Rising Lords

Bienvenidos al profundo y exigente medievo. Una época en la que podremos vivir aventuras con Tankred, hijo de una familia noble que deberá luchar por el bien de su gente y tierras. ¿Podrá sobrevivir el tiempo suficiente para contemplar la gloria de su casa?

Los juegos indie en muchas ocasiones son propensos a alargar sus fechas de entrega hasta tiempos similiares a los triple A. El estudio Argonwood, creadores de este título, han tardado casi cinco años en lanzar definitivamente Rising Lords. Así que es fácil preguntarse, ¿está el juego a la altura?

Rising Lords es un juego de estrategia por turnos con una ambientación medieval que mezclar grandes títulos como las sagas Heroes of Might & Magic o Civilization. Tendremos que gestionar con gran maestría nuestros recursos, la felicidad de nuestros súbditos y prepararnos correctamente para enfrentarnos al enemigo.

Rising Lords

¿Cómo se juega exactamente a Rising Lords?

Nos encontramos ante un escenario dividido en hexágonos. Muchos libres y algunos que nos brindarán recursos como madera, piedra o alimentos variados. Nuestra misión, como todo juego de estrategia y de gestión de recursos, será la de desarrollar nuestra ciudad, conquistar y utilizar la diplomacia para prosperar.

Para ello podremos ir edificando en los muchos hexágonos que nos rodean para aumentar así nuestra natalidad para conseguir así más aldeanos. Sin embargo tendremos que tener en cuenta la felicidad y la alimentación de nuestro pueblo. Será importante que tengamos espacio para nuestros aldeanos en todo momento.

Conforme vayamos construyendo tendremos que manufacturar nuestros recursos para obtener nuevos y así empezar a pensar en formar nuestro ejército. Dicho ejército bajará tanto la población como la felicidad de nuestro pueblo al formarlos. Además de que tendremos que sustentarlos con dinero, si no queremos perderlo a media contienda.

¡Batallas medievales!

Una vez tengamos nuestro ejército equipado, bien alimentado, pagado y preparado para la acción llegará la hora de explorar el mundo que nos rodea. Las batallas se desarrollan en el propio escenario y, de la misma forma que se desarrolla la estrategia, funcionará por turnos y en un tablero de hexágonos.

Todo ejército será comandado por un general que podremos editar a nuestro antojo. Tanto en apariencia como en habilidades. Además irá subiendo de nivel lo que nos dará acceso a nuevas y mejores habilidades. Dichas habilidades se muestran como cartas durante la batalla y pueden darle la vuelta a miles de situaciones. Será importante que dichas habilidades sean acordes con nuestra estrategia, ya que de lo contrario habrá incluso habilidades que no podremos usar.

Rising Lords

Dispondremos de una buena variedad de los soldados más típicos; Arqueros, Caballerías, Espadachines, Lanceros, Ballesteros… Estas unidades podrán ir subiendo también de nivel adquiriendo experiencia en sus batallas. Con estas subidas de nivel obtendrán mejores características. Aunque debemos recordar que siempre que añadamos nuevas tropas a esas unidades perderemos parte de ese nivel.

En el fervor de la lucha

Los encuentros de Rising Lords están plagados de cosas a tener en cuenta. Parece que los chicos de Argonwood decidieron introducir la estrategia por todos los poros de su obra. No sólo tendremos que atenernos a la cantidad y tipo de tropas que poseemos y tiene el rival. La moral cuenta un factor clave en toda la lucha. Contaremos con un campamento principal que, en ningún momento deberemos dejar que ocupe nuestro contrincante ya que nuestra moral caerá en picado.

De la misma manera, la derrota en batalla de nuestro comandante provocará el descenso de nuestra moral, así que siempre será interesante juntarlo con una de nuestras más poderosas unidades.

Una vez vamos perdiendo nuestra moral, bien por lo mencionado anteriormente o poco a poco al ir perdiendo unidades. Nuestro ejército irá volviéndose más débil. En un punto crítico de moral incluso dejarán de seguir nuestras órdenes y comenzarán a huir o a atacar sin sentido.

