrosa individualidad humana.

Pero con la guerra civil aún reciente, aún quedan repartidos por el espacio antiguos soldados, que con el tiempo se han transformado en disidentes y bandoleros, enfermos de rencor y sin esperanza de retorno a una sociedad verdaderamente libre. Aventureros sin otra ley que su beneficio, vagan por el universo asestando pequeños e inútiles golpes a la Alianza, sin esperar otra cosa que la supervivencia diaria. Así es Malcom Relnolds, una suerte de nuevo Han Solo, un tipo rocoso y aventurero de buen corazón, realista, rápido y de profundas convicciones, que odia el sistema establecido, un curioso cruce entre pistolero del Oeste y héroe por convicción. Las armas no son tan futuristas como en otras producciones: en la lucha cuerpo a cuerpo se usan revólveres, espadas, cuchillos, rifles, metralletas,… los lásers portátiles que tanto han popularizado otras sagas se relegan aquí al olvido, con lo que recuperamos para bien el antiguo y artesanal arte del “tiro al blanco”. Esta circunstancia dota a la película de un realismo paradójico en una producción de ciencia ficción, acercando el género al común de los mortales. No aleja al espectador de su realidad cotidiana, sino que al mismo tiempo que eleva su pensamiento e imaginación más allá de nuestra limitada Tierra haciéndole visitar mundos y estrellas con suma facilidad, también nos aproxima al núcleo de las reacciones humanas más primigenias. Si alguna enseñanza básica puede sacarse de Serenity es, precisamente, la conservación de nuestro más arraigado sentido de la libertad, derecho incuestionable de cualquier individuo, un concepto muy relativo según Whedon, y que cambia depende de quien use el término. Para nuestros héroes, la libertad consiste en poder pensar y hacer lo que uno quiera dentro de ciertos límites básicos, mientras que para la Alianza la misma libertad es únicamente alcanzable a través de un férreo control del individuo, que en última instancia proporciona la libertad colectiva, creando “mundos mejores”. Por supuesto, esto una clara alegoría de la política actual estadounidense de “buenos” y “malos”, de “luchadores de la libertad” y “opresores terroristas”, que provoca la actual polarización ideológica de la Tierra. El imperialismo representado por la Alianza tiene su opuesto en las gestas individuales, desesperadas y heroicas, y a largo plazo, fútiles.

Serenity, película continuación de Firefly
Serenity, película continuación de Firefly

Precisamente el personaje del cazador de la Alianza, El Operativo, interpretado por Chiwetel Ejiofor, que ha de dar caza a la chica vidente, es un reflejo de la constante lucha entre estas dos visiones del universo. El Operativo admite abiertamente que su método de caza, que incluye el asesinato de niños, mujeres y ancianos, no está bien… incluso llega a afirmar que no tendrá sitio en el Nuevo Mundo que aspira a construir, y llega a señalar su monstruosidad,… pero al mismo tiempo considera que es necesario recurrir a sus abominables tácticas con tal de conseguir el fin que permita un “mundo mejor”. Tal es el sino de los tiempos que nos toca vivir actualmente: admitimos que los estados lleguen a hacer cosas impensables con tal de mantener la seguridad física de sus ciudadanos, olvidando que a veces la libertad ideológica, de prensa y religión son igualmente básicas. Whedon se adelanta a los posibles retos que pueda depararnos el futuro (y el presente) y nos estampa su alternativa y su reto en la cara, en el atractivo envoltorio de una magnífica película de aventuras.

Sin embargo, no se trata de un largometraje hecho con pretensiones. El desarrollo de tan ambiciosa idea crítica no resulta afectado, como en la mayoría de producciones del género, que invitan directamente y sin concesiones a una reflexión sin paliativos, sino que parece surgido con naturalidad de los mismos personajes, en absoluto parece buscado. Los personajes se encuentran con una realidad y la interpretan y transforman de modo lógico. Da la impresión de que el propio autor del guión haya sucumbido a sus personajes, y que éstos hayan dirigido por sí mismos la película.

El personaje de River, interpretado por Summer Grau (una chica que dará mucho que hablar en el futuro), representa el culmen de las capacidades de perversión de un sistema autoritario. Vidente e inquisitiva, es utilizada por la Alianza como arma humana contra sus enemigos. Poseedora de una portentosa habilidad física, también es capaz de luchar en solitario contra innumerables enemigos, hasta aniquilarlos. Su prodigiosa mente, capaz de prever el peligro, esconde un secreto que pone en tela de juicio la credibilidad del sistema, por lo que tras su fuga, es buscada por El Operativo y el ejército del que dispone. Casualmente, en su fuga se oculta en la nave Serenity del capitán Mal, cuya tripulación, tras descubrir las portentosas habilidades de River, se ve obligada a elegir entre la ventaja que supone tener una vidente asesina en el grupo y el peligro que supone para su propia seguridad, ya que la chica cae de vez en cuando en un trance que la obliga a luchar por su vida incluso ante amenazas no declaradas. Todos odian a la Alianza, pero al mismo tiempo buscan sobrevivir. Al pragmático capitán le tocará la dura y comprometida tarea de mediar entre ambas posibilidades, y a la postre, elegir.

Serenity - la nave espacial tipo Firefly
Serenity – la nave espacial tipo Firefly

A la trepidante acción digna de las mejores películas de aventuras se suman momentos impagables proporcionados por un guión sublime, que llega a su máxima expresión en las escenas protagonizadas por El Operativo, el personaje quizá más torturado y tortuoso de toda la película. Por supuesto, la gravedad ocasional del guión y su carga política son aligeradas por perlas de humor que de ningún modo resultan ser las desafortunadas intervenciones habituales de productores con ganas de meter la tijera, sino que se integran perfectamente en la trama y el carácter de los personajes, llegando a convertirse en algo incluso en algo imprescindible, cosa que no puede decirse de otros largometrajes.

Los Reavers, caníbales y despiadados seres llenos de rabia que actúan como piratas espaciales, representan asi mismo a la humanidad pervertida en su último estadio de locura, y a la postre darán la medida del proyecto de universalización del comportamiento de la propia Alianza.

En resumen, estamos ante un excepcional producto de ciencia ficción que augura toda una saga… sinceramente espero que Whedon haya acertado y Serenity sea un éxito de taquilla, tal y como muchos auguramos.

Alejandro Serrano
Cofundador de Fantasymundo, director de las secciones de Libros y Ciencia. Lector incansable de ficción y ensayo, escribo con afán divulgador sobre temáticas relacionadas con el entretenimiento y la cultura cercanas a mis intereses.

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