Un premio que reconoce toda una carrera dedicada al terror y la ciencia-ficción en viñetas.

El autor estadounidense Richard Corben ha sido galardonado con el Gran Premio de Angôuleme 2018, una de las máximas distinciones del cómic en Francia y a nivel mundial, que además se falla gracias al voto de los propios compañeros de profesión, reconociendo la labor de los mejores en su propio campo.  Y este año no estaba tan fácil, pues las previsiones acompañaban también al autor de Jimmy Corrigan, Chris Ware, o Emmanuel Guibert, muy querido en el mercado francobelga.

Pero eso no significa ni mucho menos que el galardón no sea merecidísimo, como asegura el propio Phillippe Druillet, dibujante y cofundador de la ya mítica Metal Hurlant:

“Corben es genial. Quizás incluso el premio llegue algo tarde. En esa época Dionnet [cofundador de Metal Hurlant] y yo estábamos como locos con sus páginas. Inventó los cómics en 3D”

Y es que Corben experimentó con la tridimensionalidad y con el color en el cómic de una forma que n ni siquiera en imprenta entendían, plasmando la fantasía, la ciencia ficción y el terror lovecraftiano como nadie antes lo había hecho.

Corben dio el salto del underground a la industria del cómic en 1970 uniéndose a las filas de la editorial Warren, propietaria de revistas de terror y ciencia ficción de tal envergadura como Creepy, Eerie, Vampirella o 1984Mundo mutante es uno de los títulos más apreciados de esa época. Cinco años más tarde, fueron los propios Druillet, Moebius y Dionnet los que le reclutaron para Metal Hurlant, la vanguardista revista francesa liderada por estos Humanoïdes Associés.  El mismo Moebius le dedicó unas palabras al genio de Corben:

Richard Mozart Corben aterrizó entre nosotros como un extraterrestre. Se asienta desde entonces y por largo tiempo sobre el campo dinámico y colorido del cómic planetario, como una estatua de comandante, un extraño monolito, visitante sublime, enigma solitario”.

La obra del de Kansas en Metal Hurlant y en su homónima estadounidense, Heavy Metal, es variada y extensa, entre la que se puede destacar una de sus obras más conocidas: Den, la historia de un joven enfermizo convertido en un bárbaro desatado de un mundo, que suscitaría críticas y debates sobre sus desnudos casi pornográficos. Otra de las obras cumbre es la versión en color de lo que se autodenominó anticipativamente “Graphic Novel”: Bloodstar.

Ya en los ochenta Corben aventuró a sacar su propio sello editorial: Fantagor Press, acuñada en honor a una de las antologías underground de sus inicios.  Bajo ésta se editaron títulos como Den Saga, Rip in Time o Hijo del Mundo Mutante.

Sin haber desaparecido, Corben adquirió nuevas fuerzas a partir del nuevo siglo con la adaptación de La casa en el confín de la tierra de Hope Hodgson para el sello Vertigo. Su versión de Hellblazer supuso el inicio de su colaboración con Azzarello, con quien realizaría poco más tarde, ya en Marvel, Startling Stories: Banner o Cage. En la propia Casa de las ideas se quedó para ilustrar el Punisher de Garth Ennis entre otros encargos como el Motorista Fantasma. Desde entonces Corben ha bailado con todas las editoriales (Marvel, DC, IDW, Dark Horse…), adaptando a sus admirados Poe o Lovecraft y otorgando su propio estilo al Hellboy de Mignola.  Y sigue al pie del cañón. Quizá no sea tán tarde como insinúa Druillet.

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