La calma después de la tormenta

Una vez alcancemos la victoria obtendremos experiencia para nuevas cartas para nuestro general. Además de, en el caso de la victoria, la obtención de nuevas tierras para nuestro reino. Aunque también tendremos la posibilidad de no ocupar esas tierras si vemos que nuestra gestión actual ya es suficientemente compleja para nuestra mente.

Rising Lords

Normalmente en este tipo de juegos, el elemento que nos rodea, el mapa, suele poner las cosas fáciles. No es el caso en este título. Cada turno el factor suerte puede influir en nuestras tierras. Asaltos de osos, lobos, hambrunas, la muerte de nuestro ganado.

De modo que no sólo tendremos que lidiar con nuestros enemigos, sino también con las hostilidades del entorno. Rising Lords se trata de un juego muy complejo que posiblemente llegarán a adorar los fanáticos de los juegos de estrategia. Pero que tirará para atrás a cualquier jugón que llegue sin saber lo que es la verdadera estrategia.

Dificultad y aprendizaje en Rising Lords

Un punto nefasto del videojuego Rising Lords es su curva de aprendizaje. Cuenta con un tutorial que te enseña lo más básico. Este tutorial es terriblemente mediocre. Para cuando el juego te lanza a su mundo te sientes perdido y no das con el clavo de cómo se debe jugar hasta que no llevas cinco o seis partidas.

Encima, Rising Lords no es un videojuego fácil. Por lo que acaba por desesperar a cualquier jugador. Si no fuera porque en el fondo es muy adictivo, este análisis hubiese sido un verdadero suplicio.

A la larga acabas por descubrir cuáles son las mejores pautas para avanzar en el título de Argonwood. Pero debes andarte con ojo con no liarla, ya que el autoguardado del juego no es nada intuitivo y eso que la palabra auto debería ser intuitiva… Puede que acabes prefiriendo empezar de nuevo una partida antes de intentar buscar el save en el que crees que la liaste.

Como punto final a esta crítica, sólo decir que, el hecho de que el juego decida cuándo puedes o no puedes pausar para cargar o grabar partida es horrible. Espero que para una futura actualización mejoren el save/load del juego.

Medieval sí, pero repetitivo también

No podía faltar nuestra visión de la banda sonora y el diseño del propio juego. Todo respira feudalismo y castillos. Los dibujos, con su estilo caricaturesco acaban por ser parte de todo el universo que crea Rising Lords. Se nota que han sido creados con gran esmero. No es que un juego de estrategia al más puro estilo Sid Meier’s necesite de unos dibujos impresionantes. Pero al menos sabes donde estás construyendo tu reino.

Rising Lords

La música por contra es engañosa. Comienzas el juego y te ponen una canción típica medieval con la que ya te pones a tono con lo que te espera. «La canción está chula» puedes llegar a pensar. Cuando llevas escuchando esta canción durante 2 horas ya no es tan chula.

Rising Lords cuenta con una bso, sin embargo una vez comienza en una partida una canción se hace eterna, llegas a pensar que sólo existe esa música y al final, pues te pones otra cosa.

Últimos pasos por el medievo

Rising Lords es un gran juego que peca muchísimo de su estigma indie. Ser un estudio pequeñito tiene su encanto, pero cuando sales ahí fuera sales con los grandes igualmente y se te acaba tratando por igual.

Tiene ese algo que engancha. Es difícil conseguir que tu videojuego tenga esa luz. Las mecánicas y el estilo de juego van a atraer a muchísimos jugadores, sin duda. Sin embargo el juego es poco accesible. 

Esto va a hacer que muchos lleguen en una primera instancia y poco a poco quede en el olvido. ¿Por qué nos acordamos de los títulos? Porque son buenos de inicio a fin. Señores de Argonwood, enseñar a jugar a vuestro juego con un tutorial decente y, en ese punto. No me cabe duda de que estaremos ante uno de los mejores juegos indie de estrategia.

FantasyTienda: Figuras, merchandising, juegos
Gamer y amante del cine y las buenas series.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.